Buenos Aires, 13 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La Corporación de Abogados Católicos realizará el próximo martes 19 de mayo, a las 19, una conferencia presencial a cargo del Dr. Javier R. Casaubon, bajo el título “Las nuevas amenazas: diferenciación entre terrorismo, crimen organizado y mafias”. La actividad tendrá lugar en la sede de la institución, ubicada en Av. Santa Fe 1206, piso 1° “A”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y abordará uno de los debates más urgentes de la seguridad contemporánea: cómo distinguir fenómenos criminales que muchas veces se presentan mezclados, pero que responden a lógicas, finalidades y estructuras diferentes.
El expositor será el Dr. Javier R. Casaubon, periodista, abogado, especialista en Derecho Penal, Inteligencia Estratégica y Crimen Organizado, profesor universitario, ex Prosecretario Letrado de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y actual Secretario de la Cámara Nacional de Casación. Su perfil combina experiencia judicial, análisis jurídico, producción periodística y estudio de fenómenos vinculados a inteligencia, terrorismo, criminalidad compleja y amenazas no convencionales.
La convocatoria adquiere especial relevancia en un contexto internacional marcado por la expansión del crimen transnacional, el narcotráfico, las redes de lavado de activos, las mafias con capacidad de penetración institucional, el terrorismo y la aparición de amenazas híbridas que combinan violencia, tecnología, finanzas ilegales, propaganda y control territorial. Para los organizadores, el desafío no es sólo describir esos fenómenos, sino aprender a diferenciarlos correctamente para no confundir diagnósticos y, por lo tanto, no equivocar respuestas jurídicas, políticas y operativas.
El tema central de la conferencia apunta precisamente a esa distinción. El terrorismo persigue una finalidad política, religiosa, ideológica o estratégica mediante el uso del terror como herramienta de presión sobre el Estado o la sociedad. El crimen organizado, en cambio, suele buscar ganancias económicas sostenidas a través de estructuras estables, división de roles, corrupción, logística y continuidad delictiva. Las mafias, por su parte, agregan un componente cultural y territorial específico: control social, códigos internos, capacidad de intimidación, captura de economías locales y vínculos profundos con sectores del poder.
Esa diferenciación no es académica. Tiene consecuencias concretas. No es lo mismo investigar una célula terrorista que una red narcofinanciera; no es igual perseguir una banda de contrabando que desmontar una estructura mafiosa enquistada en municipios, puertos, sindicatos, clubes, mercados o circuitos empresariales. Cada fenómeno exige herramientas de análisis distintas, estrategias probatorias específicas, cooperación internacional, inteligencia criminal y una respuesta estatal coordinada.
La experiencia de Casaubon en el ámbito judicial y académico le permite abordar el problema desde una perspectiva integral. En sus publicaciones públicas ha trabajado temas vinculados al derecho, la justicia, la seguridad, el pensamiento estratégico y los desafíos institucionales de la Argentina. En Total News Agency, por ejemplo, fue presentado como especialista en Inteligencia Estratégica y Crimen Organizado, y en artículos recientes analizó cuestiones vinculadas a la Corte Suprema, el derecho penal, la presunción de inocencia y el funcionamiento del sistema judicial.
La conferencia también se inscribe en una discusión más amplia sobre el rol del Estado frente a las nuevas formas de criminalidad. Durante décadas, buena parte de América Latina trató al crimen organizado como un problema meramente policial. La realidad demostró que esa mirada era insuficiente. Las organizaciones criminales ya no sólo trafican drogas, armas o personas; también compran voluntades, financian campañas, lavan dinero, capturan estructuras administrativas, infiltran fuerzas de seguridad y utilizan tecnología para eludir controles.
En ese sentido, la distinción entre crimen común y amenaza estratégica se vuelve indispensable. Una organización criminal deja de ser sólo un grupo delictivo cuando adquiere capacidad para condicionar decisiones públicas, disputar territorio, corromper instituciones o alterar la seguridad nacional. Allí la respuesta ya no puede limitarse a procedimientos aislados: requiere inteligencia, análisis financiero, cooperación judicial, control fronterizo, seguimiento patrimonial y una política criminal sostenida.
El terrorismo, además, plantea un desafío particular para la Argentina, un país que sufrió los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, dos heridas abiertas que siguen recordando que las amenazas internacionales también pueden golpear en territorio nacional. A la vez, la región enfrenta el crecimiento de redes narco, organizaciones violentas, economías ilegales y estructuras mafiosas capaces de utilizar rutas comerciales, fronteras porosas, sistemas financieros débiles y corrupción local.
La Corporación de Abogados Católicos, al convocar este debate, pone sobre la mesa una preocupación que excede el ámbito jurídico. La seguridad no es sólo cuestión de patrulleros, fiscales o jueces. Es también un problema moral, institucional y cultural. Una sociedad que no distingue entre violencia política, delito económico, mafia, narcotráfico y terrorismo termina aplicando respuestas confusas, muchas veces tardías y casi siempre ineficaces.
Desde una mirada republicana y de derecha democrática, el eje es claro: el Estado debe ser austero, pero fuerte en sus funciones esenciales. Entre ellas, la defensa de la vida, la ley, la libertad, la propiedad, las fronteras, la seguridad interior y la integridad institucional. Frente al crimen organizado y al terrorismo, un Estado débil no es un Estado liberal; es un Estado ausente. Y donde el Estado se ausenta, avanzan las mafias.
La conferencia del Dr. Casaubon buscará aportar elementos conceptuales para comprender estas nuevas amenazas y evitar simplificaciones. El crimen organizado no siempre se presenta con violencia visible; muchas veces aparece vestido de empresario, financista, intermediario, gestor o dirigente social. Las mafias no siempre disparan; a veces presionan, compran, condicionan o capturan. El terrorismo no siempre actúa con grandes atentados; también puede operar mediante células, financiamiento, propaganda, radicalización digital y logística encubierta.
El encuentro del 19 de mayo se presenta, por lo tanto, como una oportunidad para abogados, magistrados, funcionarios, estudiantes, fuerzas de seguridad, analistas y público interesado en seguridad estratégica. La Argentina necesita recuperar capacidad de análisis frente a fenómenos que ya no respetan fronteras ni categorías tradicionales. Para combatir amenazas complejas, primero hay que nombrarlas correctamente.
La actividad será presencial, en la sede de la Corporación de Abogados Católicos, y tendrá como eje una pregunta de fondo: si el delito cambia, si las redes criminales se sofisticen y si las amenazas se vuelven híbridas, ¿puede el Estado seguir pensando con categorías viejas? La respuesta, seguramente, será uno de los puntos centrales de la exposición de Javier R. Casaubon.




