Buenos Aires, 16 de diciembre de 2025-Total News Agency-TNA-La muerte de un soldado que cumplía tareas de vigilancia en la Quinta Presidencial de Olivos generó este martes un fuerte impacto institucional y encendió las alarmas en el corazón mismo del dispositivo de seguridad presidencial. El episodio, ocurrido en la madrugada dentro del perímetro de la residencia oficial del presidente Javier Milei, es investigado por la Justicia federal y mantiene abiertas todas las hipótesis, en un contexto de extrema sensibilidad política y operativa.
El efectivo fallecido fue identificado como Rodrigo Gómez, de 21 años, integrante del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, unidad histórica encargada, entre otras funciones, de la custodia presidencial. Según la información oficial, el joven soldado fue hallado sin vida en uno de los puestos internos de la Quinta entre las 5 y las 5.30 de la madrugada, con un disparo de arma larga.
Ante la gravedad del hecho y por tratarse de un episodio ocurrido dentro de la residencia presidencial, tomó intervención directa la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, quien se hizo presente en Olivos durante la mañana para supervisar el avance de las primeras medidas judiciales y periciales. La escena fue inmediatamente preservada y aislada para permitir el trabajo de los especialistas, mientras se activaron los protocolos de seguridad y emergencia.
De acuerdo con fuentes oficiales, el disparo habría sido efectuado con el arma reglamentaria del propio soldado. En ámbitos del Poder Ejecutivo se deslizó, de manera extraoficial, la hipótesis de un suicidio, aunque desde el inicio de la causa se remarcó que el expediente se encuentra en una etapa preliminar y que ninguna línea investigativa ha sido descartada. Un compañero de guardia habría sido quien alertó sobre lo ocurrido y dio aviso inmediato a las autoridades, pero al llegar la asistencia médica ya no fue posible revertir la situación.
El hecho adquiere una dimensión adicional por un dato clave: el presidente Javier Milei se encontraba dentro de la residencia presidencial al momento del incidente, aunque no estuvo expuesto a ninguna situación de riesgo directo. Aun así, el episodio obligó a reforzar los controles internos y a revisar los procedimientos de custodia y vigilancia en uno de los puntos más sensibles del esquema de seguridad del Estado.
Desde Presidencia de la Nación se difundió un comunicado oficial en el que se confirmó el fallecimiento del efectivo militar y se informó que “de inmediato se activaron los protocolos correspondientes y acudieron servicios médicos de emergencia, que constataron el fallecimiento”. El texto también precisó que, por disposición del juzgado interviniente, se dio participación a distintas áreas de las fuerzas federales para llevar adelante las pericias necesarias y esclarecer las circunstancias del hecho.
La investigación quedó a cargo de la Dirección de Unidades Operativas Federales (DUOF) de San Isidro, que trabaja en conjunto con la Policía Federal Argentina, bajo las directivas del juzgado federal. Las tareas incluyen el análisis balístico, la reconstrucción de la escena, la revisión de cámaras de seguridad internas, la toma de declaraciones al personal que cumplía servicio y la evaluación del estado psicológico y funcional del soldado fallecido.
El episodio volvió a poner en primer plano la presión y el estrés que afrontan los efectivos asignados a tareas de seguridad permanente, en especial en destinos de alta exposición como la custodia presidencial. En ámbitos castrenses y de seguridad, el caso abrió interrogantes sobre los sistemas de contención, seguimiento y asistencia psicológica de los jóvenes soldados que integran dispositivos críticos del Estado.
Por su parte, fuentes judiciales subrayaron que cualquier confirmación definitiva sobre las causas de la muerte será comunicada exclusivamente por la autoridad judicial competente, y pidieron prudencia frente a versiones no oficiales. La causa fue caratulada de manera provisoria y continuará su curso en las próximas horas con nuevas diligencias periciales.
La muerte de Rodrigo Gómez, en un lugar emblemático del poder político argentino, dejó al descubierto una situación tan trágica como delicada, que excede lo estrictamente policial y abre un debate más amplio sobre la seguridad, el cuidado del personal militar y la responsabilidad institucional en los ámbitos más sensibles del Estado.





