Washington, 8 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- En una decisión que ya genera impacto político y mediático a nivel global, la administración del presidente Donald Trump ordenó la desclasificación de una serie de archivos, imágenes y videos vinculados a Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), en lo que se presenta como el mayor gesto de transparencia gubernamental sobre el tema en la historia de Estados Unidos.
La publicación, impulsada bajo el programa PURSUE (Sistema Presidencial de Desclasificación e Informes sobre Encuentros con Fenómenos Aéreos No Identificados), reúne material inédito proveniente de distintas agencias, incluyendo la NASA, el FBI y el aparato de inteligencia estadounidense.
Desde la Casa Blanca aseguraron que, por primera vez, el público puede acceder sin restricciones a documentos que durante décadas permanecieron clasificados. “Administraciones anteriores intentaron desacreditar o disuadir al pueblo estadounidense. El presidente Trump se centra en brindar la máxima transparencia”, señalaron voceros oficiales.
Material inédito de las misiones Apolo
Entre los documentos más llamativos se destacan registros vinculados a las misiones Apolo 12 y Apolo 17, que incluyen fotografías y transcripciones de comunicaciones entre astronautas y el centro de control.
En uno de los intercambios, los operadores describen la presencia de “fragmentos muy brillantes” flotando cerca de la nave, mientras que otro testimonio menciona “luces grandes y muy brillantes”, comparando la escena con “el 4 de julio”.
“Son fragmentos muy irregulares y angulares que están rodando”, describe uno de los astronautas en los registros desclasificados, alimentando interrogantes sobre el origen de esos objetos.
Además, una imagen tomada desde la superficie lunar muestra tres puntos luminosos en el cielo, mientras que archivos del FBI incluyen fotografías de 1999 en las que aparecen objetos no identificados junto a aeronaves convencionales.
Un giro político: transparencia vs. secreto
La decisión de Trump se inscribe en una estrategia política más amplia orientada a diferenciarse de administraciones anteriores, a las que acusa de ocultar información sensible al público.
“El pueblo estadounidense lleva mucho tiempo exigiendo transparencia”, afirmó la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien destacó que este es solo el primer paso de un proceso continuo de desclasificación.
En la misma línea, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que los archivos “han alimentado durante mucho tiempo especulaciones justificadas” y que su publicación representa un cambio de paradigma.
Cruce con Obama y el debate sobre vida extraterrestre
El tema también reavivó la polémica política en Estados Unidos. Semanas atrás, el expresidente Barack Obama había insinuado en un podcast la posibilidad de vida extraterrestre, lo que generó una fuerte reacción de Trump, quien lo acusó de revelar información clasificada.
“No sé si son reales o no, pero dio información clasificada y no debería haberlo hecho”, afirmó el actual mandatario, marcando distancia y reforzando su narrativa de control institucional.
Participación de agencias y validación científica
El proceso de desclasificación involucra a múltiples organismos. El director del FBI, Kash Patel, calificó la publicación como “histórica”, mientras que el titular de la NASA, Jared Isaacman, subrayó la importancia de analizar los datos con rigor científico.
“Seremos transparentes sobre lo que sabemos, lo que aún no comprendemos y todo lo que queda por descubrir”, afirmó Isaacman, en una declaración que busca equilibrar la expectativa pública con la prudencia científica.
Un debate abierto
La publicación de estos archivos no confirma la existencia de vida extraterrestre, pero sí expone fenómenos que aún no tienen explicación clara y que durante décadas permanecieron fuera del alcance del público.
En ese sentido, el impacto es doble: por un lado, alimenta el interés global sobre los OVNI y los FANI; por otro, reabre el debate sobre el rol del Estado en la gestión de información sensible.
La decisión de Trump marca un antes y un después. Y deja planteada una pregunta que, lejos de resolverse, se vuelve cada vez más inquietante: ¿qué más sabe el gobierno de Estados Unidos y aún no ha sido revelado?





