Buenos Aires, 15 de abril de 2026-Total News Agency-TNA-. Un informe del Financial Times reveló que Irán adquirió en secreto un satélite espía chino que le proporcionó una capacidad de inteligencia avanzada para monitorear y atacar bases militares estadounidenses en Oriente Medio durante la reciente guerra en la región.
De acuerdo con documentos militares iraníes filtrados, la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) tomó control del satélite TEE-01B a finales de 2024, poco después de su lanzamiento desde China. El satélite fue construido y puesto en órbita por la empresa china Earth Eye Co. mediante un esquema poco habitual conocido como “entrega en órbita”.
Los registros filtrados muestran que comandantes iraníes dirigieron el TEE-01B para vigilar de cerca instalaciones estadounidenses clave en Arabia Saudita, Jordania, Baréin e Irak. Entre los sitios monitoreados se encuentran la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, la base aérea Muwaffaq Salti en Jordania, instalaciones cercanas a la Quinta Flota en Manama (Baréin) y el aeropuerto de Erbil en Irak. Las imágenes satelitales se capturaron especialmente en marzo, antes y después de ataques con drones y misiles.
El TEE-01B ofrece una resolución aproximada de 0,5 metros, lo que representa un salto significativo respecto a los satélites iraníes anteriores, como los de la serie Noor, que tenían resoluciones entre 5 y 15 metros. Esta mejora permite identificar aeronaves individuales, vehículos y detalles de infraestructura militar con mayor precisión.
Como parte del acuerdo, la IRGC obtuvo acceso a estaciones terrestres comerciales operadas por Emposat, una compañía de Pekín que brinda servicios de control y transmisión de datos satelitales con cobertura en Asia, América Latina y otras regiones. Según los documentos, en septiembre de 2024 la IRGC acordó pagar alrededor de 250 millones de yuanes (aproximadamente 36,6 millones de dólares) por el sistema completo, incluyendo soporte técnico.
La analista Nicole Grajewski, experta en Irán del instituto Sciences Po, explicó que “este satélite se utiliza claramente con fines militares, ya que está operado directamente por la Fuerza Aeroespacial de la IRGC y no por el programa espacial civil iraní”. Agregó que esta capacidad extranjera resultó clave para que Irán pudiera identificar objetivos con antelación y evaluar los resultados de sus ataques.
China rechazó de inmediato las afirmaciones del informe y negó haber proporcionado asistencia militar de este tipo a Irán. Sin embargo, el caso pone de relieve los crecientes lazos tecnológicos y de defensa entre Teherán y Pekín, en un contexto de tensiones regionales que siguen preocupando a la comunidad internacional.
Este desarrollo subraya cómo las alianzas en el ámbito espacial están modificando el panorama de seguridad en Oriente Medio, otorgando nuevas herramientas de vigilancia a actores que antes tenían limitaciones técnicas importantes.



