
El ex presidente Mauricio Macri insiste en revivir el PRO. Necesita de un ambiente político más favorable y agregarle algo de épica, nada más. En la intimidad, a sus más cercanos, les asegura que el gobierno de Javier Milei termina mal, no por el rumbo encarado, sino porque “están todos locos”.
Lo que le sucede al líder republicano es curioso, porque durante el 2024 intentó bajarse de la política, aunque no lo logró. No consiguió quien “lo baje” y reemplace de manera decorosa. No le quedó más remedio que seguir liderando el partido amarillo.
Hay que decirlo, el ex mandatario es muy celoso de su liderazgo, transferirlo tampoco significa un cheque en blanco. Cree que eso no podría terminar bien y compara la situación con el armado bonaerense, en el que dentro del propio PRO culparon a Cristian Ritondo de entregar el partido a La Libertad Avanza.
Como sea. Hoy Macri mantiene cierta distancia con el presidente Milei, quien curiosamente lo sigue invitando a mantener reuniones, pero el ex presidente las esquiva, la última vez que se juntaron notó cierto desprecio del Gobierno nacional.
No lo dice publicamente, pero luego de verse las caras en la Quinta de Olivos, Macri se sintió traicionado porque la ministra de Seguridad Patricia Bullrich logró su cometido y rompió el bloque del partido amarillo en el Congreso de la Nación y se llevó a seis diputados a quienes tiñó de violeta.
El ex presidente leyó eso como una ofensa, sobre todo porque esa última reunión había sido programada con fines de consensos en el armado del Poder Ejecutivo, donde intentó imponer figuras amarillas.
Por más que intenten negarlo, los gestos públicos no hacen más que evidenciar ese quiebre en la relación de ambos que había iniciado a fines del 2023 como un acuerdo que entonces parecía próspero.
El desafío de Macri al anunciar que el PRO tendría candidato propio en 2027 o la carta abierta cuestionando la designación de Manuel Adorni como Jefe de Gabinete son las muestras más claras de que la relación está rota.
En privado la cuestión parece no mejorar. Mientras el fundador de Propuesta Republicana le achaca al líder libertario conductas autoritarias, el presidente Milei juega con su rol. dice una cosa pero después hace otra. Eso es lo que más desconcierta a Macri, quien perdió todo tipo de confianza de que el actual jefe de Estado cumpla con su palabra.
Para colmo, el poder que tenía el ex presidente se fue desgastando, lenta pero sostenidamente, durante los dos últimos años. Tal es así que ninguno de sus dos candidatos para las presidenciales dle 2023 forman parte del espacio y los amarillos en el Congreso son cada vez menos.
Macri pierde influencia en el tablero de la política local y recuperarla le va a llevar mucho trabajo, pero sobre todo tiempo. Lo que resta preguntarse es si se arriesgará a continuar con su carrera política más allá del 2027 o finalmente decide cederle todo el poder del “modelo del cambio” a Javier Milei.
Este artículo se publicó primero en Mendoza Today.
Fuente Mendoza Today

Argentina
España
USA
Israel














