El recinto legislativo fue ornamentado con banderas palestinas para recibir al representante diplomático Riyad Alhalabi, quien lanzó duras críticas contra Israel y Benjamin Netanyahu. PRO y La Libertad Avanza dejaron sus bancas vacías y legisladores nacionales denunciaron un acto “antiisraelí y antisemita”. Argentina reconoce a Palestina como Estado desde 2010, aunque en Naciones Unidas mantiene el estatus de Estado observador no miembro y no integra la organización como miembro pleno.
Zárate – 25 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – El Partido Justicialista (PJ) de Zárate quedó en el centro de una fuerte controversia política después de realizar dentro del Concejo Deliberante un acto de apoyo a Palestina, ornamentar las bancas y el estrado con sus colores y recibir al jefe de la representación diplomática palestina en la Argentina, Riyad Alhalabi, quien utilizó su intervención para cuestionar duramente a Israel, al primer ministro Benjamin Netanyahu y el respaldo de Estados Unidos al Estado hebreo.
La actividad tuvo lugar el 19 de agosto y fue impulsada por una multisectorial integrada por organizaciones políticas, sindicales, sociales y culturales bajo una consigna que denunciaba un “genocidio” contra la población palestina. El encuentro fue encabezado por Leandro Matilla, presidente del Concejo Deliberante y titular del PJ local, alineado políticamente con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Durante la jornada, Matilla utilizó además una kufiya, el tradicional pañuelo asociado a la identidad palestina.
Los bloques del PRO y La Libertad Avanza (LLA) resolvieron no participar y mantuvieron vacías sus bancas, mientras tampoco concurrieron funcionarios del Departamento Ejecutivo municipal. La ausencia del gobierno comunal había generado críticas incluso entre los organizadores antes de que la controversia alcanzara repercusión nacional.
En su exposición, Alhalabi sostuvo que “Israel tiene quien lo proteja: Estados Unidos” y calificó a Netanyahu como el “hijo malcriado de la comunidad internacional”. También reclamó terminar con los asentamientos israelíes en los territorios palestinos y proyectó material audiovisual sobre la destrucción y la situación humanitaria en Gaza, con especial énfasis en niños, mujeres, falta de alimentos, agua y dificultades para distribuir ayuda.
La utilización del recinto legislativo y la exhibición de simbología palestina sobre las bancas provocaron la reacción del diputado nacional del PRO Alejandro Finocchiaro, quien calificó el encuentro como un “acto antiisraelí y antisemita del PJ de Zárate” y acusó a sus organizadores de haber convertido al Concejo en una escenografía partidaria. La diputada de LLA Sabrina Ajmechet cuestionó especialmente que la bandera palestina fuera colocada en el sector principal de un cuerpo legislativo argentino y vinculó el episodio con el debate sobre identidad nacional y antisemitismo.
Las acusaciones de antisemitismo corresponden a los legisladores opositores y abrieron una discusión diferente de la legítima crítica política al Gobierno israelí. El eje institucional de la controversia quedó puesto en si un recinto deliberativo municipal debía ser transformado, durante una actividad de claro contenido político internacional, mediante símbolos pertenecientes a una de las partes del conflicto.
El episodio tiene además un antecedente diplomático particular. La Argentina reconoce oficialmente a Palestina como Estado libre e independiente desde el 6 de diciembre de 2010, decisión adoptada durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner mediante el Decreto 1882/2010. El reconocimiento se formuló tomando como referencia las fronteras de 1967 y sujeto a aquello que las partes pudieran acordar posteriormente en una negociación.
Aquella decisión del gobierno kirchnerista fue acompañada por una definición que frecuentemente desaparece del debate actual: la Cancillería sostuvo al mismo tiempo el derecho de los palestinos a constituir un Estado independiente y el derecho de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas. Ese equilibrio fue explicitado por el entonces canciller Héctor Timerman al comunicar el reconocimiento.
La condición de Palestina dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) también requiere una distinción. No es actualmente un Estado miembro pleno de la organización. Desde la Resolución 67/19, aprobada por la Asamblea General el 29 de noviembre de 2012, posee la categoría de Estado observador no miembro, condición que le otorgó reconocimiento institucional superior al que tenía anteriormente pero sin los mismos derechos que los 193 miembros plenos.
En 2024, una nueva iniciativa para convertir a Palestina en miembro pleno obtuvo 12 votos favorables en el Consejo de Seguridad, pero fue bloqueada por el veto de Estados Unidos. Poco después, la Asamblea General aprobó por 143 votos contra nueve una resolución que consideró que Palestina reunía las condiciones para ser admitida y amplió algunos de sus derechos de participación, aunque sin convertirla en miembro pleno. Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, estuvo entre los nueve países que votaron en contra de esa resolución.
La presencia de un representante diplomático palestino en un organismo argentino, por lo tanto, no resulta jurídicamente anómala: Buenos Aires mantiene relaciones diplomáticas con Palestina y reconoce su condición estatal desde hace casi 16 años. La polémica de Zárate nació de otra cuestión: el carácter político otorgado al acto, la ornamentación del recinto legislativo y el contenido unilateral de una convocatoria que se realizó mientras continúa uno de los conflictos más sensibles de Medio Oriente.
Ese contexto incluye necesariamente el ataque terrorista perpetrado por Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó alrededor de 1.200 muertos y unos 250 secuestrados y desencadenó la ofensiva israelí sobre Gaza. Las informaciones difundidas sobre la actividad de Zárate muestran que el encuentro se concentró fundamentalmente en las denuncias contra Israel y en la situación palestina, mientras la controversia posterior quedó atravesada por la acusación opositora de que el ámbito institucional fue utilizado para adoptar la narrativa de una sola de las partes.
La relación política entre el PJ de Zárate y el espacio de Kicillof agregó proyección provincial al episodio. Finocchiaro utilizó esa cercanía para cuestionar al gobernador y sostuvo que la actividad exhibe una faceta del peronismo bonaerense distinta de la imagen de moderación que, según afirmó, intenta proyectar el mandatario provincial.
Riyad Alhalabi es actualmente la máxima autoridad de la representación palestina en Buenos Aires. La propia embajada lo identificaba formalmente hasta 2025 como encargado de Negocios y jefe de misión, aunque durante 2026 distintas organizaciones y medios comenzaron a presentarlo públicamente como embajador. La representación palestina permanece activa en Argentina desde el reconocimiento diplomático dispuesto en 2010.
La discusión abierta en Zárate trasciende así la existencia de relaciones diplomáticas con Palestina, que forman parte de una decisión soberana del Estado argentino desde hace más de una década. El interrogante político que dejó el episodio es hasta dónde puede una mayoría circunstancial utilizar un recinto institucional que representa al conjunto de los ciudadanos para identificarlo visual y políticamente con una posición determinada frente a un conflicto internacional que divide profundamente a la sociedad argentina.
Fuentes consultadas: Medios de Zárate; documentación de la Embajada del Estado de Palestina en la República Argentina; Decreto 1882/2010 y comunicaciones oficiales de la Cancillería Argentina; resoluciones y documentación de la Organización de las Naciones Unidas.





