Buenos Aires – 7 de junio de 2026 – Total News Agency – TNA-.Dirigentes de distintos espacios políticos saludaron este domingo a los trabajadores de prensa por el Día del Periodista, en una jornada atravesada por el contraste entre los mensajes de reconocimiento a la libertad de expresión y la postura crítica del presidente Javier Milei, quien volvió a marcar distancia con buena parte del periodismo a través de las redes sociales.
La fecha se conmemora cada 7 de junio en recuerdo de la aparición de La Gazeta de Buenos Ayres, el periódico impulsado por Mariano Moreno en 1810, considerado una pieza central de la comunicación política de la etapa revolucionaria. Más de dos siglos después, la celebración encontró a la Argentina en medio de una relación particularmente tensa entre el poder político y los medios.
El presidente Javier Milei no publicó su ya habitual consigna “NOLSALP” —“no odiamos lo suficiente a los periodistas”—, pero sí reposteó un mensaje del economista Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso, en el que se cuestionaba una columna de Alejandro Borensztein y se sostenía que el hecho de que se insulte al Presidente en los principales diarios sin consecuencias constituye, precisamente, una prueba de libertad de prensa.
El gesto volvió a exponer el estilo confrontativo del mandatario frente a una profesión con la que mantiene un vínculo de alta tensión desde antes de llegar a la Casa Rosada. La crítica presidencial se produjo en una jornada en la que la mayor parte de los funcionarios nacionales evitó pronunciarse públicamente sobre el Día del Periodista, pese a la centralidad institucional que tiene la prensa en una democracia republicana.
En contraste, la vicepresidenta Victoria Villarruel publicó un mensaje en sus redes sociales y se diferenció del tono del jefe de Estado. La titular del Senado saludó “especialmente a quienes viven esta profesión como un servicio y no como una herramienta de operaciones, extorsión o propaganda”, y remarcó que la Argentina necesita un periodismo que investigue, pregunte e incomode cuando sea necesario.
Villarruel sostuvo que una democracia sana requiere libertad de prensa, pero también responsabilidad. En esa línea, planteó que informar no debe ser manipular y que opinar no debería implicar destruir al adversario. También cuestionó el uso de micrófonos y redes sociales para deformar, agredir o construir enemigos, aunque reconoció a los profesionales que, en un clima hostil, siguen trabajando con honestidad y respeto por la verdad.
La vicepresidenta agregó además una definición institucional: como presidenta del Senado, aseguró que las instituciones deben mantener sus puertas abiertas al periodismo y a la ciudadanía. “En esta Casa de las Provincias nunca vamos a limitar el acceso de quienes cumplen la tarea de informar”, expresó, en una frase que adquirió mayor peso político por el antecedente reciente de restricciones al trabajo de acreditados en áreas del Poder Ejecutivo.
El expresidente Mauricio Macri también saludó a los periodistas y subrayó que la libertad de expresión y de prensa son pilares esenciales de la democracia. “Feliz día para los periodistas y mi deseo de que siempre puedan hacer su trabajo seguros y en libertad”, escribió el líder del PRO, en un mensaje que también puede leerse como una señal hacia el oficialismo, en medio de una relación política fluctuante con La Libertad Avanza.
Desde la oposición, el gobernador bonaerense Axel Kicillof destacó la tarea de quienes informan con responsabilidad y mantienen compromiso con la verdad. El radical Mario Negri advirtió que la libertad de expresión “no se negocia: se ejerce”, y felicitó a quienes hacen las preguntas que otros prefieren evitar. El exembajador Diego Guelar recordó a Mariano Moreno y reivindicó la diversidad de voces como condición democrática.
La jornada estuvo marcada también por las advertencias de organizaciones periodísticas. FOPEA informó en su último relevamiento un récord de 278 ataques contra periodistas durante 2025, un incremento del 55% respecto del año anterior. Según ese informe, 119 hechos fueron atribuidos directamente al presidente Javier Milei, lo que volvió a encender alarmas sobre el deterioro del clima público para el ejercicio de la profesión.
En la misma línea, entidades como ADEPA y la Academia Nacional de Periodismo expresaron preocupación por el hostigamiento, los agravios y las campañas de desprestigio contra periodistas. La discusión excede a un gobierno o a un medio en particular: se trata de la capacidad de la sociedad para garantizar que el poder pueda ser controlado, interrogado y expuesto sin represalias políticas, económicas o digitales.
La libertad de prensa no significa impunidad para el periodismo ni licencia para operar con falsedades. Pero tampoco puede ser relativizada por el poder cuando las preguntas incomodan, cuando una investigación avanza sobre funcionarios o cuando una cobertura deja al descubierto contradicciones oficiales. En una república, el periodismo responsable tiene obligaciones éticas; el poder, en cambio, tiene una obligación adicional: tolerar el escrutinio.
El Día del Periodista encontró así a la política argentina dividida entre saludos formales, silencios oficiales y nuevas señales de confrontación. En un país donde la opinión pública vive atravesada por redes sociales, operaciones, militancias digitales y degradación del debate, la defensa de la libertad de prensa exige algo más que declaraciones de ocasión: necesita respeto institucional, acceso a la información, seguridad para trabajar y responsabilidad profesional para informar sin sustituir la verdad por propaganda.





