Buenos Aires – 12 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. La producción de petróleo de la Argentina superó en mayo por primera vez los 900.000 barriles diarios y alcanzó un nuevo máximo histórico, impulsada por el crecimiento acelerado de Vaca Muerta, que ya aporta cerca de siete de cada diez barriles extraídos en el país.
Los datos actualizados de la Secretaría de Energía de la Nación ubicaron la producción promedio en 903.700 barriles por día, un aumento interanual del 19,6 por ciento. La cifra supera los 893.200 barriles diarios difundidos en estimaciones preliminares y confirma que la industria petrolera argentina dejó atrás el récord anual alcanzado en 1998.
El resultado refleja una transformación estructural de la matriz hidrocarburífera. Mientras los yacimientos convencionales maduros de Chubut, Santa Cruz y Mendoza pierden producción, el petróleo no convencional de la Cuenca Neuquina continúa creciendo mediante perforaciones horizontales, fractura hidráulica y procesos industriales cada vez más eficientes.
La extracción de shale oil llegó en mayo a aproximadamente 626.500 barriles diarios, cerca del 69 por ciento del total nacional. Un año antes, la producción no convencional era sensiblemente menor, por lo que el incremento de Vaca Muerta no solo compensó el declino de las cuencas tradicionales, sino que llevó al país a un nivel nunca alcanzado anteriormente.
Neuquén concentra más del 70 por ciento
La provincia de Neuquén, gobernada por Rolando Figueroa, volvió a ser el principal motor del sector. En mayo produjo cerca de 635.000 barriles diarios, frente a los 628.924 registrados en abril, y estableció un nuevo récord provincial.
Esa producción representa alrededor del 70 por ciento de todo el crudo argentino. Dentro de Neuquén, prácticamente la totalidad del crecimiento proviene de áreas no convencionales como Loma Campana, La Amarga Chica, Bandurria Sur, Bajada del Palo Oeste, Aguada Federal, La Calera y Fortín de Piedra.
La expansión está liderada por YPF, acompañada por compañías como Vista Energy, Chevron, Shell, Pan American Energy, Pampa Energía, Pluspetrol y Tecpetrol.
La petrolera controlada por el Estado nacional concentró su plan estratégico en abandonar o transferir campos convencionales de baja rentabilidad y volcar capital, equipos y personal hacia Vaca Muerta. Su denominado plan 4×4 busca cuadruplicar el valor de la empresa en cuatro años mediante una mayor producción de shale, eficiencia operativa y exportaciones.
El nuevo límite está en los oleoductos
El desafío ya no se encuentra únicamente debajo de la tierra. La capacidad de producción crece más rápido que la infraestructura disponible para transportar, almacenar y exportar el petróleo.
Durante años, los oleoductos existentes actuaron como un cuello de botella. La ampliación de Oldelval y la recuperación del Oleoducto Trasandino, que permite exportar hacia Chile, otorgaron capacidad adicional, pero el salto decisivo dependerá del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
El sistema conectará la zona de producción de Añelo, en Neuquén, con una nueva terminal marítima en Punta Colorada, sobre la costa de Río Negro. El proyecto contempla unos 600 kilómetros de ductos, instalaciones de almacenamiento y dos monoboyas para cargar grandes buques petroleros.
YPF informó en marzo que las obras ya superaban el 50 por ciento de avance. La primera etapa permitiría transportar aproximadamente 180.000 barriles diarios hacia fines de 2026, mientras que durante 2027 la capacidad debería llegar a 550.000 barriles, con posibilidades de ampliarse hasta 700.000.
El proyecto es desarrollado por un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol y Shell Argentina, con una inversión estimada cercana a los US$3.000 millones. Fue uno de los primeros grandes emprendimientos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Más inversiones bajo el RIGI
La expansión no se limita al oleoducto. Nuevos proyectos buscan elevar la producción de bloques actualmente subdesarrollados.
En mayo, el gobierno de Neuquén informó sobre una inversión superior a los US$1.000 millones en Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, con participación de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). El objetivo es pasar de unos 1.500 barriles diarios a cerca de 20.000 en un período de tres años.
También avanzan iniciativas como LLL Oil, promovida por YPF, y el desarrollo no convencional de El Trapial, operado por Chevron. La aprobación y ejecución de esos proyectos será fundamental para mantener el crecimiento cuando los bloques actualmente más productivos comiencen a madurar.
Divisas y superávit energético
El récord petrolero tiene un efecto directo sobre la economía nacional. La mayor producción permite abastecer el mercado interno y aumentar exportaciones, principalmente hacia Chile, Brasil, Estados Unidos y otros destinos internacionales.
Después de años de déficit, la balanza energética argentina alcanzó un superávit de aproximadamente US$7.800 millones en 2025. Para 2026, estimaciones privadas sitúan el saldo favorable entre US$8.500 millones y US$10.000 millones, principalmente por el aumento de las ventas de petróleo de Vaca Muerta.
Ese ingreso de dólares puede convertirse en uno de los principales pilares para fortalecer las reservas, reducir la dependencia del sector agropecuario y estabilizar la economía.
Pero el resultado dependerá de la continuidad de las inversiones, la seguridad jurídica, el acceso al financiamiento y la capacidad de completar las obras de transporte.
El riesgo del precio internacional
El principal interrogante externo es la cotización del petróleo.
Una caída prolongada del Brent reduciría los márgenes de las compañías y podría demorar proyectos con elevados requerimientos de capital. Sin embargo, Vaca Muerta logró reducir significativamente sus costos durante los últimos años y varias de sus áreas más productivas continúan siendo competitivas con precios internacionales inferiores a los registrados durante anteriores ciclos petroleros.
Las empresas también mejoraron los tiempos de perforación, la cantidad de etapas de fractura y la productividad inicial de los pozos. Esa industrialización permitió que la formación argentina comenzara a compararse con sectores de la Cuenca Pérmica, en Estados Unidos.
El récord de mayo confirma que Vaca Muerta ya no representa solamente una promesa. Es el centro de la producción petrolera argentina y uno de los principales generadores potenciales de divisas.
El próximo techo no estará determinado por la disponibilidad del recurso, sino por la velocidad con la que la Argentina pueda construir oleoductos, terminales, capacidad de almacenamiento y mercados de exportación.





