Por RR
Buenos Aires – 17 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA | La causa que investiga al exdiputado y sindicalista Facundo Moyano sumó un capítulo inquietante luego de que la periodista Camila Dolabjian revelara en La Noche de Mirtha, el programa de Mirtha Legrand, que durante las primeras horas del episodio ocurrido en el departamento de avenida Del Libertador habría existido una comunicación urgente con Hugo Moyano, seguida por contactos con una persona de fuerte influencia en la Ciudad de Buenos Aires. Según el relato periodístico, aquella intervención habría buscado evitar una extracción compulsiva de sangre al dirigente y generado una ventana temporal antes del allanamiento del inmueble. Dolabjian no deslizó que esa persona podría haber sido Daniel Angelici pero si corre fuertemente la la version**,** el aludido negó haber participado de la gestión. La secuencia adquiere relevancia porque Moyano efectivamente rechazó los análisis de sangre y orina, la Justicia no ordenó practicarlos por la fuerza en una causa por violencia de género y, horas después, un procedimiento realizado en el departamento donde se había reconocido consumo de cocaína no encontró estupefacientes, aunque sí una jeringa con una sustancia líquida y dos teléfonos celulares. En el año 1989, el propio Hugo Moyano tuvo un allanamiente en el sindicato donde se encontro una cierta cantidad de Cocaina, que el sindicalista adujo se la habian colocado, en el proceso la calidad de la sustancia se degrado y obtuvo la libertad. Otro episodio de mayor dimensión habria ocurrido en 1978, durante el gobierno militar en Mar del Plata, cuando habria sido detenido a bordo de su Torino con varios kilos de Cocaina.
La periodista sostuvo durante el programa televisivo que la alerta recibida por el histórico jefe de Camioneros durante la mañana del 4 de agosto no describía inicialmente una simple discusión entre una pareja. De acuerdo con su reconstrucción, quien se comunicó con Hugo Moyano, aparentemente una persona relacionada con ámbitos de seguridad o inteligencia, le habría transmitido que su hijo estaba involucrado en una situación potencialmente trágica.
La información coincide parcialmente con otros elementos revelados durante los últimos días. Al reconstruir las declaraciones de Dolabjian, se informó que el entorno de Hugo Moyano recibió aquella mañana un aviso urgente en el que se temía incluso que hubiera ocurrido un desenlace fatal. El medio señaló que el líder camionero contactó entonces al abogado Juan Pablo Fioribello, conocido por intervenir en casos judiciales de alta exposición pública.
Pero el interrogante abierto por la periodista va más lejos. Según explicó en la mesa de Mirtha Legrand, después de aquella primera advertencia se habría producido una gestión ante una persona con capacidad de llegada al entramado político y judicial porteño. En esa reconstrucción apareció el nombre de Daniel Angelici, empresario, ex presidente de Boca Juniors y dirigente históricamente relacionado con sectores de la política y la Justicia de la Ciudad. Angelici negó haber realizado la supuesta intervención.
La relevancia periodística de la versión reside en que fue planteada públicamente por una reconocida y eficaz investigadora periodistica como Dolabjian y en que algunas de las circunstancias sobre las que llamó la atención efectivamente ocurrieron.
Una de ellas fue el frustrado estudio toxicológico.
Facundo Moyano se negó a realizarse análisis de sangre y orina destinados a determinar si había consumido alcohol o drogas durante las horas anteriores al episodio. La Justicia podía evaluar distintas alternativas procesales, pero no ordenó en ese momento una extracción compulsiva, por lo que la posibilidad de obtener una muestra biológica cercana temporalmente a los hechos desapareció.
El otro dato que concentra las preguntas es el tiempo transcurrido antes del allanamiento. El incidente comenzó aproximadamente a las 5 de la mañana del 4 de agosto, cuando Candela Arizaga salió del edificio de avenida Del Libertador al 5400 en un marcado estado de alteración y se produjeron llamadas al 911. El procedimiento dentro del departamento, sin embargo, comenzó recién después de las 15.30 y se extendió durante aproximadamente dos horas.
Durante ese intervalo, según fue informado posteriormente por distintos medios y señalado también por Dolabjian, personas ajenas al procedimiento judicial pudieron haber accedido al inmueble. Imágenes difundidas públicamente mostraron el ingreso de un hombre presentado como amigo de Moyano antes de que los investigadores concretaran el allanamiento. Ese movimiento adquirió particular relevancia porque la finalidad del operativo era precisamente localizar drogas, obtener las cámaras de seguridad y preservar elementos capaces de reconstruir lo ocurrido dentro de la propiedad.
