Buenos Aires-2 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. El comienzo de marzo llegó con una sacudida global: las bolsas de Europa y Asia operaron con caídas generalizadas y el petróleo se disparó hasta alrededor del 13% en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, con foco en Irán tras los ataques de Estados Unidos e Israel. El shock externo, que golpeó especialmente a las acciones ligadas a viajes y transporte, reconfiguró el mapa del día: energía y defensa en alza, activos de refugio firmes y una pregunta abierta para el plano local, donde crece la expectativa por cómo abrirá el mercado argentino tras el mensaje legislativo del presidente Javier Milei.
En Europa, la reacción fue inmediata y amplia. En la apertura, las principales plazas operaron en rojo, con pérdidas en París, Fráncfort, Milán, Madrid y Londres, en un clima de mayor aversión al riesgo y preocupación por una escalada que impacte de lleno en el suministro energético y las cadenas logísticas. El castigo se concentró en el universo vinculado al turismo y la aviación: el mercado penalizó a compañías expuestas a restricciones de rutas, cierres de espacio aéreo y encarecimiento del combustible. En ese contexto, papeles de aerolíneas y grupos del sector registraron caídas pronunciadas, con retrocesos relevantes en empresas como Air France-KLM y Lufthansa, y debilidad también en compañías asiáticas como ANA y JAL.
El reverso de esa dinámica lo marcó el sector energético. Con el precio del crudo acelerando en el arranque de la semana, los inversores se volcaron a compañías petroleras y de energía, que lideraron los avances en las plazas europeas. Acciones como Shell, BP, Repsol y TotalEnergies se ubicaron entre las ganadoras del día, apoyadas en la expectativa de mayores márgenes si se prolonga la tensión y se mantienen las interrupciones de oferta o el encarecimiento del transporte marítimo.
En Asia, el tono fue similar. Tokio cerró con bajas y Hong Kong profundizó la corrección, reflejando el impacto del conflicto sobre el apetito global por riesgo. Una excepción parcial fue Shanghái, que logró desmarcarse con una suba marginal, sostenida por dinámicas propias del mercado y una lectura más defensiva de flujos internos. Aun así, el cuadro general dejó en claro que el conflicto se coló de lleno en las pantallas: ventas en renta variable, búsqueda de cobertura y un mercado sensible a cualquier novedad sobre rutas marítimas y energía.
El epicentro económico del día estuvo, otra vez, en el petróleo. Los precios treparon hasta cerca de 13% ante la tensión en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que circula una porción crítica del suministro global de crudo. En ese marco, el Brent —referencia en Europa— llegó a moverse en torno a la zona de los 80 dólares por barril, mientras el WTI —referencia en Estados Unidos— acompañó con subas de doble dígito. La lectura de los operadores fue directa: cualquier bloqueo, restricción o riesgo sostenido en esa vía eleva el premio por riesgo, presiona sobre costos energéticos y reabre temores de inflación importada en distintas regiones.
La onda expansiva también se sintió en el gas y los metales. En Europa, el precio del gas se disparó con fuerza ante la amenaza sobre exportaciones de GNL desde el Golfo, y el mercado volvió a poner en precio escenarios de estrés energético. Al mismo tiempo, el oro retomó su rol de refugio con avances cercanos al 2%, acompañado por subas en la plata y movimientos más moderados en el cobre. El tablero combinó, así, tres señales típicas de crisis geopolítica: caída de acciones, energía en alza y rotación hacia activos defensivos.
En paralelo, el foco local quedó en modo “preapertura”. En Argentina, operadores e inversores siguen de cerca el impacto que pueda tener el discurso de Milei ante la Asamblea Legislativa, donde el Presidente reafirmó la hoja de ruta de reformas para los próximos meses y planteó una dinámica de paquetes legislativos sucesivos. Con un contexto global adverso, el mercado doméstico tendrá que digerir dos fuerzas en simultáneo: el shock externo (que suele pegar primero por riesgo país y valuaciones regionales) y la narrativa oficial de reformas, apertura y reordenamiento institucional, que busca sostener expectativas y atraer capital.
La jornada deja, por ahora, una certeza: el conflicto en Medio Oriente volvió a convertirse en el gran termómetro del apetito global por riesgo. Y en esa pantalla, cada dato sobre Ormuz, cada señal de escalada o contención y cada movimiento del petróleo puede marcar el pulso de una semana que empieza cargada de incertidumbre afuera y de expectativas adentro.





