1 de enero de 2025-Buenos Aires-Total News Agency-TNA- Sergio Massa se encuentra en una etapa de transición tras su reciente y dolorosa derrota electoral. Asegura que ha dejado atrás el duelo y se dirige hacia un futuro diferente al que había proyectado.
“Eligieron a otro presidente”, se defiende ante quienes cuestionan su prolongado silencio, que contrasta con su estilo mediático habitual. Aunque afirma que no sufre la falta de protagonismo y que ha ganado tiempo para su vida personal, también insinúa que ha comenzado un proceso de reconversión.
El ex ministro y candidato, que acumuló poder en el gobierno anterior sin lograr llegar a la Casa Rosada, se considera ahora un “arquitecto del panperonismo”, una alianza entre el kirchnerismo, el massismo y sectores del Partido Justicialista (PJ). Esta unidad se mantiene a pesar de las tensiones evidentes entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Según sus propias palabras, Massa ha pasado de ser un “jetón” a un “armador”, convirtiéndose en un mediador entre sectores con dificultades para sintonizar. Intenta ser un operador “nocturno” un “vampiro” de la operación política.
En un peronismo que atraviesa una crisis de liderazgo, Massa reconoce que está en la oposición al gobierno de Javier Milei, a diferencia de otros partidos que se dividen entre los que se sientan a la mesa con el libertario y los que buscan un camino independiente. En la intimidad de la Fundación Encuentro, ubicada en la sede del Frente Renovador, Massa declara: “No voy a ser el culpable de que el opositor a Milei se quede sin alternativa”. Como si fuera algo diferente, trata que se olviden, el puerto y las cositas que por ahí fluyen, los “chocolate” Rigau, D Onofrio y sus casos de corrupción.

Según Massa y otros dirigentes, el 44% de los votantes que participaron en la segunda vuelta presidencial de noviembre de 2023 sigue sin representación, ya que Milei no ha logrado captar esos votos. Sin embargo, el exministro de Economía advierte que no tiene en mente candidaturas para el futuro cercano: “No lo tengo en la cabeza, necesito que la gente descanse de mí”, según mostro hoy Mariano Spezzapria en La Nación.
Desde 1999, Massa ha tenido una notable exposición política, habiendo ocupado diversos cargos, desde intendente hasta ministro de Economía, y habiendo sido candidato a la presidencia en dos ocasiones. Este nivel de visibilidad ha generado un desgaste, evidenciado en su imagen negativa, que se refleja en las encuestas.
Además de su fracaso electoral, Massa enfrenta un contexto complicado debido a las investigaciones en torno a la corrupción relacionadas con las fotomultas y la Verificación Técnica Vehicular (VTV). En este caso, uno de sus hombres de confianza en el gobierno de Kicillof, Jorge D’Onofrio, está bajo investigación, lo que ha expuesto aún más su red y complicaciones dentro del peronismo.
En los últimos meses, el Gobierno involucró al massismo en tres denuncias públicas vinculadas a la AFIP y Guillermo Mitchel, AySA, donde se revisa los casos que involucra a su mujer, Malena Galmarini y el Enacom, por la vidrios actuación de Claudio Ambrosini en la licitación del 5G, entre otras.
La reciente implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) para los cargos nacionales ha cambiado las reglas del juego. Tanto el peronismo como el massismo consideran que este nuevo sistema perjudicará a los partidos políticos, favoreciendo la inclusión de figuras “famosas” en las listas. Massa planea adaptarse a esta nueva realidad, considerando la posibilidad de convocar a un “extrapartidario” para liderar la oferta del Frente Renovador en la provincia de Buenos Aires.
Esta propuesta se enfrenta a la estrategia del kirchnerismo, que busca presentar a sus mejores candidatos en las listas para derrotar a La Libertad Avanza. En este contexto, el Instituto Patria y La Cámpora están considerando a Cristina Kirchner como posible cabeza de lista para diputados nacionales, lo que implicaría que Massa sería el número dos.
Massa enfrenta estas presiones internas con un análisis económico que advierte sobre la situación crítica que atraviesa el país. A pesar de la estabilidad macroeconómica que presenta el Gobierno, sostiene que las pequeñas y medianas empresas están sufriendo y que la Argentina vive “la paz de los cementerios”. Para Massa, esta situación eventualmente llevará a la sociedad a confrontar con Milei, y prevé que el peronismo saldrá fortalecido en las elecciones de 2025.
A medida que se aproxima el nuevo ciclo electoral, Massa enfatiza la importancia de que los dirigentes de Buenos Aires se muestren cohesivos y asuman un “rol de hermanos mayores”. Para él, la clave estará en centrarse en Buenos Aires y en las ocho provincias que elegirán senadores nacionales, ya que ahí se definirá el futuro del gobierno.
En conversaciones privadas, Massa mantiene un perfil político activo, jugando al truco con figuras como Emilio Monzó y Nicolás Massot, y manteniendo diálogo con radicales y peronistas disidentes. A pesar de su deseo de no buscar protagonismo inmediato, asegura que tiene “paciencia, tiempo y 52 años”, y que está listo para ayudar en esta nueva etapa.
El año nuevo lo recibió en Pinamar, junto a Moría Casan, Daniel Vila y Emilio Monzó entre otros. El extitular del Palacio de Hacienda se hospedó en La Herradura, un barrio privado a ocho minutos de Casa Mar, ambos costosos lugares de la ciudad donde recibió el año, y podría a alojarse allí durante el verano.





