Washington, 11 de marzo de 2026-Total News Agency-TNA- ESTADOS UNIDOS confirmó que fuerzas militares norteamericanas destruyeron 16 embarcaciones iraníes utilizadas para colocar minas navales en el estratégico estrecho de Ormuz, en una operación destinada a impedir que Irán avance con un bloqueo de una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
La acción fue anunciada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que señaló que los buques atacados formaban parte de un despliegue de pequeñas embarcaciones iraníes utilizadas para sembrar minas en el corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Según la versión militar estadounidense, la operación buscó neutralizar una amenaza directa contra la navegación comercial internacional y contra el transporte global de petróleo.
De acuerdo con el reporte oficial, las unidades destruidas pertenecían a dispositivos navales que Irán emplea para transportar y desplegar minas marinas capaces de dañar o hundir petroleros. Estas embarcaciones pequeñas, de bajo perfil y alta movilidad, pueden colocar explosivos en puntos críticos del estrecho, convirtiendo el tránsito de buques en una actividad extremadamente peligrosa.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los principales “cuellos de botella” energéticos del mundo. Aproximadamente el 20% del petróleo global circula por esa vía marítima, lo que convierte cualquier amenaza contra su navegación en un riesgo inmediato para los mercados internacionales y para la seguridad energética de decenas de países.
La preocupación en Washington aumentó luego de que servicios de inteligencia occidentales detectaran movimientos de embarcaciones iraníes capaces de minar el estrecho. Informes citados por autoridades estadounidenses indican que Irán había comenzado a desplegar minas en la zona como parte de su estrategia para presionar a Estados Unidos, Israel y a sus aliados en el marco del conflicto regional.
El presidente Donald Trump reaccionó con dureza ante esas informaciones y advirtió que Irán enfrentaría consecuencias “a un nivel nunca antes visto” si avanzaba con la colocación de explosivos navales o si intentaba bloquear el tránsito de petroleros.
“Si Irán ha colocado minas en el estrecho de Ormuz, queremos que las retiren inmediatamente”, señaló el mandatario, quien advirtió que impedir el flujo de petróleo en esa zona estratégica provocaría una respuesta militar aún más contundente por parte de Estados Unidos.
En paralelo, desde Teherán surgieron amenazas de represalias. Voceros de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguraron que cualquier movimiento militar estadounidense en el estrecho podría ser atacado, elevando el nivel de tensión en la región.
El enfrentamiento forma parte de una escalada mayor que se desarrolla desde el inicio de las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Desde entonces, el Pentágono reportó múltiples ataques contra instalaciones militares, arsenales y buques de la marina iraní.
Las operaciones contra las embarcaciones minadoras evidencian una preocupación central de Washington: evitar que Irán transforme el estrecho de Ormuz en un punto de estrangulamiento del comercio mundial de energía. Históricamente, el régimen iraní ha utilizado la amenaza de cerrar o minar esa ruta marítima como herramienta de presión geopolítica frente a sanciones y conflictos regionales.
La posibilidad de que minas navales queden dispersas en el corredor marítimo preocupa especialmente a las compañías navieras y a los países dependientes del petróleo del Golfo Pérsico. Una sola explosión contra un petrolero podría provocar un desastre ambiental y una interrupción del suministro energético global.
Por esa razón, el Pentágono mantiene bajo vigilancia permanente la zona y analiza opciones para reforzar la seguridad marítima, incluyendo eventuales escoltas militares para buques comerciales.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación el deterioro de la situación. Cada movimiento militar en el estrecho de Ormuz tiene impacto inmediato sobre el precio del petróleo, la estabilidad de los mercados y la seguridad de las rutas marítimas que sostienen gran parte de la economía mundial.





