Israel habría operado bases secretas en Irak para golpear a Irán
Bagdad, 17 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- Israel habría mantenido al menos dos puestos militares encubiertos en el desierto occidental de Irak, utilizados como plataformas de apoyo para operaciones contra Irán, según revelaciones publicadas por medios internacionales que profundizaron el escándalo político y militar en Bagdad.
De acuerdo con reportes atribuidos a investigaciones de The New York Times y antecedentes publicados por The Wall Street Journal, las instalaciones habrían sido empleadas por fuerzas israelíes como centros logísticos, de reabastecimiento y apoyo operativo para la Fuerza Aérea de Israel y comandos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante la ofensiva contra objetivos iraníes.
El caso sacudió al gobierno iraquí porque, de confirmarse en toda su magnitud, implicaría que una potencia extranjera montó infraestructura militar dentro del territorio de Irak sin autorización pública de Bagdad, en una zona de altísimo valor estratégico por su cercanía relativa con Irán y por la posibilidad de acortar distancias para operaciones aéreas.
Una de las bases habría estado ubicada en la zona de al-Nukhaib, en el desierto occidental iraquí. El sitio salió a la luz tras el testimonio de familiares y mandos regionales sobre Awad al-Shammari, un pastor local de 29 años que habría encontrado por accidente soldados, tiendas de campaña, helicópteros y una pista improvisada en medio del desierto.
Según esa versión, al-Shammari alertó al mando militar iraquí sobre la presencia de una fuerza no identificada. Poco después, habría muerto tras ser perseguido por un helicóptero que atacó su vehículo y lo incendió, un episodio que elevó la tensión interna y abrió preguntas incómodas sobre quién operaba realmente en esa zona.
Tras la denuncia, el ejército de Irak envió una patrulla de reconocimiento para inspeccionar el área. La unidad fue atacada con fuego intenso y ataques aéreos, con saldo de un soldado iraquí muerto, dos heridos y dos vehículos destruidos. La fuerza debió retirarse sin poder completar la inspección.
En conversaciones reservadas entre altos mandos iraquíes y militares de Estados Unidos, funcionarios estadounidenses habrían aclarado que las fuerzas involucradas no pertenecían al ejército norteamericano. Esa respuesta reforzó la hipótesis manejada por sectores de seguridad de Bagdad: que se trataba de efectivos israelíes operando en suelo iraquí.
El tema llegó incluso a una audiencia parlamentaria confidencial el 8 de marzo, en la que comandantes militares iraquíes fueron convocados para explicar lo ocurrido. Allí, el diputado Hassan Fadham habría afirmado que Israel no sólo tenía presencia en al-Nukhaib, sino también otro puesto secreto en el desierto occidental.
La revelación complica al gobierno iraquí, que intenta mantener un equilibrio difícil entre la presión de Estados Unidos, la influencia de milicias proiraníes y la necesidad de preservar formalmente su soberanía. En términos prácticos, el episodio demuestra hasta qué punto la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán desbordó las fronteras tradicionales del conflicto.
Fuentes regionales indicaron que las bases habrían servido para facilitar operaciones de largo alcance, reducir tiempos de vuelo, apoyar reabastecimientos y disponer de equipos de búsqueda y rescate ante la eventual caída de pilotos israelíes o aliados. Esa logística sería clave para campañas aéreas sostenidas contra blancos iraníes.
La versión publicada por Associated Press, sin embargo, introduce matices importantes: funcionarios iraquíes y estadounidenses reconocieron la existencia de una fuerza no autorizada en el desierto, pero describieron la presencia como limitada y temporal. También señalaron que el ejército iraquí no encontró luego evidencias concluyentes de una instalación permanente.
Esa diferencia no reduce el impacto político del caso. Para Irak, el problema no es sólo si la base funcionó durante días, meses o más de un año, sino que una fuerza extranjera habría operado dentro de su territorio, atacado a militares iraquíes y utilizado una zona estratégica para una guerra regional sin autorización pública.
El gobierno israelí no realizó comentarios oficiales detallados sobre las acusaciones. Estados Unidos, por su parte, evitó confirmar públicamente el alcance de la operación, aunque reportes de prensa sostienen que Washington conocía la presencia israelí antes de que el tema estallara en Bagdad.
Según las últimas versiones, la base de al-Nukhaib ya no estaría operativa. El estado del segundo puesto militar señalado por funcionarios iraquíes permanece incierto.




