Zipline incorporó exejecutivos de Tesla, Waymo y Uber Eats para extender su servicio autónomo en Estados Unidos. La compañía ya completó más de 2,5 millones de operaciones y proyecta multiplicar 15 veces su actividad norteamericana durante este año.
San Francisco – 15 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. La expansión de la entrega autónoma con drones comenzó a transformar la denominada “última milla” de la logística, al ofrecer a los consumidores pedidos en pocos minutos y permitir a las empresas reducir costos, ampliar sus zonas de cobertura y utilizar vehículos mucho más eficientes para transportar productos de bajo peso.
La startup estadounidense Zipline incorporó a antiguos ejecutivos de Tesla, Waymo y Uber Eats para acelerar el despliegue de su red en nuevos mercados de los Estados Unidos, en una señal de que la entrega aérea dejó de ser una experiencia limitada para convertirse progresivamente en un servicio comercial masivo.
La compañía nombró como director financiero a Sendil Palani, quien trabajó durante alrededor de 17 años en Tesla y llegó a desempeñarse como vicepresidente de Finanzas. También incorporó como director jurídico a Kevin Vosen, exresponsable legal de Waymo, la empresa de vehículos autónomos de Alphabet, y contrató a Allen Penn, exvicepresidente de Uber Eats, para conducir la comercialización y la apertura de nuevos mercados.
El fortalecimiento de la conducción ejecutiva apunta a resolver tres aspectos esenciales para una expansión de gran escala: capacidad industrial, adaptación regulatoria y asociación con comercios, restaurantes, centros de salud y grandes cadenas minoristas.
Una entrega cada 20 segundos
Zipline asegura haber superado las 2,5 millones de entregas comerciales mediante drones totalmente eléctricos y autónomos. Un millón de esas operaciones se realizó durante los últimos doce meses, lo que refleja una aceleración considerable del negocio.
A comienzos de 2025, la empresa efectuaba aproximadamente una entrega por minuto. Actualmente concreta una cada 20 segundos, mientras cerca del 70% de su volumen diario ya se concentra en Estados Unidos.
Los consumidores realizan los pedidos mediante una aplicación y reciben productos transportados directamente desde el comercio o centro de distribución hasta sus viviendas. En algunos casos registrados en Dallas, el tiempo completo desde la realización del pedido hasta la entrega fue de apenas cinco minutos.
La rapidez constituye una de las principales ventajas para el usuario. Mientras una camioneta debe atravesar calles congestionadas, detenerse en semáforos, buscar estacionamiento y completar recorridos con múltiples paquetes, el dron puede desplazarse por una ruta aérea directa y evitar buena parte de las demoras del tránsito urbano.
Los dispositivos de Zipline pueden transportar cargas de hasta ocho libras, equivalentes a aproximadamente 3,6 kilos. Esa capacidad resulta suficiente para alimentos, medicamentos, productos de almacén y numerosos artículos de consumo cotidiano.
Más comodidad y acceso a servicios esenciales
La tecnología no solamente permite recibir comidas o productos comerciales con mayor rapidez. También puede mejorar el acceso a medicamentos, vacunas, sangre, antídotos y otros suministros médicos cuyo traslado está condicionado por el tiempo.
Zipline inició sus actividades transportando productos sanitarios a hospitales y centros de salud de Ruanda y Ghana, donde las distancias, las rutas deterioradas y las dificultades geográficas podían retrasar durante horas la llegada de insumos esenciales.
La experiencia acumulada en África permitió trasladar posteriormente el modelo a entornos urbanos y suburbanos de Estados Unidos. Entre sus actuales socios se encuentran Walmart, Little Caesars, Chipotle, la Cleveland Clinic y más de un centenar de pequeñas empresas.
La Cleveland Clinic comenzará a utilizar el sistema para entregar medicamentos recetados en domicilios de una zona suburbana de Cleveland, inicialmente sin costos adicionales para los pacientes.
Para los consumidores, el servicio implica evitar traslados, filas y demoras, una ventaja especialmente relevante para personas mayores, pacientes con dificultades de movilidad, familias con niños pequeños y habitantes de comunidades alejadas.
