Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, reivindicaron este sábado un ataque con misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad y aseguraron haber conseguido impactos directos. Testigos reportaron fuego y una gran columna de humo cerca de un complejo de la petrolera, aunque al cierre de este cable las autoridades sauditas y la compañía no habían confirmado oficialmente daños. La ofensiva llega en medio de una escalada que volvió a convertir a Yemen, Bab el-Mandeb y la infraestructura energética saudita en un mismo frente estratégico.
Riad – 3 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA- Los hutíes de Yemen llevaron este sábado la confrontación con Arabia Saudita hasta el corazón de su infraestructura energética al reivindicar un ataque con “varios” misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad, mientras una gran columna de humo y fuego era observada en las inmediaciones de un complejo de la compañía estatal. Al momento de redactarse este cable, ni las autoridades sauditas ni Aramco habían confirmado oficialmente el alcance de los daños.
El portavoz militar hutí Yahya Sarea afirmó que la operación había alcanzado su objetivo y sostuvo que los impactos fueron “precisos y directos”. Presentó el ataque como respuesta a los bombardeos contra Saná y otras zonas de Yemen, y volvió a utilizar la fórmula de “bloqueo por bloqueo y escalada por escalada” para advertir que las operaciones contra objetivos sauditas continuarán mientras persista la ofensiva militar contra el movimiento.
La afirmación de los hutíes no puede ser tomada por sí sola como confirmación del nivel de daño producido, pero existen indicios independientes de que se produjo un incidente relevante: un testigo observó llamas y humo cerca de una instalación de Aramco en Riad. Ese dato diferencia el episodio de otros ataques recientes reivindicados por los hutíes cuyos efectos no pudieron ser corroborados.
La operación se produce después de que el movimiento respaldado por Irán anunciara la semana pasada otro ataque contra instalaciones de Aramco en Yanbu, sobre el mar Rojo. Arabia Saudita respondió entonces que había interceptado seis misiles balísticos dirigidos hacia Taif y la zona de Yanbu y no informó daños sobre infraestructura petrolera.
La nueva escalada tiene además un componente militar mucho más amplio.
Durante este sábado se registraron intensos bombardeos sobre Saná. Medios vinculados a los hutíes denunciaron 26 ataques aéreos y atribuyeron las operaciones a Arabia Saudita. Fuerzas del gobierno yemení reconocido internacionalmente confirmaron, por su parte, ataques contra lo que definieron como “objetivos militares vitales” dentro de la capital controlada por los hutíes.
La información disponible sobre las consecuencias humanas continúa siendo contradictoria y proviene en buena medida de las autoridades hutíes. El Ministerio de Salud controlado por el movimiento afirmó que desde el inicio de la actual escalada murieron 72 personas y otras 125 resultaron heridas por los ataques sauditas. También denunció daños cerca del hospital materno-infantil Al-Sabeen, en Saná. Esas cifras no habían podido ser verificadas de forma independiente al cierre de este cable.
Arabia Saudita también viene denunciando ataques sobre su territorio. La Defensa Civil informó este sábado que un ciudadano asiático resultó herido en la región de Asir por fragmentos de un misil hutí interceptado. Un día antes, un proyectil había alcanzado una escuela en Najran sin causar víctimas, mientras la coalición aseguró haber destruido cuatro misiles balísticos dirigidos contra Khamis Mushait.
Pero el verdadero cambio estratégico ocurrido durante las últimas semanas está en la costa del mar Rojo.
En septiembre, las fuerzas hutíes avanzaron rápidamente sobre posiciones del gobierno yemení y lograron ocupar Mokha, Dhubab y la isla de Perim, situada en pleno estrecho de Bab el-Mandeb, reforzando su capacidad de amenazar una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Fuentes del gobierno yemení confirmaron la retirada de sus fuerzas de la isla mientras los hutíes consolidaban posiciones sobre ambas márgenes del paso marítimo.
Bab el-Mandeb conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y, a través del canal de Suez, con el Mediterráneo. Su valor aumentó todavía más durante la actual crisis de Medio Oriente porque se transformó en una ruta alternativa crítica mientras el tránsito energético por otros puntos de la región permanece condicionado por la guerra.
El control hutí de la costa yemení del mar Rojo llevó a Arabia Saudita a preparar una contraofensiva de gran escala junto con fuerzas del gobierno yemení. Los planes contemplan recuperar posiciones costeras y reducir el control de los hutíes sobre Bab el-Mandeb. La operación podría involucrar a más de 100.000 combatientes yemeníes, apoyo aéreo saudita e inteligencia estadounidense, aunque Washington no prevé por ahora participar directamente con fuerzas de combate.
Ese es precisamente el contexto que transforma el ataque contra Aramco en algo más que otro intercambio de misiles.
Los hutíes intentan demostrar que cualquier ofensiva destinada a desalojarlos del mar Rojo tendrá un costo directo sobre territorio saudita y, especialmente, sobre la infraestructura energética que constituye uno de los pilares económicos del reino.
Riad, en cambio, enfrenta un dilema estratégico conocido desde la etapa más intensa de la guerra yemení: puede utilizar una superioridad aérea considerable, pero sus refinerías, oleoductos, aeropuertos, ciudades e instalaciones industriales permanecen dentro del alcance de una fuerza que ha acumulado misiles balísticos, misiles de crucero y drones suministrados, desarrollados o mejorados con apoyo iraní.
La experiencia de 2019, cuando las instalaciones de Abqaiq y Khurais sufrieron un ataque que redujo temporalmente cerca de la mitad de la producción petrolera saudita, dejó en evidencia que incluso defensas sofisticadas pueden ser vulnerables frente a ataques coordinados con drones y misiles de bajo vuelo.
El escenario actual incorpora ahora un elemento adicional: los hutíes no sólo tienen capacidad para alcanzar objetivos dentro de Arabia Saudita, sino que han logrado extender su presencia territorial hasta una de las gargantas marítimas esenciales del comercio internacional.
Por eso, el enfrentamiento que se reanudó en julio dejó de ser únicamente una reedición de la guerra civil yemení. El control de Bab el-Mandeb, los ataques contra Aramco y la preparación de una gran contraofensiva saudita integran ya un mismo tablero en el que convergen petróleo, navegación internacional, la confrontación con Irán y la seguridad de las monarquías del Golfo.
El ataque de este sábado coloca además nuevamente a los mercados energéticos frente a un riesgo que creían parcialmente contenido: que la infraestructura saudita vuelva a convertirse en objetivo recurrente mientras las fuerzas de Riad intentan recuperar el terreno perdido en Yemen. Si la disputa por Bab el-Mandeb continúa escalando, el costo de esa guerra dejará de medirse exclusivamente en kilómetros conquistados dentro de Yemen y volverá a sentirse en terminales petroleras, rutas marítimas y precios internacionales de la energía.
Fuentes consultadas: autoridades militares hutíes; Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente; Defensa Civil saudita; Saudi Aramco; fuentes diplomáticas y de seguridad de Estados Unidos; Axios; documentación sobre Bab el-Mandeb y antecedentes militares de la guerra de Yemen.
No dejes que el algoritmo oculte las noticias. Si confías en este sitio para obtener información confiable, por favor dedica un momento a seleccionarnos como tu fuente preferida en Google: haz clic aquí y marca el casillero o pulsa el botón de TotalNewsAgency.com para ver siempre nuestras noticias verificadas en tus preferencias.



