Por RR
Buenos Aires-2 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- A 44 años de la guerra del Atlántico Sur, el acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas dejó un dato político de peso: Javier Milei volvió a colocar la cuestión de soberanía en el corazón de su mensaje y, esta vez, lo hizo con una advertencia directa contra la avanzada petrolera impulsada desde las islas por licenciatarias británicas y asociadas extranjeras. En la ceremonia realizada este 2 de abril, el Presidente no se limitó a la evocación histórica. Reafirmó “el ejercicio pleno” de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, insistió en que la disputa sigue reconocida por las Naciones Unidas como un caso colonial “especial y particular”, y sostuvo que la salida debe llegar mediante un “diálogo maduro y sincero” entre la Argentina y el Reino Unido.
El tono del discurso no fue casual. En la Casa Rosada entienden que el frente de Malvinas ya no pasa sólo por el plano diplomático sino también por el económico y estratégico. Por eso Milei puso el foco sobre el desarrollo de Sea Lion, el yacimiento ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, y avisó que la Argentina responderá con “todas las medidas diplomáticas necesarias” frente a cualquier intento de avanzar sobre recursos que considera propios. La definición presidencial se enlaza con la postura formal que fijó la Cancillería en diciembre, cuando rechazó la decisión final de inversión anunciada por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum para desarrollar ese proyecto sin autorización argentina, y recordó que toda exploración o explotación unilateral en el área en disputa contradice la Resolución 2065 y otras resoluciones concordantes de la ONU.
El punto no es menor. La propia Rockhopper Exploration difundió este jueves una nueva evaluación técnica sobre Sea Lion, en la que informó que, tras la decisión final de inversión adoptada en diciembre de 2025, parte de los volúmenes fueron reclasificados como reservas y que su objetivo sigue siendo alcanzar la primera producción a comienzos de 2028. Ese dato refuerza por qué el Gobierno eligió endurecer el tono en esta fecha: ya no se trata de una hipótesis lejana ni de un anuncio exploratorio, sino de un emprendimiento que sus impulsores presentan como un negocio en marcha. En ese marco, el mensaje oficial buscó dejar claro que el 2 de abril no iba a quedar reducido a una conmemoración simbólica, sino que sería utilizado para subrayar que el reclamo argentino también se juega hoy sobre el control de los recursos naturales y del espacio marítimo del Atlántico Sur.
En paralelo, Milei combinó esa reafirmación soberana con un gesto dirigido a las Fuerzas Armadas, un sector al que el Gobierno intenta volver a colocar en el centro de su narrativa estatal. El Presidente admitió que existe una deuda salarial con el personal, aseguró que la recomposición se está abordando “con responsabilidad” y prometió una reconstrucción gradual del sistema de defensa. Incluso anunció que el 10% de los ingresos fiscales provenientes de futuras privatizaciones será destinado a la compra de armamento y bienes de capital para reforzar capacidades militares. En la misma línea, habló de una reorganización institucional para priorizar la cobertura médica del personal y de sus familias, en una señal destinada a responder a uno de los reclamos más sensibles del área. El mensaje político fue nítido: no hay pretensión de soberanía consistente, sugirió el oficialismo, si el país no cuenta con fuerzas mejor pagas, equipadas y respaldadas.
En términos diplomáticos, el discurso también buscó apoyarse en una base jurídica y política que la Argentina sigue reivindicando. La Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e instó a ambas partes a negociar una solución pacífica. Ese encuadre, recordó la representación argentina en documentos oficiales difundidos a fines de 2025, fue reafirmado por nuevas resoluciones del Comité Especial de Descolonización, además de apoyos de la OEA, el Mercosur y otros foros multilaterales. Sobre esa arquitectura se montó el mensaje de este jueves: homenaje a los caídos, respaldo a los veteranos, reclamo diplomático sostenido y advertencia frente a las actividades unilaterales que el Gobierno considera ilegítimas. En otras palabras, el 2 de abril fue utilizado por Milei para volver a decir que la causa Malvinas no está congelada en 1982, sino abierta en el presente, cruzada por soberanía, recursos, defensa y política exterior.





