Buenos Aires – 8 de junio de 2026 – Total News Agency – TNA-. La inflación en la Ciudad de Buenos Aires volvió a desacelerarse en mayo y cerró en 2,1%, según informó el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). El dato confirma una nueva baja respecto de abril, cuando el IPCBA había marcado 2,5%, y alimenta la expectativa del Gobierno nacional de cara al índice que el INDEC difundirá este jueves 11 de junio.
Con el resultado de mayo, la inflación porteña acumula un avance de 14% en los primeros cinco meses de 2026, mientras que la variación interanual llegó al 33,1%, apenas por encima del 32,4% registrado en abril. La desaceleración mensual, sin embargo, no elimina por completo las tensiones sobre algunos rubros sensibles, especialmente Alimentos y bebidas no alcohólicas, que volvieron a moverse por encima del nivel general.
El reporte del IDECBA indicó que la suba del mes estuvo explicada principalmente por los aumentos en Alimentos y bebidas no alcohólicas, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, Salud y Educación. En conjunto, esas divisiones aportaron el 64,9% del incremento del nivel general, lo que muestra que la mejora del índice convive todavía con presiones en bienes y servicios de fuerte impacto cotidiano.
El dato más observado fue el de Alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentó 2,8%, es decir 0,7 puntos porcentuales por encima del índice general. Además, el rubro aceleró con fuerza frente a abril, cuando había registrado una suba de 1,4%. Esta dinámica ya venía siendo advertida por consultoras privadas en sus mediciones semanales, especialmente por el comportamiento de productos frescos y alimentos básicos.
Dentro de esa división, el mayor impulso provino de Verduras, tubérculos y legumbres, con una suba de 14,5%. Le siguieron Leche, productos lácteos y huevos, con 3,7%, y Pan y cereales, con 2,6%. El salto de verduras fue uno de los factores que impidió una desaceleración aún más pronunciada del índice porteño.
En la comparación por tipo de gasto, los Bienes subieron 2,0% durante mayo, mientras que los Servicios avanzaron 2,2%. En términos interanuales, la diferencia sigue siendo importante: los bienes acumulan un aumento de 27,9%, contra 36,2% de los servicios. Esa brecha refleja el peso que todavía tienen tarifas, cuotas, alquileres, salud, educación y otros servicios regulados o semirregulados sobre el bolsillo de los hogares.
La inflación núcleo porteña, medida a través del agrupamiento Resto IPCBA, registró una suba de 2,1% en mayo y se mantuvo en 32,1% interanual. El dato es relevante porque muestra una baja más consistente del ritmo de fondo de los precios, más allá de factores estacionales o regulados.
Los Regulados, en cambio, aumentaron 2,8% en mayo y acumularon una suba interanual de 40,9%. En este grupo se destacaron las alzas en las cuotas de la medicina prepaga y en los establecimientos educativos de nivel inicial, primario y secundario. La evolución de este segmento sigue siendo uno de los puntos de mayor sensibilidad social, porque afecta de manera directa a familias de clase media y sectores asalariados formales.
Por su parte, los bienes y servicios Estacionales promediaron una suba de apenas 0,1%. Allí el aumento de las verduras fue compensado por caídas en los pasajes aéreos, en las tarifas de alojamiento turístico y en los precios de las frutas. Esa compensación ayudó a contener el número general.
El resultado de la Ciudad de Buenos Aires funciona habitualmente como una señal anticipada del dato nacional, aunque no lo replica de manera exacta por diferencias metodológicas, geográficas y de ponderación. Para mayo, las consultoras privadas proyectan que el IPC nacional podría ubicarse entre 2,1% y 2,5%, con un consenso cercano al 2,3%, por debajo del 2,6% registrado por el INDEC en abril.
Para el equipo económico de Javier Milei, el número porteño aporta una señal favorable en un momento en que el Gobierno busca consolidar la baja de la inflación como principal activo político y económico. La desaceleración del índice sigue siendo clave para sostener expectativas, recuperar poder adquisitivo, recomponer crédito y fortalecer el discurso oficial sobre el ordenamiento macroeconómico.
De todos modos, el dato también deja una advertencia: la inflación baja, pero no desaparece. Y mientras alimentos, salud, educación y servicios regulados sigan presionando sobre los hogares, la mejora estadística deberá traducirse en alivio concreto para los consumidores. Ese será el verdadero test político y social para el Gobierno en los próximos meses.





