Lima-04 junio 2026-Total News Agency-TNA-A 72 horas del balotaje presidencial en Perú, Keiko Fujimori llega con una ventaja leve sobre Roberto Sánchez, pero el escenario permanece abierto por el alto nivel de voto blanco, nulo e indeciso y por una audiencia judicial clave que puede alterar el clima político antes de la veda electoral.
Un informe de inteligencia electoral elaborado por Black Folder 5IG para Total News Agency ubica a Fujimori con 39,5% de intención de voto emitido frente a 36,1% de Sánchez, con un caudal de 21,5% de voto blanco o nulo. La diferencia proyectada es de 3,4 puntos porcentuales, un margen relevante pero todavía vulnerable frente a cualquier evento disruptivo en las últimas horas de campaña.

El trabajo de Black Folder 5IG fue elaborado antes de la audiencia judicial prevista para este jueves 4 de junio, a las 15:30 horas, contra Roberto Sánchez. Ese expediente aparece como el principal factor de quiebre pendiente de la elección. El juez Adolfo Farfán debe resolver si existen méritos para abrir juicio oral contra el candidato por los delitos de falsa declaración en procedimiento administrativo y falseamiento de información sobre aportaciones a la ONPE. La Fiscalía solicitó cinco años y cuatro meses de prisión e inhabilitación política.
La causa llega en el momento más sensible de la campaña. Si la resolución judicial resulta adversa para Sánchez y se dispone el pase a juicio oral, el modelo de Black Folder 5IG estima una probabilidad del 60% para ese escenario y proyecta una erosión de entre 4 y 6 puntos porcentuales sobre su intención de voto. El impacto favorecería principalmente al voto blanco o nulo y, en menor medida, a Fujimori, consolidando una ventaja de entre 6 y 8 puntos para la candidata de Fuerza Popular.
El segundo escenario, con una probabilidad estimada del 30%, contempla un sobreseimiento o una nueva reprogramación. En ese caso, el efecto podría ser neutro o incluso generar un leve impulso anímico para Sánchez, reduciendo la diferencia a apenas 2 o 3 puntos. El tercer escenario, con una probabilidad del 10%, prevé una postergación por pedido de nulidad, lo que mantendría la incertidumbre hasta el domingo y dejaría al electorado sin una definición judicial antes de votar.
La elección enfrenta a dos figuras con fuerte carga política. Keiko Fujimori, de perfil conservador, compite nuevamente por la presidencia con un discurso centrado en orden, seguridad y estabilidad económica. Roberto Sánchez, candidato de izquierda y ex ministro durante el gobierno de Pedro Castillo, busca ampliar su base hacia sectores moderados, pero carga con cuestionamientos judiciales y con el peso político de su cercanía al castillismo.
En votos válidos, excluyendo blanco y nulo, Ipsos proyectó a Fujimori con 51,4% frente a 48,6% de Sánchez, una diferencia de 2,8 puntos, dentro del margen de error. Esa foto confirma que el escenario base es de paridad técnica con ventaja leve para Fujimori, pero también muestra que el resultado final dependerá de la movilización territorial, la transferencia de votos de candidatos eliminados y la conducta del electorado indeciso.
La matriz de transferencia elaborada por Black Folder 5IG muestra que el voto de Rafael López Aliaga, quien obtuvo 11,91% en primera vuelta, se inclina mayoritariamente hacia Fujimori, con 62% de transferencia directa, 18% hacia Sánchez y 20% hacia blanco o nulo. Ese flujo representa una de las principales reservas electorales de la candidata conservadora.
El voto de Jorge Nieto, con 10,98% en primera vuelta, aparece más fragmentado: 33% hacia Fujimori, 31% hacia Sánchez y 36% hacia blanco o nulo. Esa dispersión refleja el dilema del centro peruano, que no termina de sentirse representado por ninguno de los dos finalistas. Allí se juega una porción decisiva del resultado.
En cambio, los electorados de Ricardo Belmont, Alfonso López Chau y Carlos Álvarez muestran mayor inclinación hacia Sánchez. Según el modelo, Belmont transferiría 58% de sus votos al candidato de izquierda, López Chau un 77% y Álvarez un 50%. Sin embargo, en todos esos segmentos persiste un nivel importante de voto blanco o nulo, lo que limita la capacidad de Sánchez para convertir apoyos potenciales en votos efectivos.
