Las Fuerzas de Defensa de Israel confirmaron la eliminación en Gaza de Muhammad Jamal Ahmad Eid, comandante de la fuerza de élite Nukhba de Hamás que, según la inteligencia israelí, participó directamente de la invasión y masacre del 7 de octubre de 2023. En otra operación fue abatido Saleh Ziad Ibrahim Miqdad, comandante de pelotón de la fuerza naval de la organización terrorista. Las operaciones forman parte de una campaña más amplia: esta misma semana fueron eliminados otros dos integrantes de Nukhba, entre ellos uno señalado por atacar el paso de Erez durante el 7-O. Israel sostiene que los blancos continuaban preparando ataques y reconstruyendo capacidades militares de Hamás pese al alto el fuego, mientras Benjamin Netanyahu y el jefe del Shin Bet, David Zini, reiteraron que todos los responsables de la masacre serán perseguidos.
Jerusalén – 17 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron este jueves la eliminación de Muhammad Jamal Ahmad Eid, comandante de la fuerza de élite Nukhba del brazo armado de Hamás, a quien la inteligencia israelí identifica como uno de los terroristas que penetraron en territorio israelí durante la masacre del 7 de octubre de 2023, cuando aproximadamente 1.200 personas fueron asesinadas y otras 251 secuestradas.
Eid murió durante un ataque efectuado el miércoles en Al-Bureij, en el centro de la Franja de Gaza. Según el comunicado militar, el integrante de Nukhba no permanecía inactivo desde el alto el fuego, sino que continuaba promoviendo operaciones contra tropas y civiles israelíes, trabajando en la preparación de efectivos y participando de los esfuerzos destinados a reconstruir las capacidades militares de Hamás.
En una operación diferente realizada el martes en la zona de Ciudad de Gaza, las FDI eliminaron a Saleh Ziad Ibrahim Miqdad, identificado como comandante de pelotón de la fuerza naval del brazo armado de Hamás.
La fuerza naval constituye una de las unidades especializadas desarrolladas por la organización para ejecutar infiltraciones y ataques desde el Mediterráneo y fue objeto de numerosas operaciones israelíes desde el comienzo de la guerra.
Las FDI sostuvieron que tanto Eid como Miqdad estaban involucrados recientemente en la preparación de ataques y en el proceso de recuperación de capacidades operativas de Hamás, actividades que Israel considera una “violación sistemática” del alto el fuego vigente desde octubre de 2025.
“Los terroristas fueron eliminados para neutralizar la amenaza que representaban”, informó el Ejército israelí.
Antes de ambos ataques, según las FDI, fueron adoptadas medidas destinadas a reducir posibles daños a civiles, entre ellas vigilancia aérea previa y utilización de municiones de precisión.
Las operaciones conocidas este jueves muestran que Israel mantiene una política de persecución específica contra quienes identifica como participantes de la masacre del 7 de octubre y, paralelamente, contra los cuadros militares que considera involucrados en la reconstrucción de Hamás.
Horas antes de informar sobre Eid, las FDI confirmaron otras dos eliminaciones particularmente relevantes.
El martes fue abatido en el barrio Sheikh Radwan, en Ciudad de Gaza, Sharif Shadi Ibrahim Labad, miembro de Nukhba a quien Israel atribuye participación directa en el ataque del 7 de octubre contra el paso de Erez, uno de los puntos fronterizos atacados durante la ofensiva inicial de Hamás.
Medios palestinos informaron que en esa operación también murió un menor y otras siete personas resultaron heridas. Las FDI reconocieron haber recibido información sobre una víctima ajena al objetivo militar, expresaron pesar por eventuales daños a personas no involucradas y anunciaron que las circunstancias serían revisadas.
Un día antes había sido eliminado Yusuf Saad a-Din Rashad Zain, identificado por Israel como otro comandante de la fuerza Nukhba.
La sucesión de operaciones revela una campaña selectiva que continúa pese a la reducción de los combates de gran escala producida después del alto el fuego de octubre de 2025. Israel sostiene que el acuerdo no proporciona inmunidad a quienes preparan nuevas operaciones o intentan reconstruir estructuras militares de Hamás.
Según cifras difundidas esta semana por las FDI, durante las últimas dos semanas fueron eliminados más de 25 miembros de organizaciones armadas en Gaza, incluyendo al menos diez comandantes de Nukhba.
