Por RR
Buenos Aires-7 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- La investigación patrimonial sobre Manuel Adorni sumó en las últimas horas otro capítulo tan llamativo como difícil de explicar: ahora salió a la luz una nueva hipoteca privada por 100.000 dólares sobre un departamento del funcionario en la avenida Asamblea al 1100, en Parque Chacabuco, otorgada por otras dos mujeres y con la intervención de la misma escribana que ya aparece en otras operaciones inmobiliarias del matrimonio Adorni-Angeletti. La novedad refuerza la sensación de que, alrededor del jefe de Gabinete, existe una inusual facilidad para conseguir financiamiento excepcional de particulares. A esta altura, la escena empieza a parecer una versión criolla e inmobiliaria de la antigua serie y después pelicula, “Los ángeles de Charlie”: sólo que aquí los ángeles no resuelven crímenes, sino que aparecen cada vez que hace falta cerrar una compra.
La nueva operación quedó registrada el 15 de noviembre de 2024, cuando Adorni ya era vocero presidencial. Según surge de su declaración ante la Oficina Anticorrupción y de la documentación que empezó a circular en medios nacionales, las acreedoras de esa hipoteca son Graciela Isabel Molina de Cancio, que habría aportado 85.000 dólares, y Victoria María José Cancio, que habría entregado otros 15.000. En la presentación patrimonial del funcionario correspondiente a 2024 figuran deudas equivalentes en pesos, pero expresamente asentadas en dólares. El dato no sería menor en ningún caso. Pero se vuelve mucho más sensible cuando se lo mira en serie, junto con el resto de las operaciones ya bajo estudio judicial.
La ironía surge sola porque el patrón se repite. En el caso del departamento de la calle Miró al 500, en Caballito, ya había aparecido un esquema parecido: dos mujeres —Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64— figuran como acreedoras de una hipoteca por 200.000 dólares, es decir, casi el 87% del valor registrado para la compra del inmueble, que fue escriturado en 230.000 dólares pese a que distintas referencias del mercado sostienen que su cotización real sería bastante más alta. Como si eso no alcanzara para llamar la atención, ambas mujeres negaron luego conocer a Adorni o haber actuado como sus prestamistas. Es decir, en una operación ya de por sí llamativa, las supuestas financistas dijeron no conocer al deudor. Ahora aparece otra hipoteca, esta vez por 100.000 dólares, también privada, también con dos mujeres. Demasiada providencia financiera para un funcionario que, se supone, debe explicar ingresos y no milagros.
Hay otro elemento que vuelve más pesada la sospecha. En las tres operaciones inmobiliarias conocidas hasta ahora —la casa del country Indio Cuá, el departamento de Miró y ahora el de Asamblea— intervino la escribana Adriana Mónica Nechevenko. La fiscalía de Gerardo Pollicita, que tiene delegada la investigación por decisión del juez Ariel Lijo, la citó a declarar como testigo y le requirió toda la documentación vinculada a los bienes y movimientos patrimoniales del matrimonio Adorni-Angeletti. A eso se suma un dato político llamativo: según publicó La Nación, Nechevenko registró al menos siete ingresos a la Casa Rosada desde que Adorni es funcionario. El cuadro, por lo tanto, ya no remite sólo a una compraventa o a una hipoteca aislada, sino a una constelación de operaciones enlazadas por los mismos nombres, las mismas fechas y una mecánica que se repite.
La fiscalía también busca determinar si el ritmo de gastos, viajes y adquisiciones de Adorni se corresponde realmente con sus ingresos declarados. En paralelo a las hipotecas, avanzan pedidos para reconstruir sus salidas del país, los destinos finales de algunos viajes y la trazabilidad de pagos vinculados a vuelos privados y a movimientos financieros familiares. En ese marco, la nueva hipoteca sobre el departamento de Asamblea no aparece como una rareza suelta, sino como otra pieza de una investigación mucho más amplia sobre posible enriquecimiento ilícito. El punto más incómodo para el Gobierno es que cada novedad refuerza la misma impresión: lejos de disiparse, las preguntas se multiplican.
En la Casa Rosada siguen apostando al blindaje político de Adorni, pero la secuencia ya adquirió una densidad difícil de relativizar. Porque una cosa es que un funcionario compre, venda o se endeude dentro de la ley; otra muy distinta es que, una y otra vez, aparezcan hipotecas privadas de origen singular, financistas inesperadas, escribanas repetidas y valores bajo discusión. A esta altura, el problema ya no es sólo jurídico. También es narrativo y político. El Gobierno que llegó prometiendo terminar con privilegios, opacidad y zonas grises ahora debe explicar por qué uno de sus hombres más protegidos parece tener, para cada operación sensible, una nueva aparición providencial. Y cuando las respuestas no llegan, la ironía deja de ser un recurso periodístico para convertirse en una descripción del desconcierto.
Nde la R: Agunos escribanos de la picarezca suelen “reservar” protocolos, hubo casos judiciales en los qué se solicitaron “Pericia documentológica con datación de tintas”o “Análisis forense de tintas para determinación de antigüedad relativa”. ¿Llegará el fiscal a esta instancia?
“Solicito se ordene pericia documentológica sobre el documento reservado en autos, con análisis de tintas y del medio escritor, a fin de que el perito informe si el instrumento presenta una única secuencia de confección o si registra agregados o asentamientos posteriores; si los textos y firmas fueron efectuados con la misma o distinta tinta; y cuál es la antigüedad relativa de la escritura, indicando, en la medida de lo posible, la data aproximada de su realización.”




