Buenos Aires-23 de abril de 2026-Total News Agency-TNA- La pelea por la reforma laboral sumó este jueves un capítulo decisivo y, por ahora, favorable al Gobierno de Javier Milei. La Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dejó sin efecto la cautelar que había suspendido 82 artículos de la Ley de Modernización Laboral 27.802 y resolvió otorgarle efecto suspensivo a la apelación presentada por el Estado nacional, con lo cual los puntos frenados por el juez kirchnerista Raúl Ojeda vuelven a regir mientras sigue abierto el debate judicial de fondo.
La resolución de la Cámara implica, en los hechos, que la cautelar dictada en primera instancia queda sin efecto durante la tramitación del recurso. Ese detalle técnico tiene un impacto político y práctico enorme: los artículos cuestionados recuperan vigencia inmediata en todo el país, al menos hasta que haya una definición posterior sobre el fondo del planteo impulsado por la CGT. La decisión fue adoptada por los camaristas María Dora González y Víctor Arturo Pesino, quienes modificaron el criterio inicial de primera instancia y habilitaron que la reforma vuelva a desplegar sus efectos.
El conflicto venía escalando desde fines de marzo. El 30 de ese mes, el juez laboral Raúl Horacio Ojeda, titular del Juzgado Nacional del Trabajo N° 63, había hecho lugar a una cautelar solicitada por la CGT y suspendido la aplicación de 82 artículos de la ley. En su fallo, sostuvo que existían indicios serios de inconstitucionalidad y de afectación de principios como la libertad sindical, la progresividad de los derechos laborales y la irrenunciabilidad de derechos del trabajador. Aquella decisión había significado uno de los golpes judiciales más fuertes contra una de las reformas más emblemáticas del oficialismo.
La norma en disputa no es menor. La Ley 27.802, sancionada por el Congreso a fines de febrero y promulgada por el Decreto 137/2026, introdujo una reconfiguración profunda del régimen laboral argentino. Entre otros puntos, modificó reglas sobre indemnizaciones, jornada laboral, vacaciones, modalidades de contratación, registración, litigiosidad, negociación colectiva y actividad sindical. El Gobierno la presentó como una herramienta para modernizar el mercado de trabajo, bajar el costo de contratación y reducir la llamada “industria del juicio”. Sus críticos, en cambio, la denunciaron como una poda de derechos históricos y una flexibilización en favor de las empresas.
Ese telón de fondo explica la magnitud del choque judicial. La demanda de la CGT no apuntó a un detalle reglamentario sino al corazón de la reforma. Según la presentación gremial, varios de los artículos suspendidos alteraban de manera regresiva la protección del trabajo, debilitaban el poder sindical y afectaban garantías constitucionales. Entre los puntos más sensibles señalados por distintas coberturas jurídicas y periodísticas aparecían las limitaciones al derecho de huelga, cambios en el cálculo indemnizatorio, nuevas reglas para asambleas y representación sindical, y la ampliación de márgenes para reorganizar jornadas y costos empresariales.
La decisión de la Cámara no cierra, ni mucho menos, la discusión. Lo que resolvió fue el modo en que debe tramitarse la apelación del Gobierno, no la constitucionalidad definitiva de la ley. Pero en la práctica le devuelve al oficialismo una victoria importante en un terreno central de su programa económico y político. Milei ya celebró públicamente el fallo, mientras en el sindicalismo se interpreta la resolución como un traspié provisorio en una batalla que todavía seguirá abierta en los tribunales. El choque de fondo, entonces, sigue intacto: de un lado, una administración que quiere desarmar buena parte del andamiaje laboral clásico; del otro, una CGT que busca frenar por la vía judicial lo que no logró impedir en el Congreso.
El dato político más relevante es que el Gobierno recupera oxígeno justo cuando necesita mostrar capacidad de sostener en pie sus reformas frente a la resistencia gremial y judicial. Y también deja una señal hacia empresarios y mercados: por ahora, el corazón de la reforma laboral vuelve a latir. Lo que resta ver es si ese pulso se consolidará en la sentencia definitiva o si este jueves fue apenas una tregua favorable para la Casa Rosada dentro de una pelea mucho más larga.