La importancia de esa unidad excede su tamaño. Nukhba fue concebida como fuerza de asalto de élite dentro de las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam, brazo armado de Hamás, con integrantes entrenados para infiltraciones, ataques contra posiciones militares, secuestros y operaciones complejas.
Sus efectivos tuvieron una participación central en la ofensiva del 7 de octubre de 2023, cuando miles de terroristas atravesaron la frontera desde Gaza, atacaron comunidades del sur de Israel, bases militares y el festival musical Nova. Unas 1.200 personas fueron asesinadas, en su mayoría civiles, y 251 fueron tomadas como rehenes y trasladadas a la Franja.
Ese antecedente explica por qué los integrantes identificados de Nukhba continúan constituyendo blancos prioritarios para los servicios israelíes.
El primer ministro Benjamin Netanyahu reafirmó este jueves esa política durante una ceremonia realizada en la residencia presidencial en Jerusalén para distinguir a integrantes del Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí.
Netanyahu aseguró que Israel continuará localizando a los responsables del 7-O y rechazó la posibilidad de que las áreas de Gaza todavía controladas por Hamás puedan convertirse en refugios permanentes para quienes participaron de la masacre.
La misma posición fue expresada por el director del Shin Bet, David Zini, quien dirigió un mensaje directo hacia los planificadores y ejecutores del ataque.
Zini afirmó que para Israel no existe un lugar suficientemente lejano donde puedan considerarse fuera del alcance de sus servicios y sostuvo que la persecución continuará hasta localizar al último de quienes participaron de los hechos.
Las declaraciones muestran que, casi tres años después del 7 de octubre, Israel mantiene simultáneamente dos objetivos que no son exactamente iguales: impedir la reconstrucción militar de Hamás y localizar individualmente a quienes identifica como responsables de la masacre.
El primero constituye una cuestión estratégica relacionada con la futura seguridad de Gaza y de las comunidades israelíes fronterizas. El segundo responde a una política de inteligencia y persecución individual que puede extenderse mucho más allá de las operaciones militares convencionales.
El alto el fuego tampoco eliminó las acusaciones cruzadas. Hamás sostiene que los ataques selectivos israelíes constituyen violaciones del acuerdo, mientras Israel afirma que la organización continúa preparando operaciones, reconstruyendo unidades y capacidades militares y, por lo tanto, incumpliendo las condiciones de seguridad.
La situación constituye además un problema para los esfuerzos internacionales destinados a avanzar hacia la reconstrucción de Gaza. El cese de las operaciones militares masivas redujo considerablemente la intensidad de los combates, pero no resolvió una de las cuestiones fundamentales para el futuro del enclave: el desarme de Hamás y el destino de su estructura militar.
La campaña israelí contra Nukhba adquiere especial significado dentro de esa disputa. La eliminación de comandantes no solamente apunta contra responsables identificados del 7 de octubre, sino también contra cuadros con experiencia capaces de entrenar nuevos efectivos y reconstruir unidades debilitadas durante años de guerra.
Los nombres divulgados esta semana —Muhammad Jamal Ahmad Eid, Sharif Shadi Ibrahim Labad y Yusuf Saad a-Din Rashad Zain— muestran además que la búsqueda israelí continúa apoyándose en la reconstrucción individual de la participación de integrantes de Hamás durante el 7-O, utilizando información de inteligencia, imágenes, comunicaciones y otros elementos acumulados desde la masacre.
La operación contra Eid en Al-Bureij agrega ahora otro nombre a esa lista y deja abierta una dimensión que probablemente continuará mucho después de cualquier acuerdo político sobre Gaza: la identificación de los participantes que permanecen con vida. Israel sostiene que algunos de ellos continúan integrados en las estructuras de Hamás y participando en su reorganización, razón por la cual la inteligencia acumulada sobre el 7 de octubre se ha convertido, casi tres años después, en una herramienta operativa para seleccionar los objetivos de una campaña que las autoridades israelíes aseguran que no tiene fecha de vencimiento.
Fuentes consultadas: Fuerzas de Defensa de Israel; Shin Bet; Oficina del Primer Ministro de Israel; The Times of Israel; Israel National News; medios israelíes y palestinos.
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