Por VG
Miami-29 julio del 2026-Total News Agency-TNA-. La FIFA, bajo el mando de Gianni Infantino, enfrenta una intensa oposición tras proponer la privatización parcial de la Copa del Mundo mediante la venta de acciones a inversionistas externos.
El plan contempla la creación de una nueva entidad comercial denominada Fifa Forward Enterprise, la cual podría incluir capitales vinculados a figuras cercanas a la administración de Donald Trump. Diversas personalidades del fútbol, como Gary Lineker y autoridades de la UEFA, han denunciado esta iniciativa calificándola como un ataque a la integridad y el alma del deporte.
Las críticas subrayan que el torneo no debería ser tratado como un producto financiero, advirtiendo incluso sobre posibles boicots por parte de naciones europeas.
Esta disputa ha generado una división profunda en el fútbol global, mientras se cuestionan los beneficios económicos personales que el actual presidente de la FIFA podría obtener a largo plazo.
Según las fuentes, la entrada de inversión privada mediante la venta de participaciones en una filial comercial (Fifa Forward Enterprise) transformaría profundamente la gobernanza del fútbol en varios aspectos clave:
- Comercialización y cesión del control institucional: La nueva entidad asumiría la gestión operativa y comercial de la Copa del Mundo (masculina y femenina) y del Mundial de Clubes. Organismos como la UEFA sostienen que esto “cruza una línea” inaceptable al tratar la gobernanza y la esencia del deporte como activos financieros negociables sin la debida transparencia.
- Falta de proceso debido y opacidad en las decisiones: Confederaciones como Concacaf y federaciones como la FA inglesa denuncian una severa falta de gobernanza y consulta previa, señalando que la propuesta se diseñó y difundió públicamente a través de los medios antes de ser discutida con los principales actores y organismos rectores del fútbol.
- Alteración del equilibrio de votos mediante incentivos económicos: Cada una de las 211 asociaciones miembro de la FIFA recibiría una participación valorada en aproximadamente 15 millones de libras (o 20 millones de dólares) más un aumento en sus fondos asignados. Como la aprobación solo requiere una mayoría de votos en el Congreso de la FIFA, existe la preocupación de que estos incentivos financieros aseguren la aprobación del plan independientemente de la oposición de confederaciones importantes.
- Conflicto de intereses en el liderazgo: El plan plantea dudas éticas sobre el liderazgo de la FIFA, ya que se contempla que Gianni Infantino pueda pasar a ocupar el cargo de “comisionado” de la nueva empresa privada tras finalizar su mandato en 2031, percibiendo bonos y salarios multimillonarios (si bien la FIFA afirma que ese cargo no ha sido discutido formalmente).
- Riesgo de fractura institucional y presión en el calendario: La propuesta ha desencadenado una crisis en el fútbol mundial que incluye amenazas de boicot al Mundial por parte de países europeos e incluso sugerencias de una ruptura total de la UEFA con la FIFA. Asimismo, se teme que la presión comercial de los inversores fuerce cambios en la estructura del juego, como la expansión de torneos a 64 equipos o una mayor frecuencia de las competiciones, sobrecargando los calendarios.
Joshua Kushner y su firma de capital de riesgo, Thrive Capital, juegan un papel central como los principales potenciales inversores en el plan de privatización parcial de la FIFA:
- Líderes del grupo inversor: Thrive Capital se perfila como el postor principal (leading bidder) para encabezar el grupo de inversión privada que adquiriría entre el 20% y el 30% de la nueva filial Fifa Forward Enterprise (FFE)**, proyecto en el que también se menciona la participación del banco JP Morgan.
- Fundador y directivo: Joshua Kushner es el fundador y CEO de Thrive Capital.
- Conexión política con el entorno de Trump: El interés de Kushner genera una relevante vinculación política, ya que es el hermano menor de Jared Kushner (yerno de Donald Trump). Las fuentes destacan que personas cercanas al entorno de Trump han sido consultadas sobre el proyecto, lo que ha intensificado las críticas de figuras del fútbol como Sepp Blatter sobre el impacto de estas alianzas financieras en el deporte.
El plan propuesto para la privatización parcial de la Copa del Mundo involucra importantes montos financieros e incentivos económicos estructurados de la siguiente manera:
- Inyección de capital privado y venta de acciones: La FIFA contempla crear la filial Fifa Forward Enterprise (FFE) y vender entre un 20% y un 30% de sus acciones a inversores privados. Esta operación recaudaría más de 3.000 millones de libras, manteniendo la FIFA el control mayoritario.
- Financiación para las 211 asociaciones miembro: Cada una de las 211 federaciones afiliadas a la FIFA recibiría una participación o paquete de fondos valorado en 20 millones de dólares (15 millones de libras) para el ciclo 2027-2030. Esto representa un incremento significativo frente a los 8 millones de dólares (6 millones de libras) asignados en el ciclo actual. Las asociaciones podrían conservar sus participaciones o venderlas para obtener ingresos directos.
