Washington, 9 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- Mientras la administración del presidente Donald Trump intenta negociar un nuevo entendimiento nuclear con Irán, expertos en proliferación atómica y exfuncionarios de seguridad estadounidense comenzaron a advertir sobre un aspecto que consideran extremadamente peligroso y subestimado: la posibilidad de que el régimen iraní utilice plutonio para desarrollar armas nucleares.
Hasta ahora, la atención internacional estuvo concentrada casi exclusivamente en el enriquecimiento de uranio, pero especialistas sostienen que Teherán podría avanzar por una segunda vía mucho más silenciosa: el reprocesamiento de plutonio obtenido de reactores nucleares y combustible gastado.
La preocupación central gira en torno a la planta nuclear de Bushehr y al reactor de agua pesada de Arak, instalaciones que desde hace años generan sospechas dentro de los servicios de inteligencia occidentales e israelíes.
“Más de 200 bombas nucleares”
Uno de los principales expertos en no proliferación, Henry Sokolski, director ejecutivo del Centro de Educación sobre Políticas de No Proliferación y exfuncionario del Pentágono, lanzó una advertencia que sacudió a los círculos estratégicos estadounidenses:
según sus cálculos, Irán tendría suficiente plutonio potencial para fabricar más de 200 bombas nucleares.
Sokolski sostiene que el combustible gastado del reactor de Bushehr podría ser utilizado para extraer plutonio apto para armamento atómico si el régimen decide avanzar clandestinamente.
“El Pentágono debería vigilar que Irán no retire el combustible gastado de Bushehr”, afirmó el especialista, quien además reclamó monitoreo prácticamente en tiempo real mediante drones, vigilancia satelital y supervisión permanente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El reactor de Arak y los ataques israelíes
Otro punto crítico es el reactor de agua pesada de Arak, históricamente considerado por Israel como una instalación de enorme riesgo estratégico.
Según explicó Jason Brodsky, director político de United Against Nuclear Iran (UANI), la inteligencia israelí detectó intentos iraníes de reconstrucción de la planta incluso después de los ataques lanzados por Israel en junio de 2025 y marzo de 2026.
La planta de Arak utiliza agua pesada para moderar reacciones nucleares y puede generar plutonio susceptible de ser utilizado en armamento nuclear.
“Cualquier acuerdo con Irán debe contemplar obligatoriamente la vía del plutonio”, advirtió Brodsky.
El temor occidental: un programa paralelo y secreto
Las sospechas se agravan por el historial de ocultamiento del régimen iraní.
Expertos recuerdan que:
- Irán ocultó durante años instalaciones nucleares,
- limitó inspecciones internacionales,
- restringió acceso del OIEA,
- y violó repetidamente compromisos de transparencia bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Según Sokolski, la última visita de inspectores internacionales a Bushehr ocurrió en agosto de 2025 y el régimen solo permitía controles espaciados cada 90 días, un plazo que considera “más que suficiente” para desviar material sensible.
Trump, entre la negociación y la presión militar
La administración Trump enfrenta ahora una compleja disyuntiva:
- evitar una guerra regional abierta,
- pero impedir al mismo tiempo que Irán alcance capacidad nuclear militar.
La cuestión se volvió aún más delicada tras los recientes enfrentamientos militares en el estrecho de Ormuz, donde fuerzas estadounidenses atacaron embarcaciones iraníes y destruyeron infraestructura naval vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica.
Mientras tanto, Teherán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y acusa a Estados Unidos e Israel de utilizar la presión militar para impedir el desarrollo tecnológico iraní.
No todos coinciden
No obstante, algunos especialistas relativizan el riesgo inmediato.
El físico y exinspector nuclear David Albright, presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, aseguró que ve “muy improbable” que Irán utilice plutonio de Bushehr para fabricar armas nucleares.
Según Albright:
- Irán no tendría aún un diseño funcional de bomba de plutonio,
- Rusia detectaría cualquier desvío,
- y gran parte del plutonio disponible sería “apto para reactores” y no necesariamente para armamento.
Sin embargo, incluso Albright reconoció que el plutonio de reactor puede utilizarse técnicamente para fabricar armas nucleares, aunque con mayores dificultades y menor eficiencia explosiva.
Israel y el fantasma nuclear iraní
Para Israel, sin embargo, la discusión técnica tiene poca importancia.
El gobierno israelí considera que cualquier capacidad iraní vinculada al plutonio representa una amenaza existencial y sostiene desde hace años que Teherán persigue la bomba atómica por múltiples caminos simultáneos.
La doctrina de seguridad israelí parte de una premisa simple:
no permitir bajo ninguna circunstancia que el régimen iraní alcance capacidad nuclear militar.
Por eso, los recientes ataques israelíes sobre instalaciones nucleares iraníes no fueron episodios aislados, sino parte de una estrategia sostenida de sabotaje, presión y destrucción preventiva.
El nuevo eje de la crisis global
La discusión sobre el plutonio revela además un cambio profundo en el escenario estratégico.
Durante años el debate internacional giró alrededor del enriquecimiento de uranio.
Ahora, expertos occidentales empiezan a advertir que el verdadero punto ciego podría estar en otra parte:
el plutonio, los reactores y el combustible gastado.
Y mientras Washington busca negociar, Israel amenaza con nuevas operaciones militares y Irán continúa expandiendo capacidades nucleares, el mundo vuelve a enfrentarse a una pregunta que parecía enterrada tras la Guerra Fría:
cuánto falta para que una potencia hostil cruce definitivamente el umbral nuclear.