La simulación Monte Carlo de 10.000 iteraciones refuerza el diagnóstico de ventaja leve para Fujimori. El percentil 50, o mediana del modelo, ubica a la candidata en 39,5% y a Sánchez en 36,1%. El corredor de confianza del 95% para Fujimori va de 38,0% a 40,8%, mientras que el de Sánchez se mueve entre 34,5% y 37,2%.
El pronóstico base pre-audiencia de Black Folder 5IG proyecta un cierre con Keiko Fujimori en 40,5%, Roberto Sánchez en 38,0% y voto blanco o nulo en 21,5% sobre votos emitidos. Pero esa proyección queda condicionada por la audiencia judicial y por el impacto emocional que pueda tener sobre votantes blandos, indecisos o sectores moderados que todavía evalúan su decisión.
Otro elemento central es la abstención diferencial. El informe señala que el electorado adulto mayor de Fujimori presenta mayor disciplina de voto, con un riesgo de abstención o blanco estimado en 12%, mientras que el segmento joven de Sánchez, especialmente entre 18 y 29 años, muestra una volatilidad mucho más alta, con riesgo de 34%. Esa diferencia le otorgaría a Fujimori una ventaja estructural de entre 3 y 4 puntos en el cómputo final del voto emitido.
El voto oculto también favorece a la candidata de Fuerza Popular. Black Folder 5IG estima un voto oculto de +2,1 puntos para Fujimori y -1,4 puntos para Sánchez en el escenario pre-audiencia. Ese dato puede ser decisivo en una elección marcada por altos niveles de rechazo, polarización y desconfianza hacia las encuestas.
El debate presidencial dejó una imagen de país dividido. Fujimori buscó presentarse como garantía de autoridad, seguridad y orden frente a la criminalidad y la incertidumbre económica. Sánchez, por su parte, intentó moderar su discurso, apelar al voto rural e indígena y alejarse de los temores de radicalización económica. Sin embargo, su situación judicial amenaza con desplazar el eje de campaña desde las propuestas hacia la credibilidad personal y la gobernabilidad futura.
La veda electoral comenzará a regir desde las 00:00 horas del 5 de junio y se extenderá hasta el cierre de los comicios del 7 de junio. Durante ese período quedará prohibida la publicación de encuestas, sondeos de opinión, boca de urna y actos de proselitismo. Por eso, las últimas horas de este jueves son decisivas para instalar el marco final de interpretación de la elección.
Fujimori concentra sus últimos actos en Lima Metropolitana y el norte del país, donde busca consolidar el voto de orden, estabilidad y rechazo al salto al vacío. Sánchez cierra campaña en el sur andino, con un discurso de denuncia de persecución judicial y llamado a la movilización de sus bases. La geografía electoral vuelve a mostrar un Perú fracturado: costa y capital más inclinadas hacia Fujimori; sur y zonas rurales más receptivas a Sánchez.
El informe de Black Folder 5IG identifica cuatro riesgos principales: resolución judicial adversa, resolución favorable para Sánchez, violencia en zonas de tensión e impugnación post-electoral. La resolución judicial adversa aparece como el riesgo de mayor probabilidad, con 60%, y un impacto estimado de -5 a -7 puntos para Sánchez. Una resolución favorable tendría probabilidad de 30% y podría darle entre 2 y 3 puntos adicionales. La violencia electoral, con probabilidad de 15%, podría reducir hasta 10% la participación en zonas críticas. Una impugnación posterior, con probabilidad de 20%, abriría un escenario de crisis institucional.
La elección peruana vuelve así a quedar atrapada entre polarización, fragmentación y judicialización. Fujimori llega mejor posicionada, pero todavía no tiene garantizada la victoria. Sánchez conserva capacidad competitiva, aunque depende de una movilización intensa y de evitar un golpe judicial en las últimas horas. El voto blanco, nulo e indeciso sigue siendo el tercer actor de la elección.
La conclusión estratégica es clara: antes de la audiencia, Keiko Fujimori mantiene la ventaja; después de la audiencia, el tablero puede moverse. Si la Justicia habilita el juicio oral contra Roberto Sánchez, la elección podría inclinarse de manera más nítida hacia Fujimori. Si el candidato de izquierda logra sortear el golpe, el balotaje volverá a un escenario de paridad estrecha, con final abierto hasta el conteo del domingo.