Cuando los efectivos finalmente ingresaron, no encontraron cocaína ni otros estupefacientes sueltos. Sí hallaron una jeringa con una sustancia líquida que fue enviada a analizar y secuestraron dos teléfonos celulares. Total News pudo saber que es una sustancia para tratar la sinusitis de Facundo Moyano. El consumo de Cocaina en exceso, entre otros daños, provoca sinusitis.
La ausencia de cocaína resulta llamativa frente a las declaraciones incorporadas posteriormente al expediente. Candela Arizaga reconoció ante la Justicia haber consumido esa sustancia dentro del departamento y atribuyó a ese consumo un brote psicótico. Según su declaración, había comenzado a consumir durante la noche del domingo y permaneció junto a Moyano durante las horas posteriores.
Dolabjian aportó una versión todavía más gráfica durante La Noche de Mirtha. Afirmó que, según la información que pudo reconstruir, había existido un consumo abundante de cocaína dentro del inmueble, que la droga estaba colocada sobre un espejo circular situado en una mesa ratona y que hasta el perro de Arizaga, llamado “Mafia”, llegó a lamer ese espejo.
La periodista señaló además que en aquella reunión habría estado presente otra mujer y sostuvo que existen contradicciones entre algunas versiones iniciales y las declaraciones posteriores incorporadas formalmente al expediente.
Arizaga, en su ampliación judicial, aseguró que la cocaína era suya, afirmó que Moyano no había consumido junto con ella y negó haber sufrido violencia física o verbal por parte del sindicalista. También pidió que se levantaran las restricciones judiciales que impedían el contacto entre ambos.
La investigación, sin embargo, no terminó con esa declaración. Moyano continúa imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género, y la fiscalía amplió la producción de prueba mediante la convocatoria de al menos 14 testigos, incluidos empleados de seguridad del edificio y personas relacionadas con los llamados de emergencia.
Las cámaras ya aportaron otro elemento objetivo: muestran a Arizaga saliendo del edificio semidesnuda y alterada y a Moyano siguiéndola por avenida Del Libertador. Un vecino que observó parte de la secuencia declaró que vio a la joven completamente fuera de sí, mientras otros elementos del expediente deberán determinar qué ocurrió previamente dentro del piso 21.
La nueva línea revelada obliga ahora a mirar no sólo aquella madrugada sino también las horas posteriores. Una eventual investigación sobre posibles maniobras destinadas a alterar o contaminar la escena debería reconstruir mediante cámaras y registros del edificio cada ingreso y egreso producido entre la llegada de la Policía y el allanamiento judicial, identificar a quienes accedieron al departamento, determinar cuánto tiempo permanecieron allí y establecer si tuvieron posibilidad material de modificar el lugar.
También podría resultar relevante reconstruir las llamadas telefónicas realizadas desde el entorno de Facundo y Hugo Moyano durante aquellas horas. Si existieron comunicaciones con funcionarios, dirigentes políticos, abogados u operadores judiciales, esos contactos permitirían establecer si se trató simplemente de la búsqueda habitual de asistencia jurídica frente a una detención de alto impacto público o si alguien intentó influir sobre decisiones que correspondían exclusivamente al Ministerio Público Fiscal.
Hay, además, una cuestión temporal difícil de soslayar: en el departamento hubo cocaína, según reconoció judicialmente Arizaga; horas más tarde no apareció cocaína durante el allanamiento; antes del procedimiento existió tiempo suficiente para movimientos dentro del edificio; y Moyano se negó a entregar las muestras biológicas que podían establecer científicamente si había consumido sustancias. Ninguno de esos datos demuestra por sí mismo una operación de encubrimiento, pero combinados constituyen una secuencia que merece ser esclarecida por la investigación.
Dolabjian fue todavía más lejos y sostuvo durante el programa que posee información que indicaría que algunas personas no estarían diciendo la verdad en el expediente. Su investigación periodística volvió así sobre una cuestión central para la causa: qué ocurrió entre aproximadamente las cinco de la mañana, cuando comenzó la emergencia en Belgrano, y las 15.30, cuando finalmente la Justicia logró ingresar y preservar formalmente el departamento.
Es en esas diez horas, más que en las posteriores declaraciones mediáticas de los protagonistas, donde podrían encontrarse algunas de las respuestas que todavía faltan.
Fuentes consultadas: declaraciones de Camila Dolabjian en La Noche de Mirtha, Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, y antecedentes periodísticos de Total News Agency (TNA).




