Dos buques mercantes fueron atacados dentro de la zona económica exclusiva de Bulgaria, país miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Uno de ellos, de bandera de Togo, se hundió y su tripulación permanece desaparecida; el segundo, con bandera de Palaos, sufrió un incendio y sus 18 tripulantes fueron rescatados. Sofía todavía no atribuyó oficialmente la autoría, pero las sospechas sobre Rusia crecen por la secuencia de ataques contra navegación civil en el Mar Negro y por un episodio similar ocurrido apenas un día antes frente a Rumania.
Sofía – 06 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA-. Dos buques mercantes fueron alcanzados por drones aéreos y marítimos durante la madrugada del martes en la zona económica exclusiva de Bulgaria, en un ataque sin precedentes que llevó al gobierno de Sofía a convocar una reunión de emergencia y volvió a colocar sobre la mesa el riesgo de una expansión de la guerra de Ucrania hacia aguas pertenecientes a países de la Unión Europea (UE) y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El ataque se produjo alrededor de las 3 de la madrugada, unas 70 millas náuticas al este de la localidad costera de Byala, dentro de la zona económica exclusiva búlgara. El primero de los buques, el ALFA WATAN, navegaba bajo bandera de Togo y sufrió daños estructurales críticos antes de hundirse. El paradero de su tripulación seguía sin ser confirmado mientras continuaban las operaciones de búsqueda y rescate.
El segundo barco, el ABLE, navegaba bajo bandera de Palaos y fue alcanzado por los drones hasta desencadenar un incendio a bordo. Sus 18 tripulantes —11 ciudadanos turcos y siete indios— fueron evacuados por el ferry búlgaro DIOSCURIA. Dos de ellos resultaron gravemente heridos y fueron trasladados para recibir atención médica.
Las dos embarcaciones aparecen vinculadas comercialmente con operadores turcos, un dato que incrementa la sensibilidad regional del episodio porque Turquía también integra la OTAN y mantiene un delicado equilibrio entre sus vínculos con Moscú y Kiev.
El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, calificó el ataque como una “violación flagrante” del derecho internacional y marítimo y sostuvo que una agresión de esas características dentro de la zona económica exclusiva de su país resultaba “absolutamente inaceptable”. El mandatario convocó a representantes de los ministerios de Defensa, Interior, Transporte y Medio Ambiente, además de la Presidencia y los servicios de seguridad, para evaluar la situación.
La dimensión estratégica del incidente es especialmente relevante porque Bulgaria forma parte de la Unión Europea y de la OTAN. Sofía ingresó a la Alianza Atlántica en 2004 y es uno de los 23 Estados que pertenecen simultáneamente a ambas organizaciones.
No obstante, el ataque ocurrió en la zona económica exclusiva y no en aguas territoriales búlgaras. Esa diferencia jurídica es importante: hasta el momento, ni Sofía ni la OTAN plantearon públicamente la posibilidad de invocar mecanismos de defensa colectiva.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que los ataques contra buques comerciales y tripulaciones civiles son “inaceptables” y expresó la “plena solidaridad” europea con los Estados del flanco oriental. La funcionaria señaló además que la situación en el Mar Negro se torna crecientemente preocupante a medida que aumenta el número de barcos civiles afectados.
Por ahora, las autoridades búlgaras no identificaron oficialmente a los responsables de los ataques y ninguna organización o Estado se atribuyó la operación. Tanto Sofía como fuentes internacionales continúan describiendo el origen de los drones como desconocido.
Sin embargo, las sospechas sobre una posible responsabilidad rusa adquirieron fuerza debido al contexto inmediato.
Apenas un día antes, el carguero ROYAD MAMMADOV, de propiedad turca y bandera de Saint Kitts y Nevis, fue atacado cuando transportaba maíz desde el puerto ucraniano de Izmail hacia Rávena, Italia. El buque se incendió y posteriormente se hundió en la zona económica exclusiva de Rumania, dejando dos muertos y once tripulantes rescatados.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, atribuyó aquel ataque directamente a drones rusos. Las autoridades rumanas, sin embargo, no confirmaron oficialmente esa autoría, aunque el episodio se produjo en momentos en que Moscú intensificó sus ataques contra puertos, infraestructura logística y rutas de exportación ucranianas en el Mar Negro.
La coincidencia temporal entre ambos episodios —primero frente a Rumania y menos de 24 horas después frente a Bulgaria— es uno de los elementos que alimentan las sospechas sobre una posible campaña destinada a dificultar la navegación comercial vinculada con Ucrania.
A ello se suma otro antecedente señalado por el propio gobierno búlgaro: el carguero Emil, atacado previamente por fuerzas rusas después de que Moscú afirmara que transportaba equipamiento militar hacia Ucrania, terminó derivando hacia aguas próximas a Bulgaria.
El ataque del martes presenta además una característica particularmente inquietante: según Radev, participaron simultáneamente drones marítimos y aéreos, una combinación que sugiere una operación coordinada y técnicamente más compleja que un ataque accidental o un único aparato desviado.
Las autoridades todavía deberán determinar mediante restos recuperados, trayectorias, sistemas de navegación y análisis de explosivos qué tipo de drones fueron empleados y desde dónde fueron lanzados. Esos elementos serán fundamentales para establecer si se trató de sistemas rusos, ucranianos o de otro origen.
La hipótesis rusa resulta plausible dentro del actual escenario del Mar Negro, pero todavía no está probada. Rusia viene atacando de forma sistemática infraestructura portuaria y logística ucraniana y Kiev atribuyó a Moscú el ataque contra el ROYAD MAMMADOV del lunes, aunque Bulgaria todavía no formuló una acusación equivalente por los hechos ocurridos frente a Byala.
El episodio vuelve además a mostrar cómo la guerra se aproxima progresivamente al territorio de países aliados occidentales. Tanto Rumania como Bulgaria pertenecen a la UE y a la OTAN, y ambos países han debido enfrentar desde el comienzo del conflicto la aparición de minas, restos de drones y amenazas sobre sus rutas marítimas.
Radev advirtió precisamente que mientras continúe la guerra en Ucrania aumentará el riesgo de que el conflicto se extienda geográficamente y genere situaciones capaces de comprometer directamente la seguridad de otros Estados.
Más allá de la eventual autoría, el daño estratégico ya resulta visible: ataques contra mercantes dentro de zonas económicas exclusivas de dos países de la OTAN en días consecutivos elevan los costos de seguros, obligan a reforzar escoltas y vigilancia marítima y convierten al Mar Negro en un espacio donde una acción contra un buque civil puede adquirir rápidamente consecuencias militares y diplomáticas mucho mayores que el objetivo inicialmente atacado.
Fuentes consultadas: Gobierno de Bulgaria, Unión Europea, OTAN, autoridades marítimas búlgaras y rumanas, información internacional y documentación naval relevada por Total News Agency – TNA.
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