Buenos Aires, 24 de mayo de 2026-Total News Agency-TNA- La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, uno de los negocios estratégicos más sensibles de la Argentina, volvió a quedar envuelta en una trama de intereses cruzados, presiones empresarias, señales políticas y movimientos mediáticos que obligan a mirar con más atención quiénes empujan, quiénes aplauden y quiénes podrían beneficiarse con el desenlace de la concesión.
El dato no es menor: en las últimas horas, La Nueva publicó una nota en la que se destaca el proceso licitatorio y se reclama que el ganador comience a trabajar “cuanto antes”. El artículo recoge la posición del Centro de Exportadores de Cereales, que sostuvo que la compulsa sería “transparente y sólida” y que habría permitido sacar a la Argentina de “15 años de estancamiento logístico”.
El punto incómodo es que La Nueva tiene como propietario a Gustavo Fabián Elías, empresario cuyo nombre ya apareció en las publicaciones de Total News vinculadas a la trama de intereses alrededor de la Hidrovía, junto a Sergio Massa, Hugo Moyano, el Grupo Neuss, operadores portuarios y sectores de la logística estratégica argentina.
La cuestión central no es si el país necesita modernizar la vía navegable. Claro que la necesita. La Hidrovía es una autopista fluvial clave para el comercio exterior, por donde circula una parte sustancial de las exportaciones agroindustriales y donde se define buena parte de la competitividad logística del país. El problema es otro: quién se queda con el control, bajo qué condiciones, con qué socios visibles o invisibles, y con qué entramado de subcontratos alrededor del negocio principal.
Según el comunicado difundido por el Centro de Exportadores de Cereales, el director ejecutivo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaqui Arreseygor, informó que la semana próxima concluirá el análisis del sobre 3 de ofertas económicas. Luego se abrirá un período de siete días para que las dos empresas competidoras presenten observaciones o impugnaciones, antes de que la ANPyN proceda a adjudicar la concesión.
Desde el CEC pidieron avanzar con rapidez y señalaron que es “imperativo” adjudicar pronto para que el nuevo concesionario empiece de inmediato las tareas de profundización, ante la proximidad del fenómeno climático El Niño, que podría castigar la navegación. También reclamaron una empresa con mayor cantidad de dragas y equipos para garantizar la circulación de barcos por toda la vía, a una tarifa inferior a la actual.
El planteo, en apariencia técnico, coincide con un momento de fuerte presión sobre el proceso. En los últimos meses, la licitación de la Hidrovía dejó de ser apenas una discusión de dragado y balizamiento para transformarse en una pulseada de poder. Allí aparecen empresas europeas, operadores locales, estudios jurídicos, exportadores, viejos jugadores de la obra pública, referentes sindicales y terminales portuarias.
Total News ya advirtió que la trama no puede leerse sólo desde la superficie de la competencia formal entre oferentes. En ese tablero fueron mencionados el Grupo Neuss, la belga Jan de Nul, el empresario Gustavo “El Turco” Elías, el sindicalismo de Hugo Moyano y el “armado político” vinculado a Sergio Massa, todos alrededor de un negocio que excede largamente el mantenimiento de una vía navegable.
La Hidrovía no es una concesión cualquiera. Es el corredor por donde salen granos, aceites, harinas, productos industriales y buena parte de los dólares que sostienen a la economía argentina. También es una vía estratégica observada por agencias y gobiernos extranjeros por su sensibilidad logística, comercial y eventualmente criminal: donde hay cargas, puertos, depósitos fiscales y circulación internacional, también existe riesgo de contrabando, narcotráfico y negocios paralelos.
Por eso resulta llamativo que, mientras algunos sectores intentan instalar que “está todo bien” en el proceso, incluso Estados Unidos haya expresado reparos sobre la licitación. De acuerdo con publicaciones periodísticas, funcionarios y legisladores norteamericanos siguieron de cerca el tema y transmitieron preocupación por la eventual exclusión o limitación de empresas estadounidenses en puertos, vías navegables, dragado y actividades vinculadas.
Ese dato vuelve más delicado el tono celebratorio de ciertos actores locales. Si una potencia como Estados Unidos, aliada clave del gobierno de Javier Milei, puso la lupa sobre el proceso, no parece razonable presentar la licitación como una marcha administrativa impecable y cerrada a toda sospecha. Menos aún cuando se trata de una concesión multimillonaria, estratégica y con efectos durante décadas.
La nueva ofensiva comunicacional a favor de una adjudicación rápida parece mostrar que el lobby no sólo llegó a sectores empresarios exportadores, sino también a medios y espacios que habitualmente mantienen una mirada crítica, pero que ahora exhiben otra óptica frente a la licitación. En ese universo también se mencionan señales de cambio de tono en ámbitos como “La Poca Onda”, que curiosmante son apoyados por Massa y asociados, lo que alimenta la sospecha de que la disputa por la Hidrovía ya no se libra únicamente en los despachos oficiales, sino también en el terreno mediático.
El caso de La Nueva merece una lectura particular. Que un medio dirigido por Gustavo Fabián Elías publique una nota favorable al avance del proceso licitatorio, mientras el apellido Elías aparece en el mapa de intereses sobre la logística portuaria y la Hidrovía, obliga por lo menos a preguntarse si el debate público está recibiendo información completa o apenas una parte conveniente del tablero.
La discusión de fondo es mucho más amplia que una tarifa, una draga o un pliego. Se trata del control de una arteria económica fundamental para la Argentina, de la transparencia real del proceso, de los vínculos entre poder político, sindicalismo, empresarios logísticos y medios de comunicación, y de la capacidad del Estado para impedir que una concesión estratégica termine capturada por los mismos intereses de siempre.
La ANPyN avanza hacia una definición sensible. El Centro de Exportadores de Cereales pide celeridad. La Nueva amplifica la mirada favorable. Pero los antecedentes, los nombres involucrados, los reparos externos y la historia de negocios alrededor de la vía navegable obligan a tomar distancia del entusiasmo y mirar el expediente con lupa.
La Hidrovía puede ser una oportunidad para mejorar la competitividad argentina o puede volver a convertirse en una caja opaca manejada por operadores políticos y empresarios con llegada privilegiada. La diferencia estará en la transparencia efectiva, no en los comunicados prolijos ni en las notas que buscan instalar que todo está bajo control.





