Buenos Aires, 13 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- El Ministerio de Economía logró superar una nueva prueba en el mercado local: renovó más del 100% de los vencimientos en pesos y consiguió otros US$300 millones mediante la colocación de bonos en dólares, en una licitación clave para la estrategia financiera del Gobierno de Javier Milei. La operación confirma que el equipo económico mantiene capacidad de absorción de pesos y, al mismo tiempo, sigue juntando divisas para enfrentar los compromisos de deuda de mitad de año.
La Secretaría de Finanzas, conducida por Federico Furiase, informó que recibió ofertas por $14,40 billones y adjudicó un total de $10,71 billones, lo que representó un rollover del 110% sobre los vencimientos del día. El resultado fue leído por el mercado como una señal positiva, porque permitió cubrir los compromisos inmediatos sin liberar pesos adicionales y sin obligar al Banco Central a intervenir con emisión monetaria.
La licitación tenía como telón de fondo vencimientos por aproximadamente $11,2 billones durante la semana, aunque parte de esos pagos correspondía a cupones de bonos ajustados por CER. De acuerdo con estimaciones privadas, si se considera el total semanal, el rollover se ubica algo por debajo del número comunicado oficialmente, pero igualmente en niveles elevados para una plaza financiera que sigue muy atenta al manejo de liquidez del Tesoro.
El instrumento más demandado fue la LECAP con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, identificada como S30S6, que concentró $4,48 billones, cerca del 40% del monto adjudicado. La letra se colocó con una TEM de 2,09% y una TIREA de 28,14%. Según el análisis del equipo de Research de PUENTE, fue el título en el que el Tesoro aceptó pagar un mayor premio respecto del mercado secundario, mientras que en el resto de los instrumentos los precios de corte quedaron más alineados con las operaciones del día.
El resultado muestra que el Gobierno sigue utilizando la deuda en pesos como instrumento de ordenamiento monetario. En términos simples, el Tesoro capta pesos del mercado, evita que esos fondos presionen sobre consumo, dólar o precios, y estira plazos para administrar la curva de vencimientos. Esa dinámica es consistente con la estrategia oficial de bajar la inflación, aunque exige mantener la confianza de los inversores en la capacidad de pago y refinanciación del Estado.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, busca sostener una combinación delicada: absorber pesos, renovar vencimientos, evitar emisión, contener expectativas cambiarias y sumar dólares sin recurrir todavía de manera plena al mercado internacional de deuda. Por ahora, el mercado local sigue respondiendo. Pero cada licitación funciona como una pulseada: si los inversores acompañan, el programa gana aire; si la demanda se enfría, el Tesoro queda obligado a convalidar tasas más altas o liberar pesos.
La pata en dólares también fue relevante. El Gobierno colocó US$300 millones mediante la reapertura de los bonos AO27 y AO28, con US$150 millones adjudicados en cada instrumento. El AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027, se colocó a una TIREA de 5,12%, equivalente a una TNA de 5,00%. El AO28, con vencimiento el 31 de octubre de 2028, se adjudicó a una TIREA de 8,55%, equivalente a una TNA de 8,24%.
Según informó oficialmente el Ministerio de Economía, para los bonos en dólares se recibieron ofertas por US$538,22 millones y se adjudicaron US$295,45 millones de valor efectivo, cifra redondeada en el mercado como los US$300 millones previstos para esta primera instancia. El dato fue valorado porque ambos instrumentos tuvieron sobredemanda, lo que sugiere que todavía existe apetito local por bonos soberanos en moneda dura.
La segunda vuelta prevista para este jueves permitirá al Gobierno captar hasta US$200 millones adicionales, con el objetivo de acercarse a un total de US$500 millones en esta ventana de colocación. Esa estrategia forma parte de un esquema más amplio para reforzar la caja en dólares del Tesoro antes de los vencimientos de julio, que rondan entre US$4.200 millones y US$4.300 millones, según distintas estimaciones del mercado.
La necesidad de acumular dólares es evidente. Tras el pago de intereses al Fondo Monetario Internacional, la cuenta del Tesoro en moneda extranjera quedó sensiblemente reducida. De acuerdo con datos citados por analistas y medios especializados, el saldo se ubica en poco más de US$500 millones, una cifra baja frente a los compromisos próximos. Por eso, cada emisión en dólares dentro del mercado local adquiere peso político y financiero.
La colocación de AO27 y AO28 también tiene una lectura de confianza. El Gobierno no está saliendo a tomar deuda externa tradicional en los mercados internacionales, sino que busca capturar dólares que ya están dentro del sistema local. Es una forma de financiamiento menos expuesta a las condiciones globales, pero no gratuita: exige ofrecer instrumentos atractivos, tasas competitivas y señales de cumplimiento.
