
El anuncio de Joe Biden este miércoles de que su gobierno apoyará la propuesta que varios países presentaron en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para suspender temporalmente la propiedad intelectual de las vacunas contra la covid-19 es una buena noticia para la Argentina.
De hecho, conocida la noticia, el canciller Felipe Solá manifestó: “La Argentina recibe con alegría el respaldo del gobierno de Joe Biden a la suspensión de las patentes de las vacunas contra el Covid. Implica una gran posibilidad de aumento de la producción. Muchos países podrán verse liberados de esa limitación”.
Como anticipó Clarín en marzo pasado, Argentina jugó fuerte en el agrietado debate que por entonces se había iniciado en la Organización Mundial de Comercio. Alli países en desarrollo y pobres pidieron a los ricos que se deroguen, al menos de manera temporaria, las obligaciones incluidas en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), para que cualquier país pueda producir las vacunas sin preocuparse de las patentes.
Para entonces, el Gobierno ya naufragaba con su plan de vacunación masiva, al haber rechazado o demorado la negociación con los laboratorios estadounidenses, como Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. El Gobierno se concentró en Rusia, China, en el fondo Covax que no tienen suficiente producción, en el AstraZeneca, que no mandó ni una sola dosis.
Fueron Sudáfrica y la India quienes presentaron el 2 de octubre de 2020 la primera iniciativa en la OMC para que se libere al menos temporal las patentes de vacunas contra el COVID. Y se empezó a discutir el tema con un fuerte rechazo por parte de Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza, sede de potentes laboratorios. Pero también se oponen países ricos como Noruega, Japón, Australia y el Reino Unido.
Argentina estuvo desde el primer momento de ese debate junto a Sudáfrica y la India, que muchos estiman ha sido uno de los factores que “movilizó” el corazón demócrata. País con una industria fuerte de producción de vacunas, está atravesando su peor momento desde que se expandió por el mundo la pandemia: pasó a ser el tercer país con el mayor número de muertes en el mundo.
En el debate ante la OMC en Ginebra, la Argentina se sumó al pedido de que “los diseños y modelos industriales, los derechos de autor y la protección de las informaciones no divulgadas” para eventualmente poder fabricarla. Piden también que se llegue a “una vacunación ampliamente extendida a nivel mundial y que la mayoría de la población mundial esté inmunizada”.
El presidente Alberto Fernández también se pronunció por el acceso global, universal y gratuito a las vacunas en el seno del llamado Grupo de los 20, que busca cerrar acuerdos para la producción de vacunas a nivel local.
En estas últimas semanas también comenzó a pedirle al gobierno estadounidense que libera la exportación de vacunas en ese país para poder comprar un cargamento de AstraZeneca, que no está aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU.
Y ahora puso al laboratorio Richmond en la negociación para fabricar en la Argentina la Sputnik V. Con el gobierno chino acaba de cerrar para que Sinergium Biontech produzca aquí la Sinopharm. Y aunque no recibió una dosis que le envió al laboratorio Liomont, mAbxience de Argentina produjo millones de AstraZeneca, que debían terminarse en Mexico.
Como también anticipó Clarin, hay con el Instituto Biológico de Israel y el Hospital Universidad de Hadassah para realizar la fase 3 para el desarrollo de la vacuna israelí en la Argentina y eventualmente también su producción aquí. El debate sobre las patentes es paralelo, pero está completamente ligado a estos acontecimientos.
Fuente Clarin





