Buenos Aires – 13 Junio 2026 – Total News Agency – TNA-. El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro. La cantidad de trabajadores con empleo registrado alcanzó en marzo los 12,830 millones de personas, lo que representa una baja interanual de 40.900 puestos y una caída del 0,3%, según los últimos datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
El dato confirma que la mejora macroeconómica que exhibe el Gobierno todavía no logra traducirse en creación sostenida de empleo formal. Por el contrario, el núcleo más sensible del mercado laboral —el empleo asalariado privado— continúa debilitado y acumula una pérdida de 96.600 puestos en comparación con marzo de 2025.
Respecto de febrero, el empleo registrado total cayó 0,2%, con bajas en todas las modalidades de ocupación. El retroceso se dio pese a que marzo suele ser un mes de recomposición de actividad luego del período de vacaciones, lo que refuerza la lectura negativa del informe oficial.
En marzo se contabilizaron 9,995 millones de personas con empleo asalariado registrado, incluyendo sector privado, sector público y casas particulares. A su vez, el trabajo independiente alcanzó los 2,834 millones de personas, entre monotributistas, autónomos y monotributistas sociales.
El empleo asalariado registrado mostró una caída mensual del 0,1%. Dentro de ese universo, el empleo asalariado privado retrocedió 0,1%, el sector público también bajó 0,1% y el trabajo en casas particulares se redujo 0,2%. Es decir, no hubo refugio dentro del empleo asalariado: todos los segmentos terminaron en terreno negativo.
La caída fue más marcada en el trabajo independiente, que mostró una baja mensual del 0,6%. El retroceso se explicó por una fuerte disminución del monotributo social, que cayó 2,1%, una baja de 1,3% en autónomos y una contracción de 0,3% en el monotributo tradicional.
En la comparación interanual, el empleo asalariado se redujo 1,2%, equivalente a 116.500 trabajadores menos. El golpe más fuerte se concentró en el sector privado, con una baja de 1,5% y 96.600 puestos perdidos. El sector público registró una caída de 0,5%, con 18.200 trabajadores menos, mientras que el trabajo en casas particulares disminuyó 0,4%, con 1.700 personas menos.
El único bloque que amortiguó parcialmente la caída general fue el trabajo independiente, que creció 2,7% en términos interanuales y sumó 75.600 personas. Pero ese dato, lejos de resolver el problema, abre otra lectura: parte del mercado laboral formal parece desplazarse desde empleos asalariados más estables hacia modalidades de menor protección, menor previsibilidad y mayor vulnerabilidad.
Dentro de ese grupo, los aportantes al monotributo crecieron 3,3%, con 70.000 personas más, mientras que los monotributistas sociales aumentaron 3%, con 7.000 trabajadores adicionales. En sentido contrario, los autónomos cayeron 0,5%, con 1.900 personas menos.
El empleo asalariado privado sumó en marzo 6,188 millones de personas. La cifra quedó 0,1% por debajo de febrero y 1,5% por debajo de marzo de 2025. El propio informe oficial reconoce que desde septiembre de 2023 el empleo asalariado formal del sector privado muestra una tendencia descendente.
La caída fue particularmente fuerte durante el primer trimestre de 2024, luego se moderó hacia la segunda mitad de ese año y entre octubre y diciembre de 2024 se observó una recuperación parcial. Sin embargo, durante los primeros meses de 2025 el empleo permaneció prácticamente sin variaciones y, desde junio de ese año, retomó una trayectoria descendente que se extendió durante el segundo semestre y continuó en el primer trimestre de 2026.
La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) anticipó además que en abril el empleo privado registrado volvió a mostrar un signo negativo, con una baja de 0,1% en el total de aglomerados urbanos relevados en empresas de más de 10 personas ocupadas. Es decir, el deterioro no se detuvo con marzo.
Por sectores, el desempeño mensual fue heterogéneo. Sólo cuatro ramas mostraron aumentos de empleo: Explotación de minas y canteras, con 0,5%; Pesca, con 0,3%; Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con 0,3%; y Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, con 0,1%.
En cambio, seis sectores redujeron personal. Las mayores caídas mensuales se concentraron en Intermediación financiera, con -0,5%; Industrias manufactureras, con -0,4%; Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con -0,3%; y Comercio y reparaciones, con -0,2%. Los sectores de Servicios sociales y de salud, Hoteles y restaurantes, Enseñanza y Construcción se mantuvieron estables.
La comparación interanual muestra con más crudeza el deterioro del empleo privado. Aunque algunos sectores crecieron —Pesca subió 5,8%, Construcción avanzó 1%, Agricultura creció 0,7% y Electricidad, gas y agua aumentó 0,6%— esas mejoras no alcanzaron para compensar las fuertes caídas de otras actividades.
Las bajas más relevantes se observaron en Explotación de minas y canteras, con -5,7%; Industrias manufactureras, con -4%; Intermediación financiera, con -3,7%; y Comercio y reparaciones, con -1,9%. El dato industrial resulta particularmente sensible porque impacta sobre empleo de mayor formalidad, salarios relativamente más altos y cadenas productivas regionales.
El mapa provincial también revela una contracción extendida. En comparación con febrero, sólo 5 de las 24 jurisdicciones registraron aumentos de empleo, 3 se mantuvieron estables y 16 mostraron caídas. Las provincias con incrementos fueron Neuquén, con 0,9%; San Juan, con 0,3%; Tucumán, con 0,3%; y Río Negro, con 0,1%.
En el otro extremo, las mayores caídas mensuales se observaron en La Rioja, con -2,7%; Catamarca, con -1,6%; Santiago del Estero, con -1,6%; Tierra del Fuego, con -1%; Corrientes, Misiones y Formosa, todas con -0,7%.
En términos interanuales, apenas 5 jurisdicciones registraron aumentos del empleo privado formal, mientras que 19 tuvieron variaciones negativas. Las mayores mejoras se dieron en Neuquén, con 3,3%; Río Negro, con 3,2%; La Rioja, con 3%; y San Juan, con 2,2%.
Las caídas más severas se concentraron en Tierra del Fuego, con -9%; Chubut, con -6,8%; Corrientes, con -5,3%; Formosa, con -5,3%; Chaco, con -5,2%; Santa Cruz, con -5,1%; y Catamarca, con -4,5%.
El informe deja una conclusión incómoda para el Gobierno: la economía puede exhibir mejores datos financieros, baja del riesgo país o desaceleración de la inflación, pero el empleo formal todavía no reacciona. Para la mayoría de los hogares, la recuperación sólo se consolida cuando aparecen puestos de trabajo estables, salarios que ganan poder de compra y empresas que vuelven a contratar.
La situación también tiene impacto político. El oficialismo sostiene que la estabilidad macroeconómica es condición necesaria para la inversión y la creación de empleo. Pero los datos del mercado laboral muestran que esa transmisión todavía no llegó al bolsillo ni a la estructura productiva. La caída del empleo asalariado privado, junto con el crecimiento del monotributo, marca un cambio de composición que preocupa: menos empleo estable y más trabajo por cuenta propia.
El desafío de los próximos meses será determinar si la baja del empleo registrado es apenas un rezago del ajuste económico o si se consolida como una tendencia estructural. Por ahora, las cifras oficiales muestran un mercado laboral frío, con empresas cautelosas, sectores productivos en retroceso y casi 41.000 trabajadores registrados menos que un año atrás.




