Buenos Aires – 20 junio 2026 – Total News Agency – TNA-. El periodista Roberto García, una de las figuras más influyentes del periodismo político y económico argentino de las últimas seis décadas, murió a los 81 años. Su fallecimiento provocó conmoción entre colegas, dirigentes, empresarios y lectores que lo siguieron desde sus primeros pasos en la prensa gráfica hasta su última etapa televisiva en Canal 26.
Nacido el 2 de junio de 1945, García abandonó sus estudios de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata para dedicarse al periodismo, una decisión que marcaría el inicio de una trayectoria extensa, intensa y atravesada por las grandes discusiones del poder argentino.
Su carrera comenzó en la revista Primera Plana, una publicación decisiva para el periodismo político de los años 60. Allí ingresó como redactor y, con apenas unos años de experiencia, llegó a ocupar cargos de conducción editorial. Aquella redacción, atravesada por plumas fuertes, debates ideológicos y una mirada moderna sobre la política, fue una escuela de estilo para una generación de periodistas que aprendió a leer el poder más allá de los comunicados oficiales.
Luego pasó por La Opinión, el diario fundado por Jacobo Timerman, donde se consolidó como analista político. En ese medio compartió una redacción que reunió a algunas de las firmas más relevantes de la época y que marcó un modo de hacer periodismo: información, interpretación y audacia editorial. García permaneció allí hasta el cierre del diario, en 1980.
El tramo más importante de su carrera llegó con Ámbito Financiero, el diario creado por Julio Ramos. Allí Roberto García se convirtió en una pieza central del proyecto periodístico que cambió la manera de leer la economía, la política y la trastienda del poder en la Argentina. Ingresó en los primeros años del diario y, desde 1983, ejerció como director periodístico, cargo que mantuvo hasta 2008.
Junto a Julio Ramos, García ayudó a construir el ADN de Ámbito Financiero: información económica dura, lectura política descarnada, fuentes de primera línea y una mirada obsesiva sobre los movimientos de empresarios, banqueros, sindicalistas, jueces, ministros y presidentes. El diario dejó de ser sólo una hoja de cotizaciones para transformarse en un espacio de influencia sobre la vida pública argentina.
En ese universo nació también una de las marcas más recordadas del diario: las “Charlas de Quincho”, la célebre sección de comentarios políticos, empresarios y judiciales que combinaba información reservada, ironía, clima de poder y claves internas de la Argentina real. Junto a Ramos y otros periodistas de la casa, García formó parte de esa cocina informativa que convirtió al diario en lectura obligada para la dirigencia política y económica.
Durante los años de Ámbito Financiero, su firma y su criterio editorial quedaron asociados a grandes primicias, coberturas económicas sensibles y lecturas anticipadas de crisis políticas. Para generaciones de lectores, Roberto García representó una forma de periodismo de fuentes, de olfato y de interpretación, capaz de explicar no sólo qué había ocurrido, sino quién se movía detrás de cada decisión.
La muerte de Julio Ramos, en 2006, abrió una etapa de transición en el diario. Los cambios accionarios y editoriales terminaron alejando a García de Ámbito Financiero en 2008. Su salida cerró una etapa histórica del medio y también de un estilo periodístico que había tenido enorme influencia desde la recuperación democrática hasta los primeros años del kirchnerismo.
Además de su trabajo gráfico, Roberto García tuvo una presencia destacada en televisión y radio. Fue responsable del noticiero de Canal 9 entre 1970 y 1972, produjo y condujo programas televisivos, y participó en distintos ciclos radiales de análisis político y económico. Su perfil siempre combinó información reservada, comentario editorial y una capacidad singular para reconstruir el mapa de relaciones del poder.
En los últimos años encontró en Canal 26 una nueva casa profesional. Allí creó y condujo La Mirada, un programa de análisis político y económico que se transformó en punto de encuentro para dirigentes, empresarios, consultores, periodistas y televidentes interesados en la lectura de fondo de la actualidad. Lo hizo junto a su hijo Javier García, compañero de conducción y de vida, en una etapa que tuvo también un fuerte valor personal y familiar.
La noticia de su muerte fue comunicada por Canal 26 durante la programación de la mañana. La señal interrumpió su noticiero para informar el fallecimiento de una de sus figuras más respetadas y destacó su “estilo único”, sus fuentes, su experiencia y su capacidad para interpretar la realidad. En sus redes sociales, el canal lo despidió con una placa en blanco y negro con la leyenda “Roberto García 1945-2026”.
García fue distinguido en múltiples oportunidades por la Fundación Konex, con reconocimientos en 1987, 1997 y 2007, y recibió también una distinción a la trayectoria en 2022. Además, integró la Academia Nacional de Periodismo, donde ocupó el sillón David Michel Torino, un lugar reservado para figuras de trayectoria sobresaliente en la profesión.
Padre de Leandro García y Javier García, deja una huella profunda en el periodismo argentino. Su legado no se reduce a una lista de medios o cargos: está en una manera de ejercer el oficio, en la búsqueda de información propia, en la lectura del poder sin ingenuidad y en la convicción de que el periodismo político y económico exige fuentes, memoria, carácter y criterio.
Con su muerte se va uno de los últimos representantes de una generación que hizo del cierre de edición, la primicia, el dato reservado y la conversación con el poder una forma de trabajo cotidiano. Roberto García perteneció a una estirpe de periodistas que no sólo contaban la política: intentaban descifrarla.