- Compensación e incentivos para el liderazgo:
- Gianni Infantino recibiría cuantiosos bonos económicos si la operación se concreta con éxito.
- Se contempla que, tras concluir su mandato presidencial en 2031, Infantino asuma el rol de “comisionado” de la nueva filial, con un salario que podría alcanzar los 48 millones de libras (nivel similar al del comisionado de la NFL), aunque la FIFA sostiene que ese puesto no ha sido discutido formalmente.
- Contexto de ingresos de la FIFA: El modelo de negocio tradicional de la Copa del Mundo bajo el ciclo 2022-2026 generó un total de 11.300 millones de libras mediante derechos de televisión, patrocinios y venta de entradas.
La UEFA ha reaccionado de manera categórica contra el proyecto de privatización de la FIFA, liderando una oposición que contempla tanto medidas diplomáticas como acciones drásticas:
- Condena institucional e impugnación moral: En un comunicado oficial, la UEFA advirtió que el plan «cruza una línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar». Denunció además la falta de transparencia sobre quiénes se beneficiarán financieramente y subrayó que el alma y la gobernanza del fútbol no son activos comerciales negociables, afirmando contundentemente que la Copa del Mundo «no le pertenece a la FIFA para venderla».
- Evaluación de un boicot al Mundial: Las federaciones europeas han programado cumbres de emergencia para analizar la situación, incluyendo formalmente la posibilidad de realizar un boicot al torneo si la FIFA insiste en la venta. Un boicot masivo de los países de la UEFA generaría un problema crítico para la FIFA debido al peso deportivo y comercial del bloque europeo.
- Propuestas de ruptura e independencia: La crisis ha llevado a que figuras del fútbol sugieran abiertamente una escisión total entre la UEFA y la FIFA, sosteniendo que la confederación europea posee una base de poder muy superior en infraestructura, clubes, entrenadores, futbolistas y aficionados.
- Distanciamiento entre los líderes: La respuesta ocurre en un contexto de abierta tirantez entre el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, y Gianni Infantino; de hecho, Čeferin optó por no asistir a la final de la reciente Copa del Mundo en señal de protesta por decisiones del presidente de la FIFA.
La Concacaf emitió un comunicado oficial expresando una postura de fuerte preocupación y decepción, en sintonía con los planteamientos hechos por la FA inglesa:
- Falta de notificación previa: Indicaron que solo tuvieron conocimiento de la propuesta a través de informes en los medios de comunicación y de un posterior comunicado de prensa, sin que existiera ningún debate previo con las confederaciones.
- Preocupación por el proceso y la gobernanza: Manifestaron estar «profundamente preocupados por la falta de un proceso debido» y expresaron su decepción por el hecho de que una propuesta de tal magnitud haya sido diseñada y difundida públicamente antes de ser discutida con los órganos rectores y actores del fútbol.
- Exigencia de un marco institucional sólido: Recordaron que la FIFA, las confederaciones y las asociaciones miembro deben actuar siempre en el mejor interés del deporte, guiándose por los principios de buena gobernanza, procesos rigurosos y una administración responsable a largo plazo.
Según las fuentes, las referencias a los países involucrados en un posible boicot se centran en una nación identificada de manera específica y en el bloque europeo de forma colectiva:
- Inglaterra: Es el país mencionado explícitamente en las fuentes, señalando que un boicot podría derivar en que la selección inglesa se niegue a participar en el Mundial de 2030. Asimismo, la Federación Inglesa de Fútbol (FA) hizo pública su «profunda preocupación» ante la falta de transparencia y gobernanza en el proyecto.
- Las naciones de la UEFA en conjunto: Las fuentes informan de manera generalizada que las federaciones miembros de la UEFA llevarán a cabo una cumbre de emergencia virtual para evaluar de manera conjunta la posibilidad de organizar un boicot masivo al torneo.
Según las fuentes, una posible expansión de la Copa del Mundo de 48 a 64 equipos —una propuesta de origen sudamericano que Gianni Infantino confirmó que se evaluará «definitivamente»— tendría las siguientes consecuencias principales:
- Incremento de los ingresos comerciales: Se enmarca como una medida orientada a elevar aún más las ganancias financieras y la recaudación global de la FIFA.
- Sobrecarga en los calendarios domésticos: La principal preocupación es que un Mundial de 64 selecciones —sumado al nuevo Mundial de Clubes— generaría una presión y saturación desmedida sobre los calendarios de las ligas y competiciones locales de cada país.
- Presión para alterar la frecuencia del torneo: Existe el temor de que estos cambios comerciales impulsen intentos de organizar la Copa del Mundo con mayor frecuencia que el ciclo tradicional de cuatro años.





