Jerusalén – 1 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – Israel volvió a apuntar contra el corazón financiero del eje iraní y anunció sanciones contra 37 monederos de criptomonedas identificados como parte de una red de financiamiento atribuida a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI/IRGC), estructura señalada por Jerusalén como uno de los principales motores económicos, logísticos y operativos de Hezbolá, Hamás, los hutíes y otras organizaciones aliadas de Teherán en la región.
La medida fue firmada por el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, y ejecutada a partir de una investigación de la Oficina Nacional para la Lucha contra la Financiación del Terrorismo (NBCTF, por sus siglas en inglés), organismo que funciona dentro del Ministerio de Defensa de Israel y trabaja en coordinación con la comunidad de inteligencia. Según la información oficial difundida por medios israelíes, las billeteras contenían activos digitales por más de 24 millones de shekels, equivalentes a unos US$7 millones.
La investigación israelí sostiene que esos monederos formaban parte de una infraestructura financiera basada en criptomonedas utilizada para transferir fondos hacia organizaciones respaldadas por Irán, principalmente Hezbolá. El análisis de las direcciones digitales habría permitido detectar una operatoria sostenida durante años, con movimientos acumulados por decenas de millones de dólares destinados a financiar actividades terroristas, según la acusación del Ministerio de Defensa.
El anuncio se inscribe en una estrategia más amplia de Israel: no limitar la guerra contra el eje iraní al plano militar, sino atacar también las rutas de dinero que permiten sostener misiles, drones, milicias, túneles, propaganda, reclutamiento y redes logísticas. En ese marco, Katz afirmó que la campaña contra Irán “no se libra solo en el campo de batalla”, sino también contra el dinero que alimenta al terrorismo. Su mensaje fue directo: cada dólar que no llega a la Guardia Revolucionaria es un dólar que no puede ser transferido a Hezbolá, Hamás, los hutíes o demás aliados de Teherán.
La frase resume el cambio de enfoque. En la región, el financiamiento ya no depende únicamente del traslado físico de efectivo, bancos opacos, casas de cambio o redes comerciales encubiertas. Las criptomonedas, especialmente las stablecoins como USDT, se transformaron en una herramienta atractiva para actores estatales sancionados y grupos terroristas que buscan mover fondos fuera del circuito financiero tradicional. La ventaja operativa es clara: rapidez, alcance transnacional, menor dependencia bancaria y posibilidad de fragmentar pagos a través de múltiples billeteras.
Pero esa misma arquitectura deja rastros. Las operaciones quedan registradas en cadenas de bloques y pueden ser reconstruidas por unidades de inteligencia financiera, empresas de análisis blockchain y agencias de seguridad. Ese es el terreno donde Israel intenta ganar una nueva batalla: seguir el rastro digital del dinero iraní y bloquearlo antes de que se transforme en armas o capacidad operativa.
No es la primera vez que Israel avanza sobre billeteras cripto vinculadas al eje iraní. En junio de 2023, el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant anunció la confiscación de fondos digitales conectados con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y Hezbolá, en una operación presentada por las autoridades israelíes como un precedente en la lucha contra el financiamiento terrorista mediante activos digitales.
En febrero de 2024, la NBCTF también informó sanciones económicas contra billeteras digitales utilizadas como eje de financiamiento de Hezbolá, con especial atención al uso de monedas digitales tipo USDT para obtener fondos destinados a la actividad de la organización terrorista libanesa.
La ofensiva se intensificó en los últimos años. En septiembre de 2025, la NBCTF publicó una lista de 187 direcciones de criptomonedas que, según Israel, estaban vinculadas a la Guardia Revolucionaria. La firma de análisis blockchain Elliptic sostuvo que esas direcciones habían recibido en conjunto US$1.500 millones en USDT, aunque advirtió que no era posible verificar que todas las transacciones estuvieran directamente controladas por la CGRI, porque algunas direcciones podrían pertenecer a servicios cripto utilizados por múltiples clientes.
Ese matiz es importante para medir la complejidad del problema. En la lucha contra el financiamiento del terrorismo mediante criptomonedas, las autoridades deben distinguir entre billeteras directamente controladas por una organización, direcciones de intermediarios, servicios de intercambio, plataformas utilizadas por terceros y estructuras mezcladas. Por eso, las sanciones administrativas suelen apoyarse en inteligencia clasificada, análisis de patrones transaccionales, vínculos previos, comunicaciones interceptadas y cooperación con firmas especializadas.
El caso también se conecta con la presión de Estados Unidos sobre el ecosistema financiero iraní. En junio de 2026, Washington sancionó a Nobitex, la mayor plataforma cripto de Irán, acusándola de facilitar la evasión de sanciones por parte del régimen iraní y de instituciones estatales incluidas en listas negras. La medida siguió a una investigación de Reuters que describió a esa plataforma como un nodo central de un sistema financiero paralelo utilizado para procesar cientos de millones de dólares vinculados al Banco Central de Irán y a la Guardia Revolucionaria.
La dimensión regional es evidente. Hezbolá, debilitado por la presión militar israelí y por la vigilancia internacional sobre sus redes bancarias y comerciales, necesita diversificar vías de financiamiento. Hamás, tras el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, en el que fueron asesinadas unas 1.200 personas en Israel, también quedó bajo mayor escrutinio financiero. Los hutíes, por su parte, continúan operando como brazo de presión iraní sobre rutas marítimas estratégicas, especialmente en el Mar Rojo.
Para Israel, cortar esos canales implica reducir la capacidad del eje iraní para sostener operaciones simultáneas en varios frentes. No se trata únicamente de incautar fondos: se busca exponer redes, desalentar intermediarios, presionar a exchanges, forzar congelamientos de stablecoins y enviar una señal a quienes prestan servicios financieros a estructuras vinculadas con Teherán.
El director de la NBCTF, Yorai Matzlawi, fue explícito al afirmar que no habrá “inmunidad” para quienes financien terrorismo, incluso si operan dentro del ecosistema cripto. La advertencia apunta tanto a operadores directos como a facilitadores, cambistas digitales, servicios de custodia, plataformas de intercambio y redes de billeteras que permitan ocultar el origen o destino de los fondos.
La decisión de Katz confirma que la guerra moderna ya no se define solo por territorio, fuego o inteligencia humana. También se disputa en servidores, claves privadas, blockchain, stablecoins y sistemas de cumplimiento financiero. En ese terreno, Israel intenta trasladar su doctrina de operaciones preventivas al mundo digital: identificar, sancionar, congelar y desarticular antes de que el dinero se convierta en munición.
La Guardia Revolucionaria, columna vertebral del poder militar externo de Irán, queda nuevamente expuesta como el gran operador de una red que combina ideología, terrorismo, finanzas clandestinas y tecnología. Para Jerusalén, el mensaje es estratégico: el régimen iraní podrá buscar nuevas rutas para mover dinero, pero cada una de esas rutas será tratada como parte del campo de batalla.




