Por RR
Israel tomó una decisión firme y clara este viernes: España queda excluida del Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC) en Kiryat Gat, el organismo clave creado por Estados Unidos para supervisar el alto el fuego en Gaza y canalizar la ayuda humanitaria tras el acuerdo alcanzado en octubre pasado.
El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, lo anunció sin rodeos: “El sesgo antiisraelí del gobierno de Pedro Sánchez es tan flagrante que ha perdido toda capacidad para actuar como socio constructivo en la implementación del plan de paz del presidente Donald Trump”.
Según fuentes oficiales israelíes, la decisión se tomó en coordinación con Washington y responde no solo al reconocimiento del Estado palestino por parte de Madrid en 2024, sino también a la actitud hostil de España durante el reciente conflicto con Irán, donde el gobierno de Sánchez se opuso abiertamente a las operaciones conjuntas de Israel y Estados Unidos.
“España no participará más en las reuniones del CMCC”, sentenció el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí.
Un centro que funciona… sin los que estorban
El CMCC en Kiryat Gat reúne a militares y diplomáticos de países aliados como Francia, Gran Bretaña, Emiratos Árabes Unidos y otros para garantizar la tregua, la seguridad y el flujo ordenado de ayuda a Gaza. Hasta ahora España tenía presencia, pero su participación se volvió incompatible con el espíritu de cooperación real.
Desde la perspectiva israelí, un país que retiró a su embajador, acusó sistemáticamente a Israel de “genocidio” y cerró su espacio aéreo a operaciones aliadas contra el régimen iraní, simplemente no puede sentarse en la mesa de quienes sí trabajan por la estabilidad.
El historial de Sánchez
Las relaciones entre Israel y España se rompieron casi por completo desde que Pedro Sánchez decidió reconocer unilateralmente a un Estado palestino en 2024. Ambos países retiraron a sus embajadores y el tono del gobierno español ha sido uno de los más duros de Europa contra el Estado judío.
Israel recuerda que España solo estableció relaciones diplomáticas en 1986, tras la muerte de Francisco Franco, y que durante décadas mantuvo una política más cercana a los países árabes que a la única democracia de Oriente Medio.
Mensaje claro desde Jerusalén
Esta medida no es un capricho: es una señal de que Israel, con el respaldo de Estados Unidos, no está dispuesto a tolerar que gobiernos hostiles se infiltren en mecanismos diseñados para traer paz y reconstrucción real tras años de conflicto con Hamás.
Mientras Sánchez sigue en su cruzada ideológica, Israel y sus aliados siguen trabajando para que el alto el fuego se consolide y Gaza pueda avanzar hacia un futuro sin terroristas que usen a su propia población como escudo.




