Por RR
Jerusalén, 5 de junio de 2026 – Total News Agency – TNA— Israel investiga una nueva evolución en el arsenal de Hezbolá sobre la frontera norte: el uso de drones FPV equipados con tecnología de visión nocturna o sensores térmicos, una capacidad que podría ampliar la ventana operativa del grupo terrorista libanés respaldado por Irán y complicar aún más la defensa de las tropas israelíes desplegadas en el sur del Líbano.
Según reportes de medios israelíes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) analizan imágenes y restos de drones utilizados en ataques recientes contra posiciones militares. La preocupación central es que Hezbolá haya logrado adaptar pequeños aparatos comerciales o de fabricación local con cámaras capaces de operar en la oscuridad, lo que permitiría detectar movimientos de soldados, vehículos y puestos avanzados durante la noche.
La amenaza no aparece aislada. En los últimos meses, Hezbolá incrementó el uso de drones FPV y de aparatos guiados por fibra óptica, una tecnología que ya había mostrado impacto en la guerra de Ucrania. Estos equipos pueden volar bajo, maniobrar cerca del terreno y evitar buena parte de los sistemas tradicionales de detección. Además, al no depender siempre de señales de radio convencionales, algunos modelos resultan más difíciles de neutralizar mediante interferencias electrónicas.
Para Israel, el desafío es operativo y psicológico. Los drones pequeños no buscan necesariamente provocar grandes daños estructurales, sino golpear con precisión a patrullas, posiciones de observación o vehículos, obligando a las tropas a moverse con mayor cautela y a modificar rutinas de despliegue. La incorporación de visión nocturna, de confirmarse como una capacidad regular y no sólo experimental, permitiría a Hezbolá presionar también en horarios en los que las fuerzas israelíes suelen aprovechar la oscuridad para realizar movimientos tácticos.
La milicia chiita libanesa lleva años construyendo un arsenal con apoyo de Irán y asistencia técnica de redes vinculadas al eje proiraní en la región. Pero la actual etapa marca un cambio: ya no se trata solamente de cohetes, misiles antitanque o drones de reconocimiento de mayor tamaño, sino de plataformas baratas, ágiles, adaptables y difíciles de interceptar. Un dron de bajo costo, equipado con una carga explosiva y una cámara térmica, puede convertirse en un arma de precisión contra un objetivo militar específico.
Especialistas israelíes advierten que esta clase de amenaza obliga a acelerar nuevas respuestas defensivas: sensores de corto alcance, radares adaptados a blancos pequeños, sistemas electroópticos, armas livianas asistidas por tecnología de puntería y drones interceptores. Empresas de defensa israelíes ya trabajan junto al aparato militar para desarrollar soluciones más rápidas frente a un fenómeno que se expande desde Europa hasta Medio Oriente.
La situación se produce en un contexto de tensión sostenida en el frente norte. En los últimos días, Israel informó la interceptación de aeronaves hostiles provenientes del Líbano, mientras continúan los incidentes pese a los intentos de contención diplomática. Para Jerusalén, cada incursión aérea confirma que Hezbolá mantiene capacidad ofensiva y voluntad de desgaste.
La evolución de los drones también expone una realidad más amplia: los grupos armados ya no necesitan grandes industrias militares para incorporar capacidades sofisticadas. Cámaras comerciales, impresoras 3D, componentes disponibles en mercados internacionales y aprendizajes tomados de otros campos de batalla permiten acelerar desarrollos que antes estaban reservados a ejércitos estatales.
En ese escenario, Israel enfrenta una amenaza híbrida: barata para el atacante, costosa para el defensor y difícil de neutralizar en zonas montañosas, urbanas o fronterizas. La presunta visión nocturna en drones de Hezbolá no sólo representa una mejora técnica, sino una señal de adaptación táctica de una organización que sigue operando como brazo avanzado de Irán contra el Estado israelí.




