Las ventas externas podrían superar por primera vez los US$100.000 millones en 2026, impulsadas por el agro, Vaca Muerta y la minería. LCG proyecta exportaciones por US$103.740 millones y un superávit comercial superior a US$20.000 millones, mientras los datos oficiales hasta julio ya muestran envíos por US$58.365 millones, una suba interanual de 22,9%. El dato favorable convive, sin embargo, con una caída de 3,5% en las importaciones, señal de una demanda interna todavía débil y de una inversión que no acompaña con la misma intensidad el boom exportador.
Buenos Aires – 25 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – La Argentina se encamina a cerrar 2026 con el mayor nivel de exportaciones de su historia y, por primera vez, podría superar la barrera de los US$100.000 millones, en un salto que combina una cosecha excepcional, expansión energética desde Vaca Muerta, mejores precios internacionales y una aceleración de los proyectos mineros.
Un informe de la consultora LCG proyecta ventas externas por US$103.740 millones, unos US$16.600 millones más que en 2025 y un crecimiento aproximado de 19%. De confirmarse, el resultado dejaría ampliamente atrás el récord previo de US$88.846 millones registrado en 2022.
La proyección privada encuentra respaldo en la evolución oficial de los primeros siete meses del año. Entre enero y julio, las exportaciones alcanzaron US$58.365 millones, con un crecimiento interanual de 22,9%, mientras las importaciones totalizaron US$42.286 millones, 3,5% menos que en igual período del año anterior. El saldo comercial acumulado llegó así a US$16.080 millones.
Solamente en julio, las ventas externas sumaron US$8.854 millones, 14,1% más que un año atrás, mientras las compras al exterior cayeron 1,7%, hasta US$6.739 millones. El superávit mensual fue de US$2.115 millones, el mayor registrado para un mes de julio, y extendió a 32 meses consecutivos la secuencia de saldos comerciales positivos.
El incremento exportador no proviene de un único sector. Según LCG, los productos primarios explicarían aproximadamente un tercio del crecimiento total. Allí sobresale el maíz, cuyas exportaciones podrían aumentar más de 50% como consecuencia de una cosecha estimada en 44 millones de toneladas, aportando alrededor de US$3.000 millones adicionales.
El trigo también aparece entre los productos con mayor expansión, con un crecimiento de exportaciones cercano al 40%, sostenido tanto por mayores cantidades como por una mejora de las cotizaciones internacionales.
Las manufacturas de origen agropecuario aportarían aproximadamente una cuarta parte del salto exportador. El aceite de soja podría cerrar el año con ventas próximas a US$8.500 millones, un aumento de alrededor de 34%, impulsado principalmente por los precios internacionales más que por una expansión relevante de los volúmenes.
La transformación más significativa, sin embargo, se observa en energía. LCG estima exportaciones de combustibles por aproximadamente US$14.851 millones, 34% por encima de 2025, con el petróleo crudo como principal protagonista.
El avance ya es visible en las estadísticas oficiales. En julio, las exportaciones de combustibles y energía llegaron a US$1.506 millones, 97,8% más que en el mismo mes de 2025. Los despachos de petróleo crudo alcanzaron US$1.020 millones, con un salto interanual de 144,4%.
Durante los primeros siete meses, las exportaciones de petróleo acumularon US$5.722 millones, 59,2% más que un año antes, y el superávit energético alcanzó US$6.853 millones. El crudo neuquino pasó además a convertirse en uno de los principales productos de exportación del país.
La producción acompaña ese proceso. En julio, Argentina alcanzó un récord de 916.200 barriles diarios, 17,2% por encima del mismo mes del año anterior. Vaca Muerta produjo 643.100 barriles diarios, con una expansión de 26,4%.
El petróleo argentino también se beneficia del contexto internacional. Las tensiones en Medio Oriente elevaron el valor del crudo y fortalecieron la posición de productores alternativos a los países del Golfo. LCG calcula que los ingresos provenientes del petróleo podrían pasar de unos US$6.700 millones a más de US$9.000 millones durante este año.
La minería constituye el tercer gran motor estructural. Las exportaciones de litio podrían aumentar alrededor de 154%, desde unos US$842 millones hasta aproximadamente US$2.100 millones, a medida que nuevos proyectos alcanzan su etapa productiva.
El oro también incrementará su aporte, aunque en este caso el crecimiento estaría explicado fundamentalmente por los precios internacionales. El avance conjunto de litio, oro y otros minerales comienza a modificar una estructura exportadora históricamente dominada por el complejo agroindustrial.
La diversificación tiene además un efecto estratégico: una mayor participación de energía y minería reduce parcialmente la histórica dependencia argentina de la cosecha y de las condiciones climáticas de la región pampeana.
El resultado comercial anual podría superar los US$20.000 millones según LCG, prácticamente duplicando el saldo de US$11.320 millones registrado durante 2025. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central incluso ubica la proyección de superávit para 2026 algo por encima de los US$23.000 millones.
El cuadro, sin embargo, presenta una contracara que los propios economistas de LCG destacan. Las importaciones caerían alrededor de 3% durante el año y los datos acumulados hasta julio ya exhiben una baja de 3,5%.
En julio, además, la reducción de las compras externas respondió fundamentalmente a una caída de 9,2% en las cantidades importadas, parcialmente compensada por precios 8,4% superiores. Los retrocesos abarcaron bienes de capital, combustibles, bienes de consumo y piezas y accesorios para equipos, categorías estrechamente vinculadas con inversión y actividad interna.
La dinámica obliga a distinguir entre un superávit generado por un aumento vigoroso de exportaciones y otro fortalecido simultáneamente por la debilidad de las importaciones. En 2026 están presentes ambos factores: el país vende significativamente más al exterior, pero al mismo tiempo compra menos productos y bienes de inversión.
Incluso dentro del salto exportador aparece una característica adicional. En julio, casi todo el crecimiento interanual estuvo explicado por el aumento de precios: de los US$1.093 millones adicionales exportados frente a julio de 2025, aproximadamente US$963 millones respondieron al efecto precio y apenas US$130 millones al aumento de cantidades.
La comparación desestacionalizada también mostró que las exportaciones disminuyeron 4,9% respecto de junio, mientras las importaciones retrocedieron 4,5%. Es un dato que no invalida la tendencia anual récord, pero advierte que una parte importante del excepcional resultado comercial está asociada al contexto internacional de precios.
El desafío que LCG coloca hacia adelante pasa por transformar esa expansión externa en más inversión y empleo doméstico. Energía y minería tienen enorme capacidad para generar divisas, aunque son sectores intensivos en capital y no necesariamente producen empleo directo en la misma proporción que otros sectores manufactureros o de servicios.
Si la proyección de US$103.740 millones finalmente se materializa, 2026 marcará un punto de inflexión en el comercio exterior argentino: el país habrá superado por primera vez los US$100.000 millones de exportaciones, con Vaca Muerta, el agro y la minería configurando una estructura de generación de dólares más diversificada que la observada en anteriores ciclos de precios favorables.





