Buenos Aires-6 de Junio de 2025-Total News Agency-TNA -.- El último adiós a una de las figuras más descomunales y enigmáticas de la cultura popular argentina ya tiene coordenadas definitivas. Tras horas de profunda incertidumbre, especulaciones políticas y un debate logístico a gran escala, se confirmó que los restos de Carlos “Indio” Solari serán velados de forma pública este domingo 7 de junio en el Parque Domínico, ubicado en el partido bonaerense de Avellaneda. El evento, que se anticipa como una movilización popular histórica, contará con un despliegue de al menos 1.500 efectivos de seguridad para contener a la multitud de fanáticos que llegará desde todos los rincones del país.
El fallecimiento del emblemático exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ocurrido en las últimas horas a los 77 años, sumió al país en un estado de conmoción absoluta. De inmediato, la organización de sus exequias se transformó en un monumental desafío para las autoridades de los distintos niveles del Estado, dada la masividad inédita que caracteriza a los seguidores del artista, un fenómeno social conocido popularmente como “la misa ricotera”.
El camino hacia Parque Domínico: idas, vueltas y desmesura
La definición del espacio para la despedida pública estuvo marcada por intensas negociaciones y marchas y contramarchas. Originalmente, el círculo íntimo del músico llevó a cabo un íntimo y estricto adiós privado durante la noche del viernes. A partir de allí, la familia decidió postergar el acto masivo para este domingo, con el objetivo explícito de otorgar el tiempo necesario para que los miles de fanáticos que residen en las provincias del interior del país e incluso en naciones limítrofes pudieran trasladarse hacia Buenos Aires.
En un principio, la política nacional intentó brindar los máximos honores institucionales. Diputados de diversos bloques partidarios impulsaron gestiones contrarreloj para que el Congreso de la Nación albergara la capilla ardiente, un honor usualmente reservado para altas figuras políticas y personalidades ilustres de la cultura. Sin embargo, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, clausuró esa posibilidad tras realizar consultas técnicas con el Ministerio de Seguridad. El funcionario argumentó formalmente que el palacio legislativo no reúne las condiciones de infraestructura, logística y seguridad necesarias para un evento de tal magnitud, temiendo que la marea de personas desbordara el centro porteño.
Ante la negativa del Congreso, el entorno del músico exploró opciones vinculadas a la pasión futbolística que tanto marcó la lírica del rock local. Trascendió que existieron contactos informales con las dirigencias de Boca Juniors y de Racing Club para utilizar sus respectivos estadios, el mítico La Bombonera y El Cilindro de Avellaneda. No obstante, las dificultades operativas y los tiempos de preparación terminaron por descartar estas canchas.
Paralelamente, el Gobierno Nacional intervino a través del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, quien confirmó públicamente que las autoridades federales habían puesto a disposición de la familia el predio de Tecnópolis, en la localidad de Villa Martelli, un espacio que por sus dimensiones y accesos parecía ideal para contener a las masas. Según detalló el secretario, el plan oficial contemplaba que la custodia y el orden del predio quedaran a cargo de la Policía Federal. Sin embargo, los canales de comunicación directos con el abogado de la familia Solari sufrieron demoras críticas, y la propuesta gubernamental no llegó a prosperar a tiempo.
Un despliegue de seguridad sin precedentes para el último “pogo”
Finalmente, según lo informado inicialmente por el periodista Lucas Bertero, las negociaciones decantaron en la opción de la zona sur del conurbano bonaerense, un territorio históricamente ligado a la identidad del rock barrial y ricotero. El lugar elegido es el Parque Domínico, conocido formalmente en los registros locales como “Parque de los Derechos del Trabajador”, un pulmón verde de gran extensión situado sobre la Avenida Bartolomé Mitre al 5000. La ceremonia abierta comenzará puntualmente a las 11 de la mañana.
El municipio de Avellaneda, en coordinación con las fuerzas de seguridad provinciales, diseñó un plan de contingencia de escala masiva. El despliegue de 1.500 efectivos policiales buscará garantizar un corredor seguro para los asistentes, implementar desvíos de tránsito en las arterias principales que conectan el sur del Gran Buenos Aires con la Capital Federal, y ordenar las filas de cuadras y cuadras que se prevé que comenzarán a formarse desde la madrugada.
Las autoridades locales han solicitado a los asistentes máxima colaboración y respeto, entendiendo que el evento no solo representa un operativo de orden público, sino un momento de profundo duelo nacional para varias generaciones de argentinos.
El legado de una voz inalcanzable
La partida de Carlos “Indio” Solari cierra una de las páginas más doradas, influyentes y complejas de la música en español. Nacido en Paraná, Entre Ríos, y criado en La Plata, el Indio construyó junto al guitarrista Skay Beilinson y la mánager La Negra Poli el mito de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que desafió las reglas de la industria musical mediante una estricta independencia y una mística contracultural única.
Tras la separación del grupo a comienzos del siglo XXI, su etapa solista al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado ratificó su estatus de deidad pagana de la cultura argentina, rompiendo récords de convocatoria en shows históricos en ciudades como Tandil, Mendoza y Olavarría, donde cientos de miles de almas se congregaban para entonar “Ji ji ji”, el tema catalogado popularmente como “el pogo más grande del mundo”.
Afectado desde hacía años por el mal de Parkinson —enfermedad a la que él mismo bautizó con crudeza como “el señor Parkinson”—, el Indio se había retirado de los escenarios presenciales, aunque continuó activo en los estudios de grabación, lanzando música de forma virtual y manteniendo una conexión inquebrantable con sus fieles a través de las redes sociales.
Este domingo, el Parque Domínico se transformará en el escenario del último e inevitable ritual ricotero. Ya no habrá guitarras distorsionadas ni pantallas gigantes, pero se anticipa una jornada de cánticos, banderas y una devoción popular que promete despedir a su máximo héroe civil con la misma desmesura con la que vivió su arte.