Los resultados de la licitación en pesos se distribuyeron entre instrumentos de tasa fija, bonos ajustados por inflación, títulos duales y deuda vinculada al dólar. Además de la LECAP S30S6, se adjudicaron $0,24 billones del bono cero cupón ajustado por CER con vencimiento el 31 de mayo de 2027, TZXY7, a 1,54% TIREA; y $0,72 billones del bono TZXS7, con vencimiento el 30 de septiembre de 2027, a 5,04% TIREA.
También se colocaron $2,24 billones del nuevo bono dual CER/TAMAR con vencimiento el 30 de junio de 2028, a 4% TIREA CER, y $2,45 billones del bono dual TXMJ9, con vencimiento el 29 de junio de 2029, a 6,19% TIREA CER. A eso se sumaron $0,58 billones de la letra vinculada al dólar D30S6, con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, a 5,11% TIREA.
El menú elegido por Finanzas revela una intención clara: diversificar la demanda y estirar plazos. La presencia de instrumentos duales CER/TAMAR permite ofrecer cobertura tanto frente a inflación como frente a tasas, mientras que los títulos vinculados al dólar capturan inversores que buscan protección cambiaria sin salir del circuito del Tesoro. Es una ingeniería financiera compleja, pero funcional a un objetivo político simple: que los pesos no vayan al dólar ni a precios.
El Gobierno presenta estos resultados como una ratificación de su programa económico. Desde la mirada oficial, la renovación de vencimientos sin emisión y la captación de dólares muestran que el mercado sigue comprando la hoja de ruta de Caputo y Furiase. Además, el éxito de la licitación le permite al Presidente Milei sostener su discurso contra la inflación: menos pesos sueltos, más disciplina fiscal y mayor control sobre la liquidez.
Sin embargo, el desafío no desaparece. La deuda en pesos sigue siendo una rueda que debe girar sin interrupciones. Cuanto más se refinancia, más importante se vuelve administrar vencimientos futuros, tasas y expectativas. Un rollover alto es una buena noticia; pero no elimina el problema estructural de un Estado que todavía necesita convencer al mercado de renovar una y otra vez, especialmente en un año donde la economía real sigue golpeada por bajos salarios, caída del consumo y tensión social.
El dato de los dólares también tiene doble lectura. Conseguir US$300 millones es positivo, sobre todo si hay sobredemanda. Pero frente a vencimientos por más de US$4.000 millones, la cifra funciona más como un ladrillo dentro de una pared que como solución definitiva. El Gobierno deberá seguir acumulando divisas por distintas vías: superávit comercial, compras del Banco Central, colocaciones locales, eventuales organismos internacionales y, si las condiciones lo permiten, regreso más amplio al mercado.
Para el mercado, la licitación dejó señales mixtas pero mayormente favorables. La demanda por instrumentos en pesos confirma que los bancos, fondos y grandes inversores siguen encontrando atractivo en la curva local. La sobredemanda en dólares indica que hay liquidez dispuesta a financiar al Tesoro bajo condiciones razonables. Pero el costo del AO28, más elevado que el del AO27, muestra que el mercado pide más tasa cuando el vencimiento se extiende fuera del actual mandato presidencial.
Ese punto es clave. El AO27 vence dentro de un horizonte político más cercano, mientras que el AO28 queda por fuera del mandato actual de Milei. La tasa más alta refleja no sólo plazo financiero, sino riesgo político argentino: los inversores siempre preguntan quién gobernará, qué programa seguirá vigente y qué voluntad de pago tendrá el país cuando llegue el vencimiento.
Desde una mirada económica de derecha, el resultado es alentador porque confirma que el orden fiscal y la disciplina monetaria pueden reconstruir parcialmente la confianza. Después de años de emisión, déficit, cepos, controles y desmanejo, que el Tesoro renueve más del 100% de sus vencimientos y consiga dólares del mercado local no es menor. Pero la confianza no se declama: se sostiene licitación tras licitación, dato fiscal tras dato fiscal y vencimiento tras vencimiento.
La administración Milei tiene a favor haber instalado una regla que el mercado valora: no emitir para financiar el déficit. También cuenta con un equipo económico que, hasta ahora, logró navegar vencimientos exigentes sin episodios de estrés mayor. Pero enfrenta una realidad dura: la estabilidad financiera necesita transformarse en recuperación económica visible. Si la sociedad sólo ve deuda renovada, tasas, licitaciones y ajuste, pero no mejora del salario y del empleo, el éxito financiero puede quedar encerrado en la city.
El Gobierno consiguió aire. Renovó vencimientos, absorbió pesos, sumó dólares y evitó liberar liquidez al mercado. Ahora deberá convertir ese aire en tiempo útil. Porque el verdadero examen no es sólo colocar deuda: es llegar a julio con los dólares necesarios, sostener la baja de la inflación, evitar sobresaltos cambiarios y demostrar que el orden macroeconómico empieza a bajar a la vida cotidiana.





