Bitcoin protagonizó una de sus mejores semanas en años, llegó a US$79.455 y acumuló una suba cercana al 25% desde el lunes, impulsado por una violenta liquidación de posiciones bajistas, la expansión de las recompras de deuda del Tesoro de Estados Unidos y nuevas señales regulatorias favorables de la administración de Donald Trump. El movimiento también alcanzó a Ether y a otros criptoactivos y volvió a colocar al mercado digital en el centro de la escena financiera global.
Washington – 21 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – El bitcoin volvió a sacudir los mercados globales y este viernes llegó a tocar los US$79.455, su nivel más alto desde mayo, después de una semana en la que recuperó cerca de una cuarta parte de su valor y dejó atrás, al menos momentáneamente, el prolongado letargo que lo había mantenido durante varias semanas entre los US$62.000 y US$66.000.
La criptomoneda más importante del mundo venía de atravesar una corrección muy severa. Tras alcanzar un máximo histórico próximo a US$126.000 en octubre de 2025, cayó más de 50% hasta tocar alrededor de US$57.600 a comienzos de julio de este año. La estabilidad posterior había alentado una creciente acumulación de posiciones bajistas, que esta semana comenzaron a cerrarse abruptamente cuando el precio rompió las resistencias técnicas.
Ese proceso derivó en un short squeeze de gran magnitud. Solo durante una de las jornadas del movimiento se liquidaron más de US$3.100 millones en posiciones cortas, mientras los ETF spot de bitcoin registraron entradas por aproximadamente US$517 millones, una combinación que aceleró aún más la demanda.
Pero el salto no se explica únicamente por dinámica interna del mercado cripto. El detonante macroeconómico apareció desde Washington, cuando el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que el Gobierno duplicará el volumen de determinadas recompras de bonos de largo plazo, desde US$2.000 millones hasta por lo menos US$4.000 millones por operación, intentando aliviar la tensión de un mercado de deuda donde el rendimiento de los bonos a 30 años llegó a superar el 5,3%, su mayor nivel desde 2007.
La decisión debilitó al dólar y redujo inicialmente los rendimientos de largo plazo, generando un escenario favorable para los activos considerados de mayor riesgo. Bitcoin reaccionó inmediatamente, mientras también subieron el oro y distintas acciones vinculadas al universo cripto.
La intervención del Tesoro está relacionada con un problema que excede ampliamente al mercado digital. La deuda pública estadounidense ya supera los US$40 billones, mientras los pagos anuales de intereses se encuentran por encima de US$1 billón y los inversores reclaman rendimientos cada vez mayores para absorber emisiones de largo plazo. Esa inquietud provocó una de las mayores tensiones recientes sobre los bonos estadounidenses y alimentó simultáneamente operaciones de cobertura frente al dólar.
Bitcoin se benefició precisamente de esa percepción. Cada vez que aumenta la preocupación por la expansión de la deuda, la debilidad de las monedas fiduciarias o la liquidez internacional, parte del mercado vuelve a presentar al activo digital como una alternativa de reserva, aunque su elevada volatilidad continúa diferenciándolo claramente de instrumentos tradicionales como el oro.
El segundo impulso llegó desde la política regulatoria. El presidente Donald Trump reunió esta semana en la Casa Blanca a algunos de los principales empresarios de la industria, incluidos ejecutivos de Coinbase, Ripple, Gemini, Kraken, Robinhood, Nasdaq e Intercontinental Exchange, además de autoridades de la SEC y la CFTC, y pidió al Congreso que avance con una legislación definitiva sobre activos digitales.
El eje es la denominada Digital Asset Market CLARITY Act, destinada a establecer qué criptoactivos deberán quedar bajo supervisión de la Securities and Exchange Commission (SEC) y cuáles bajo la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). El proyecto ya superó la Cámara de Representantes, pero continúa trabado en el Senado, donde deberá reunir 60 votos para avanzar en una votación procesal prevista para el 15 de septiembre.
La administración Trump intenta complementar esa demora legislativa mediante decisiones regulatorias. La SEC, presidida por Paul Atkins, ya dejó establecido este año que la mayoría de los criptoactivos no son por sí mismos títulos valores y avanzó en una taxonomía específica para commodities digitales, stablecoins, activos coleccionables y otros instrumentos, buscando dar mayor previsibilidad a emisores e inversores.
El mensaje político es claramente diferente del predominante durante la anterior conducción regulatoria estadounidense. Trump pretende convertir a Estados Unidos en lo que denomina la “capital mundial de las criptomonedas” y está presionando para que empresas que operaron durante años desde jurisdicciones externas regresen al mercado estadounidense bajo nuevas reglas.
Uno de los episodios que más llamó la atención ocurrió cuando el mandatario mencionó públicamente a Hyperliquid, plataforma descentralizada especializada en contratos perpetuos, y aseguró que la CFTC trabaja para facilitar su ingreso al mercado estadounidense dentro de un marco legal. La declaración provocó un fuerte salto del token HYPE, que acumuló ganancias superiores al 20% en pocas horas.
El movimiento se extendió al resto del ecosistema. Ether, segunda criptomoneda por capitalización, también registró fuertes avances, mientras acciones vinculadas con Coinbase, Strategy, Robinhood y otras compañías del sector acompañaron la recuperación.
La magnitud del rebote no elimina, sin embargo, la volatilidad reciente. Aun después de esta semana, bitcoin continúa claramente por debajo del máximo histórico de 2025 y sigue condicionado por la evolución de las tasas estadounidenses, el precio del dólar, la liquidez global y la discusión regulatoria que se desarrolla en Washington.
Lo que sí cambió es el clima del mercado. Después de seis semanas de movimientos laterales y meses de pérdidas, la combinación de cierre de posiciones bajistas, liquidez adicional, debilidad del dólar y señales políticas favorables convirtió al bitcoin nuevamente en uno de los activos de mejor desempeño semanal: pasó de cotizar cerca de US$62.000 a aproximarse otra vez al umbral psicológico de US$80.000, mientras Wall Street observa si se trata solamente de un rebote extraordinariamente violento o del comienzo de un nuevo ciclo alcista.
Fuentes consultadas: Reuters, Departamento del Tesoro de Estados Unidos, SEC, CFTC, Casa Blanca, información de mercado de criptomonedas, datos sobre ETF spot y documentación de la Digital Asset Market CLARITY Act.




