Buenos Aires – 25 Junio 2026 – Total News Agency – TNA-. La Libertad Avanza hizo caer este jueves la sesión ordinaria del Senado al no dar quórum y volvió a ganar tiempo para proteger al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y señalado por inconsistencias en su evolución patrimonial.
La decisión se tomó dentro del propio recinto. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, instruyó a los senadores oficialistas a mantenerse de pie y no ocupar sus bancas. La misma conducta siguieron aliados de la UCR y de bloques provinciales, mientras el peronismo tampoco se sentó por rechazar el criterio reglamentario que el oficialismo impuso para tratar la interpelación.
El resultado fue una postal incómoda para todo el sistema político: ni el oficialismo ni el principal bloque opositor dieron quórum. El oficialismo evitó que Adorni quedara expuesto a varias horas de debate parlamentario; el peronismo se negó a convalidar la exigencia de dos tercios para habilitar la moción de censura; y el PRO, que sí impulsaba su propio pedido de interpelación, terminó cuestionando a ambos.
La maniobra volvió a dejar al jefe de Gabinete fuera del recinto y trasladó la discusión a la comisión de Asuntos Constitucionales, que fue convocada para el próximo miércoles a las 15. Allí se tratarán los distintos proyectos de interpelación y eventual moción de censura contra Adorni, mecanismo previsto por la Constitución Nacional para exigir responsabilidad política al ministro coordinador.
Bullrich responsabilizó al kirchnerismo por la caída de la sesión. “Los que venían con un proyecto de interpelación eran ellos. Tendrían que haber garantizado el número, pero no se sentaron”, dijo ante periodistas acreditados. Luego endureció el tono: “¿Por qué vamos a darlo nosotros y someternos a que los corruptos más grandes de la historia se pasen horas?”. La frase confirmó que el oficialismo prefirió no abrir el recinto antes que enfrentar un debate político prolongado sobre el patrimonio de Adorni.
El jefe de bloque del peronismo, José Mayans, respondió que su bancada no iba a caer en la “trampa” de admitir que la interpelación y la moción de censura solo podían tratarse con dos tercios. Para Unión por la Patria, el artículo constitucional que habilita la interpelación al jefe de Gabinete es operativo y no debería quedar bloqueado por una interpretación reglamentaria diseñada, según denuncian, para salvar al funcionario.
La pulseada reglamentaria es el centro de la disputa. Días atrás, el oficialismo logró modificar el acta de Labor Parlamentaria para fijar que los proyectos de interpelación sin dictamen solo puedan tratarse sobre tablas con el voto de los dos tercios de los presentes. El peronismo rechaza ese criterio y sostiene que se trata de una interpretación forzada para impedir que Adorni sea llevado al recinto.
El PRO quedó en una posición diferenciada. Sus senadores Martín Goerling Lara y María Cristina Huala estuvieron entre los pocos que se sentaron en sus bancas, junto con Carolina Moisés, de Convicción Federal. El macrismo reclamó tratar su proyecto para que Adorni concurra al Senado el 2 de julio y explique el incremento de su patrimonio, las omisiones declaradas y sus contradicciones públicas.
Tras el fracaso de la sesión, el bloque amarillo criticó tanto al oficialismo como al kirchnerismo: “Ni La Libertad Avanza ni el kirchnerismo dieron quórum para tratar nuestro proyecto de interpelación a Manuel Adorni. Vamos a seguir insistiendo para que los argentinos tengan las explicaciones que merecen”. El mensaje profundizó la distancia entre el PRO y el Gobierno en torno al caso.
La UCR también expresó malestar, aunque varios senadores radicales permanecieron de pie y no contribuyeron a formar quórum. El bloque sostuvo que había cumplido con su responsabilidad, pero lamentó que la agenda del Senado siga paralizada por disputas ajenas a la urgencia del país. La crítica fue leída como un reproche a la estrategia oficialista, aunque sin romper del todo el acompañamiento parlamentario.
El costo para el Gobierno no se limita al caso Adorni. Al hacer caer la sesión, La Libertad Avanza también postergó el tratamiento del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una de las iniciativas económicas y jurídicas que la Casa Rosada quería mostrar como parte de su agenda de reformas. La iniciativa, enviada por el Poder Ejecutivo bajo el expediente 13/26, busca reforzar el derecho de propiedad, modificar reglas sobre expropiaciones, desalojos y tierras rurales, y reducir restricciones a la compra de tierras por extranjeros.
El proyecto ya había obtenido dictamen en comisiones del Senado en mayo, con modificaciones, y era uno de los puntos fuertes del temario de este jueves. Entre sus aspectos más polémicos figura la eliminación o flexibilización de límites para la adquisición de tierras rurales por extranjeros, punto que fue denunciado por sectores opositores como una entrega de soberanía sobre recursos estratégicos.
Mayans utilizó ese argumento para justificar la ausencia del peronismo. Aseguró que su bloque no daría quórum para avalar “la entrega de la soberanía nacional” mediante la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada. También rechazó que se avanzara con pliegos judiciales que, según dijo, responden a mandatos de la Casa Rosada.
La caída de la sesión demoró además la aprobación de siete pliegos judiciales, entre ellos el del camarista Víctor Pesino, mencionado por su intervención en causas vinculadas a la reforma laboral y decisiones favorables al Gobierno. Ese punto también formaba parte del paquete que el oficialismo pretendía avanzar en la jornada, pero quedó atado al destino político de Adorni.
La escena muestra una contradicción creciente para el oficialismo. Adorni es el jefe de Gabinete, el funcionario que debe actuar como enlace institucional entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Sin embargo, su situación patrimonial se transformó en el factor que paraliza la agenda legislativa, complica a los aliados y obliga a La Libertad Avanza a sacrificar sesiones completas para evitar su exposición.
El Gobierno logró un objetivo inmediato: impedir que el funcionario quedara sometido a una interpelación en el recinto. Pero pagó un precio político: volvió a exhibir debilidad parlamentaria, dejó sin tratamiento proyectos propios y alimentó el malestar del PRO, que no quiere quedar como socio automático de una defensa cerrada a un jefe de Gabinete cuestionado.
El caso también confirma que Adorni sigue ganando tiempo. Primero se suspendió su informe de gestión previsto para el 2 de julio; luego se trabó el intento de interpelación en Diputados por falta de quórum; ahora el Senado tampoco pudo sesionar. Cada movimiento posterga las explicaciones, pero amplifica el costo político de evitarlas.
La comisión de Asuntos Constitucionales será la próxima escala. Allí el oficialismo intentará ordenar el tratamiento de los proyectos, ganar tiempo y diluir la presión. La oposición, en cambio, buscará forzar dictamen para llevar al jefe de Gabinete al recinto con un trámite más difícil de bloquear.
El problema para Milei es que el blindaje a Adorni ya no solo enfrenta al oficialismo con el kirchnerismo. También incomoda al PRO, irrita a sectores radicales y posterga proyectos de la propia agenda presidencial. El jefe de Gabinete, que debería ordenar la relación con el Congreso, se convirtió en una causa de parálisis legislativa.
La sesión fallida dejó una conclusión política clara: Adorni volvió a ganar tiempo, pero el Gobierno volvió a perder control sobre el Senado.




