Buenos Aires, 11 de noviembre de 2025 – Total News Agency-TNA –El Gobierno argentino confirmó que el Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, dio cuenta de que una parte del acuerdo de intercambio de monedas (swap) entre ambos países fue activada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El instrumento, fechado en 20.000 millones de dólares, se diseñó para otorgar un respaldo externo a Argentina en su esfuerzo por estabilizar el peso y enfrentar vencimientos de deuda.
Según estimaciones del mercado, Argentina habría utilizado aproximadamente 2.700 millones de dólares de ese paquete para cubrir obligaciones clave, entre ellas devoluciones a Estados Unidos por intervenciones cambiarias de carácter preelectoral y pagos hacia el Fondo Monetario Internacional. Estas cifras aún no han sido ratificadas oficialmente por el Gobierno argentino o el Tesoro estadounidense.
Bessent declaró que EE.UU. obtiene una ganancia del mecanismo y que los fondos provienen del fondo de estabilización cambiaria del Tesoro estadounidense (Exchange Stabilization Fund), que según sus palabras “nunca ha registrado pérdidas”.
El anuncio completo del acuerdo se produjo en octubre y un análisis publicado por Político señaló que el swap forma parte de una estrategia más amplia de los EE.UU. para respaldar al Gobierno de Javier Milei y evitar que Argentina caiga en un esquema de crisis similar al de Venezuela.
Para Argentina, la activación del swap representa tanto un alivio inmediato como un riesgo estratégico. En el corto plazo, el acceso a recursos externos permite al BCRA reforzar reservas y dar mayor certidumbre en los mercados cambiarios y financieros. Sin embargo, los analistas advierten que depender de un canal externo con condiciones podría debilitar la soberanía monetaria y vincular la política económica del país a exigencias externas.
En el ámbito institucional, el apoyo de EE.UU. refuerza la alianza bilateral con Argentina y posiciona al Gobierno de Milei como un aliado estratégico de Washington en América Latina. No obstante, también genera cuestionamientos internos sobre la transparencia del uso de esos fondos, su impacto fiscal y el grado de condicionamiento político que podrían implicar.
El monto utilizado hasta ahora no quita que el resto del acuerdo de 20.000 millones siga pendiente de activación según avance la implementación del programa y la evolución de la economía argentina. En ese sentido, la cifra estimada de 2.700 millones marca un primer paso que debe observarse con atención en medio de la volatilidad cambiaria y la necesidad de reformas estructurales en el país.
Desde el punto de vista técnico, el swap se inscribe dentro de un mecanismo de intercambio de monedas que permite poner a disposición de Argentina guarantías y liquidez en dólares sin que ello se configure formalmente como un rescate tradicional. Esto ha sido resaltado por las autoridades estadounidenses, que se esfuerzan en diferenciar la operación de un bailout.
Sin embargo, los críticos advierten que la intervención puede generar arsenal financiero en favor de fondos de inversión o beneficiarios externos si no se establecen condiciones claras de control y auditoría. Un informe del Congreso de EE.UU. señala que el Departamento del Tesoro debería informar sobre los riesgos, los montos acumulados en pesos, el cronograma de salida y las garantías asociadas.
En la economía argentina, el uso de 2.700 millones de dólares indica que ya se están cubriendo necesidades de liquidez de mediano y corto plazo, pero también impone una responsabilidad mayor en la concreción de un plan de estabilización robusto. La atención de los mercados estará puesta en el próximo movimiento del BCRA, el ritmo de activación del swap y la comunicación oficial sobre las condiciones.
Este convenio adquiere relevancia en un contexto global de alta competencia por flujos de capital en América Latina y de redefinición de alianzas estratégicas. En ese marco, Argentina apuesta por aprovechar esta línea para reforzar su credibilidad externa, mientras que EE.UU. busca estabilizar un aliado regional en momentos de tensión internacional.
El desafío para Buenos Aires será demostrar que puede convertir esta inyección de confianza externa en resultados tangibles: estabilización cambiaria, crecimiento de exportaciones y reducción de vulnerabilidad financiera. El uso parcial del swap marca el inicio de esa prueba.

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