Pyongyang, 27 de diciembre – Total News Agency-TNA-El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ordenó un aumento sustancial de la producción de misiles y municiones a partir de 2026, en una decisión que confirma la profundización del programa armamentístico del régimen y su creciente alineamiento estratégico con Rusia en el marco de la guerra contra Ucrania. La directiva fue difundida por los medios estatales norcoreanos tras una visita de Kim a instalaciones clave del complejo militar-industrial.
Según informó la agencia oficial KCNA, Kim inspeccionó fábricas de municiones acompañado por altos funcionarios del Partido y del aparato militar, donde instruyó a los responsables a cumplir con los “requerimientos anticipados para las operaciones de las fuerzas de misiles y artillería del Estado”. El mensaje fue inequívoco: ampliar la capacidad productiva existente y construir nuevas plantas para sostener un ritmo de fabricación acorde a las necesidades estratégicas del régimen.
El líder norcoreano remarcó que el sector de producción de misiles y proyectiles constituye un pilar central de la disuasión militar del país y subrayó la necesidad de “aumentar aún más la capacidad de producción general”. La decisión se inscribe en un contexto de aceleración del desarrollo armamentístico, en el que Pyongyang ha multiplicado sus lanzamientos de prueba y ha diversificado su cartera de sistemas ofensivos.
En los últimos años, Corea del Norte intensificó de manera sostenida sus ensayos con misiles balísticos de distinto alcance, incluidos sistemas de combustible sólido, misiles de maniobra avanzada y armas hipersónicas. Analistas internacionales coinciden en que el régimen busca mejorar su capacidad de ataque de precisión, desafiar el dispositivo de disuasión de Estados Unidos y Corea del Sur y, al mismo tiempo, validar armamento que podría ser exportado a aliados estratégicos.
Ese último punto adquiere especial relevancia en el actual escenario geopolítico. Kim expresó públicamente su “apoyo incondicional” a la ofensiva militar rusa contra Ucrania, y en los últimos meses se multiplicaron las evidencias de cooperación militar entre Pyongyang y Moscú. Informes de inteligencia occidentales y surcoreanos señalan que Corea del Norte envió grandes volúmenes de municiones a Rusia, además de desplegar miles de soldados norcoreanos en territorio ruso.
Parte de esas fuerzas habrían sido destinadas a la región de Kursk, donde el ejército ucraniano lanzó una ofensiva sorpresiva el pasado agosto y logró ocupar sectores del territorio. La participación directa de tropas norcoreanas en el conflicto europeo marcó un punto de inflexión en la política exterior de Pyongyang y elevó el nivel de preocupación internacional.
En junio, un grupo de monitoreo integrado por Corea del Sur, Estados Unidos, Japón y otros países aliados calificó la alianza militar entre Rusia y Corea del Norte como “ilegal”, al considerar que viola de manera flagrante las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU. El informe sostuvo que el intercambio de armamento y apoyo logístico permite a Pyongyang financiar su programa de misiles balísticos, formalmente prohibido por resoluciones internacionales.
Ese mismo grupo advirtió además sobre el riesgo de que Moscú transfiera a Corea del Norte tecnologías militares avanzadas, incluidas capacidades sensibles vinculadas a sistemas nucleares y de propulsión. La posibilidad de un flujo de conocimiento técnico desde Rusia hacia Pyongyang es vista como uno de los factores más desestabilizadores para la seguridad regional en Asia oriental.
La orden de Kim de expandir la producción de misiles no aparece aislada, sino como parte de una estrategia militar integral. Apenas un día antes del anuncio, los medios estatales norcoreanos difundieron imágenes que muestran lo que parece ser un casco prácticamente terminado de un submarino de propulsión nuclear. Fue la primera vez desde marzo que Pyongyang publicó fotografías detalladas de esta plataforma, luego de mostrar previamente solo secciones parciales del buque.
Las autoridades norcoreanas describieron la nave como un “submarino de misiles guiados estratégico” o “submarino de ataque nuclear estratégico”, y reiteraron que estaría equipado con armamento nuclear. Expertos en defensa consideran que el submarino podría ser sometido a pruebas en el mar en los próximos meses, lo que representaría un salto cualitativo en la capacidad de segundo ataque del régimen.
El desarrollo de un submarino nuclear figuraba en la lista de armamento avanzado que Kim presentó en 2021 durante una conferencia partidaria, junto con misiles balísticos intercontinentales de combustible sólido, armas hipersónicas, satélites espía y misiles de múltiples ojivas. Desde entonces, Corea del Norte avanzó de manera desigual pero persistente en varios de esos proyectos.
En ese marco, Pyongyang también presentó recientemente un nuevo destructor naval, que Kim elogió como un paso decisivo para ampliar el alcance operativo y las capacidades de ataque preventivo de las fuerzas nucleares del país. La modernización de la flota de superficie, combinada con el desarrollo submarino y el refuerzo del arsenal misilístico, apunta a conformar un sistema de disuasión más complejo y difícil de neutralizar.
Para la comunidad internacional, el anuncio de Kim Jong-un refuerza la percepción de que Corea del Norte no solo busca fortalecer su defensa, sino posicionarse como un actor militar activo en un eje autoritario junto a Rusia. La expansión de la producción de misiles, la cooperación bélica con Moscú y el avance en plataformas nucleares sugieren una estrategia de largo plazo que desafía el régimen de sanciones y aumenta la inestabilidad tanto en Asia como en el escenario global.
Fuentes consultadas:
Agencia estatal KCNA; informes de gobiernos de Corea del Sur, Estados Unidos y Japón; análisis de expertos en seguridad internacional; información de agencias internacionale