También puede mantener la distribución de productos cuando carreteras o puentes quedan inutilizados por inundaciones, incendios, terremotos u otros fenómenos extremos.
Menores costos para las empresas
Para los comercios y operadores logísticos, el principal beneficio consiste en sustituir parte de los recorridos efectuados por vehículos convencionales por vuelos eléctricos automatizados.
El fundador y director ejecutivo de Zipline, Keller Rinaudo Cliffton, cuestionó la ineficiencia de utilizar un vehículo de combustión de aproximadamente 1.300 kilos y una persona para entregar un producto que puede pesar poco más de dos kilos.
El sistema autónomo permite reducir el consumo de combustible, el desgaste de vehículos, las horas de conducción y la dependencia de rutas saturadas. También facilita que cada pedido viaje directamente hacia el cliente, sin necesidad de completar largos circuitos con múltiples paradas.
Las estimaciones de PwC proyectan que, a medida que aumente la escala y mejore la tecnología, el costo de una entrega con dron podría situarse cerca de los dos dólares hacia 2034. La consultora considera que estos sistemas podrían ayudar a las empresas a ingresar en nuevos mercados, mejorar la satisfacción de los clientes y elevar la rentabilidad.
Una investigación basada en vuelos reales también concluyó que los pequeños drones eléctricos pueden consumir hasta un 96% menos de energía por paquete que determinados medios convencionales de transporte, aunque el resultado final depende de la distancia, el peso, la fuente de electricidad y la densidad de entregas.
Una fábrica para 24.000 drones al año
Zipline cuenta con una planta en el sur de San Francisco con capacidad para producir hasta 24.000 drones anuales. La infraestructura industrial resulta fundamental para convertir un servicio todavía concentrado en determinadas ciudades en una red nacional.
Palani comparó esta etapa con los primeros años de crecimiento de Tesla, cuando la compañía automotriz pasó de fabricar una cantidad reducida de vehículos eléctricos a desarrollar líneas de producción de gran volumen.
Zipline prevé iniciar o ampliar operaciones en Austin, Houston y Cleveland, después de haber ganado escala en el área de Dallas. Rinaudo Cliffton proyectó que solamente el negocio estadounidense crecerá 15 veces durante 2026 y anticipó la incorporación de decenas de áreas metropolitanas y nuevos mercados internacionales en 2027.
Durante el primer semestre de este año, la cantidad de comercios que ofrecieron entregas mediante la aplicación de Zipline creció trece veces en comparación con el mismo período anterior.
Un mercado de 800 millones de entregas
La empresa compite con Wing, la división de drones de Alphabet, y con compañías como Flytrex, Matternet, Amazon y otros desarrolladores de sistemas autónomos de transporte.
La competencia se intensifica mientras las autoridades estadounidenses analizan reglas que facilitarían los vuelos más allá de la línea visual directa del operador, una condición considerada indispensable para desarrollar redes verdaderamente masivas.
La industria sostiene que las normas anteriores obligaban a mantener pilotos u observadores cerca de cada operación, lo que reducía la ventaja económica de la automatización. Una flexibilización regulatoria permitiría controlar flotas más amplias desde centros remotos y reducir sustancialmente el costo por viaje.
PwC estima que las entregas con drones podrían superar los 800 millones anuales en 2034, frente a cerca de 13 millones previstas para 2026. El valor de los bienes transportados podría aproximarse a los 65.000 millones de dólares.
La tecnología todavía enfrenta desafíos relacionados con la seguridad aérea, el ruido, la privacidad, la aceptación de los vecinos y la regulación de los vuelos sobre áreas pobladas. Sin embargo, el aumento de las operaciones y la incorporación de grandes empresas indican que la entrega autónoma atraviesa un punto de inflexión.
El cambio puede beneficiar simultáneamente a consumidores y compañías. Para los primeros, representa más rapidez, comodidad y acceso a productos esenciales. Para las empresas, significa menores costos operativos, mayor productividad, nuevas zonas comerciales y una utilización más racional de vehículos y energía.
Después de doce años de desarrollo, la pregunta ya no parece ser si los drones podrán realizar entregas comerciales, sino cuánto tardarán en convertirse en una parte habitual del sistema logístico.




