Buenos Aires, 4 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó un nuevo capítulo de alto impacto político y judicial: entre gastos, compras, deudas, viajes y refacciones, el patrimonio bajo análisis ya acumularía movimientos superiores a los US$ 800.000, una cifra difícil de compatibilizar con los ingresos formales conocidos del funcionario.
Según una investigación periodística difundida por La Nación y retomada por Noticias Argentinas, los primeros desembolsos relevantes comenzaron en marzo de 2024, apenas tres meses después de que Adorni asumiera como vocero presidencial del gobierno de Javier Milei. Hasta enero de este año, su sueldo como funcionario público rondaba los $3,5 millones, y luego pasó a unos $7,1 millones por disposición de un decreto firmado por el propio Presidente.
El dato central que agrava el cuadro es la declaración del contratista Matías Tabar, quien afirmó ante el fiscal federal Gerardo Pollicita que Adorni le pagó en efectivo US$ 245.000 por refacciones en la casa del country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. Las obras habrían incluido pisos, paredes, pileta y una cascada en el jardín.
A ese monto se suman los US$ 120.000 que habría costado la compra de la misma propiedad, registrada a nombre de su esposa, Bettina Angeletti, además de otros US$ 5.000 por el ingreso al country. También aparecen US$ 60.000 vinculados a la seña del departamento de Caballito y la cancelación parcial de una primera hipoteca.
En materia de viajes, la investigación menciona US$ 27.658 destinados a salidas al exterior y unos US$ 6.000 por una escapada familiar a Bariloche, donde la familia se alojó en el exclusivo Hotel Llao Llao. Ese viaje habría superado los $9 millones, entre pasajes por Aerolíneas Argentinas, estadía, excursiones y consumos.
El caso se vuelve todavía más complejo por el esquema de deudas: US$ 70.000 más intereses correspondientes a una primera hipoteca, otros US$ 200.000 sin intereses por una segunda hipoteca y US$ 65.000 por un acuerdo “de palabra” con un desarrollador inmobiliario.
También figura la incorporación, en marzo de 2024, de una camioneta modelo 2021 adquirida al 50% por Adorni y Angeletti. Según se informó, el origen de los fondos fue atribuido a “venta de activos”, aunque sin mayores precisiones. El valor de mercado de ese vehículo rondaría los US$ 25.000.
En este contexto, resulta clave recordar que fue Total News Agency (TNA) quien informó en exclusiva que Adorni poseía la casa de Indio Cuá y que, mientras la remodelaba, alquilaba otra propiedad dentro del mismo country, una situación que desde el inicio llamó la atención por el volumen de gastos y la necesidad de justificar el origen de los fondos.
La Justicia no solo deberá determinar si los bienes y consumos pueden explicarse con ingresos lícitos. También debería analizar si a la acusación por presunto enriquecimiento ilícito corresponde sumar una investigación por posible evasión fiscal, especialmente ante pagos en efectivo de gran magnitud y montos que no aparecerían claramente reflejados en sus declaraciones juradas.
Hasta el momento, Adorni sostiene que su patrimonio fue declarado conforme a la Ley de Ética Pública y que sus gastos personales fueron afrontados con fondos propios. Sin embargo, el volumen de operaciones, la velocidad con la que se habrían producido y la modalidad de algunos pagos abren interrogantes que la Fiscalía deberá despejar.
El caso golpea sobre uno de los funcionarios más visibles del Gobierno nacional, en momentos en que la administración de Javier Milei busca sostener un discurso de austeridad, transparencia y combate contra los privilegios de la política. La causa continuará con nuevas medidas de prueba y cruces documentales para establecer si los números cierran o si, por el contrario, profundizan las sospechas sobre el patrimonio del jefe de Gabinete.




