Buenos Aires-13 de Marzo de 2026-Total News Agency-TNA-. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, buscó este jueves bajar el tono de la polémica abierta por sus viajes al exterior y por la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en un vuelo oficial hacia Nueva York, pero sus explicaciones no lograron desactivar una controversia que ya entró en el terreno institucional. En medio del ruido político, el funcionario admitió que utilizó una expresión “desafortunada” al justificar aquel traslado y sostuvo que en el Gobierno actúan “con honestidad”, mientras la Procuración de Investigaciones Administrativas avanzó con una pesquisa preliminar sobre el uso de recursos y eventuales irregularidades.
A través de un mensaje en X, Adorni ensayó una rectificación pública y procuró encuadrar el episodio como un error de forma, no de fondo. “La palabra no debió ser deslomarse. Somos humanos y cometemos errores”, escribió, en referencia a la frase con la que había intentado explicar por qué deseaba que su esposa lo acompañara durante la gira oficial. En el mismo mensaje agregó que detrás de cada explicación está “la verdadera intención de contar” lo que el oficialismo dice venir haciendo desde hace más de dos años junto al presidente Javier Milei y el resto del gabinete para cambiar un país “que nos dejaron en ruinas”. El tono del descargo dejó en claro que la estrategia oficial apunta a presentar el caso como parte de una ofensiva política y mediática contra la administración libertaria.
Sin embargo, el problema ya no se limita al terreno discursivo. La PIA, organismo especializado en investigar posibles irregularidades en la administración pública y que está a cargo del fiscal Sergio Rodríguez, abrió una investigación preliminar sobre dos episodios: el viaje de Adorni con su esposa a Nueva York en el marco de la agenda oficial y el vuelo privado a Punta del Este durante el feriado de Carnaval. Según lo publicado por distintos medios, esa etapa inicial busca reunir documentación y determinar si existen elementos suficientes para impulsar una denuncia penal, una recomendación administrativa o directamente archivar el caso. También trascendió que ya hubo presentaciones en Comodoro Py, por lo que el expediente podría adquirir rápidamente mayor espesor judicial.
La explicación previa de Adorni sobre el episodio de Nueva York fue, precisamente, uno de los factores que alimentaron la polémica. El funcionario había dicho que su esposa ya tenía comprado un pasaje por US$ 5.348 para viajar el 26 de febrero, pero que luego el itinerario cambió porque él debía continuar hacia Miami y quería que ella lo acompañara. Allí fue cuando utilizó la frase sobre ir a “deslomarse” en Nueva York, una formulación que en el oficialismo ahora reconocen como políticamente torpe en un contexto donde el Gobierno intenta sostener un discurso de austeridad y diferenciación respecto de la vieja política.
Lejos de aislarlo, la reacción interna del Gobierno fue blindarlo. Karina Milei, ministros y dirigentes de primera línea salieron a expresarle apoyo público, mientras el propio presidente Javier Milei replicó mensajes de respaldo y publicó uno propio en el que apeló al concepto de “costo marginal” para desacreditar las críticas. La decisión de cerrar filas exhibe que en la cúpula libertaria no hay, al menos por ahora, intención de soltarle la mano a uno de los funcionarios más visibles del gabinete. En la Casa Rosada consideran que el costo político del episodio puede administrarse y que la oposición intenta capitalizar un flanco sensible: la distancia entre la prédica anticasta y ciertas prácticas asociadas a privilegios del poder.
La cuestión de fondo, de todos modos, excede a una frase o a una mala explicación. Lo que está en discusión es si hubo o no un uso apropiado de medios oficiales, quién autorizó cada tramo, cómo se financiaron los traslados y si la participación de familiares en viajes vinculados a la agenda de Estado puede justificarse bajo criterios de conveniencia o costo marginal. En una administración que hizo del ajuste, la ejemplaridad y la crítica a los privilegios una bandera central, el caso Adorni toca una fibra especialmente delicada. Por eso, más allá del respaldo político, la investigación abierta por la PIA y las denuncias ya presentadas serán las que empiecen a definir si la tormenta queda en el plano de la controversia pública o se transforma en un problema judicial de mayor envergadura.




