Buenos Aires – 17 junio 2026 – Total News Agency – TNA-.La Libertad Avanza desplegó una negociación contrarreloj en el Senado para suspender la sesión prevista para este jueves y evitar que avance el pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio del escándalo por su situación patrimonial, sus bienes omitidos y la confesión pública de que ahorró dinero sin declarar ante el fisco.
La presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, buscó durante las últimas horas acuerdos con los bloques dialoguistas para desactivar la sesión y postergar por una semana el debate parlamentario. La jugada apunta a impedir que el peronismo consiga llevar al recinto el proyecto de resolución que propone interpelar a Adorni y abrir el camino hacia una eventual moción de censura, una herramienta prevista en la Constitución Nacional pero nunca aplicada desde la creación de la figura del jefe de Gabinete en la reforma de 1994.
Fuentes parlamentarias señalaron a Noticias Argentinas que la intención de LLA es levantar la sesión donde estaba previsto tratar siete pliegos judiciales y el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa impulsada por el Gobierno pero que todavía mantiene puntos pendientes de consenso con legisladores aliados y dialoguistas.
Hasta este martes por la tarde, la vicepresidenta Victoria Villarruel mantenía convocada la reunión de Labor Parlamentaria para las 18, con el objetivo de definir el temario de la sesión y también la fecha en la que Adorni deberá brindar su informe de gestión ante la Cámara alta. El oficialismo había intentado adelantar esa presentación para el 2 de julio, pero la maniobra no alcanzó para calmar el malestar de los bloques que sostienen, cada vez con menos disimulo, que el jefe de Gabinete quedó políticamente herido.
La presión sobre Adorni escaló después de que admitiera en una entrevista televisiva que tenía ahorros no declarados y que, según su versión, una parte de su patrimonio provino de dinero encontrado tras la muerte de su padre y de inversiones en criptomonedas. La explicación, lejos de cerrar la polémica, abrió nuevas dudas judiciales y políticas, especialmente porque el funcionario había sido cuestionado por omisiones en sus declaraciones juradas, refacciones millonarias, pagos en efectivo y movimientos patrimoniales difíciles de justificar.
En el Senado, la situación paralizó la agenda legislativa. Fuentes parlamentarias reconocieron que, por estas horas, nadie habla de avanzar en los proyectos que interesan al Gobierno. La discusión quedó absorbida por la suerte política de Adorni y por la capacidad del oficialismo para retener a sus aliados en una votación que podría transformarse en un golpe institucional de alto impacto para la administración de Javier Milei.
El oficialismo confía en alcanzar un entendimiento con los bloques dialoguistas para suspender la sesión durante una semana. El argumento que circula entre aliados es que nadie quiere aparecer corriendo detrás del kirchnerismo, pero tampoco cargar con el costo de blindar a un funcionario que muchos consideran “indefendible”. En ese sector señalan que el mejor escenario para el PRO, la UCR y los bloques provinciales sería que el propio Gobierno aparte a Adorni antes de que el Congreso fuerce una discusión de censura.
La paciencia de los dialoguistas, sin embargo, tiene límite. Según un vocero de ese espacio, aceptarían demorar una semana el tratamiento sólo si el Gobierno utiliza ese plazo para resolver internamente la salida del jefe de Gabinete. Si no hay una decisión política, advierten que estarían dispuestos a acompañar una interpelación e incluso analizar una moción de censura.
El peronismo, impulsor de la ofensiva parlamentaria, espera la reunión de Labor Parlamentaria para reclamar que el proyecto se trate este jueves. El problema es que, por ahora, no reúne los dos tercios necesarios para habilitar el tratamiento sobre tablas. El bloque peronista cuenta con 25 votos y podría sumar apoyos de Convicción Federal, legisladores vinculados a los gobernadores Gustavo Sáenz, de Salta, y Raúl Jalil, de Catamarca, además de senadores santacruceños, representantes de Provincias Unidas y una legisladora salteña. Con ese esquema, alcanzaría alrededor de 34 votos, todavía lejos de abrir el recinto por sí solo.
Por eso, la suerte de Adorni depende de la postura que adopten los diez radicales, los legisladores del PRO, los representantes del Frente de la Concordia, Despierta Chubut y La Neuquenidad. Es allí donde Bullrich concentra sus gestiones para evitar que el malestar político se traduzca en una derrota parlamentaria.
El debate de fondo gira en torno al artículo 101 de la Constitución Nacional, que establece que el jefe de Gabinete debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada Cámara, para informar sobre la marcha del Gobierno. Ese mismo artículo dispone que puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de ellas.
La falta de una ley reglamentaria genera interpretaciones cruzadas. Algunos legisladores sostienen que no puede votarse una moción de censura sin una interpelación previa; otros consideran que el Congreso puede avanzar aplicando directamente el mandato constitucional. Lo cierto es que nunca se aplicó este mecanismo desde 1994 y ningún jefe de Gabinete fue destituido por esta vía.
En términos numéricos, la moción de censura exige una mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de una Cámara para la interpelación y luego mayorías agravadas para la remoción. En el Senado, la mayoría absoluta equivale a 37 votos. En Diputados, a 129. El número no parece inalcanzable en un contexto de creciente aislamiento político del funcionario, pero requiere una coordinación opositora y dialoguista que el oficialismo intenta impedir antes de que madure.
La situación expone una paradoja para el Gobierno. La Libertad Avanza, que llegó al poder con un discurso de transparencia, austeridad y combate contra la “casta”, ahora dedica buena parte de su energía parlamentaria a evitar que su jefe de Gabinete sea interpelado por su patrimonio. La defensa política de Adorni no sólo tensiona al oficialismo con sus aliados, sino que también amenaza con bloquear la agenda legislativa en un momento en que el Ejecutivo necesita mostrar gobernabilidad.
En el seno libertario, incluso, crece la incomodidad. Voces del propio oficialismo admiten en privado que Adorni quedó en una situación difícil de sostener, especialmente después de haber defendido omisiones patrimoniales que luego rectificó. El problema ya no es sólo judicial: es político, ético y parlamentario.
La sesión del jueves, si finalmente se realiza, puede convertirse en el primer gran test del Senado frente al caso Adorni. Si se levanta, el Gobierno habrá ganado tiempo, pero no necesariamente oxígeno. Los dialoguistas ya dejaron trascender que no están dispuestos a conceder una protección indefinida. Y el peronismo, aun sin los votos suficientes por ahora, encontró una bandera parlamentaria para poner contra las cuerdas al funcionario más expuesto del gabinete de Milei.





