Por Guillermo Tiscornia
“Lo cierto es que la Cámara en lo Penal Económico avaló lo actuado en el caso de la Aduana Paralela por el juez Tiscornia; recién cuando el juez fue sometido a pedidos de juicio político la Cámara aparece como censora” ( Julio E. Cruciani, Revista La Nación 17/10/97).
A no dudarlo se trata de un magistrado de elevada categoría y probada excelencia profesional; crítico del mismo sistema judicial de indisimulable sesgo principista y cesarista que el mismo supo integrar.
Esas mismas valientes declaraciones le valieron una enconada persecución por parte de la misma Cámara en lo Penal Económico a partir de un indisimulable uso fraudulento de las potestades disciplinarias.
El mismo prestigioso magistrado se encargó el mismo de desarticular esa misma fraudulenta metodología ante la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, la cual rápidamente se encargó de abortar esa misma embestida orquestada por el mismo Tribunal de Alzada contra el doctor Julio E. Cruciani.
“ Si el personal de mesa de entradas demora mas de diez minutos en atenderlo, anúnciese ante el juez, y yo lo atenderé en persona”.
Esa misma leyenda pegada en la mesa de entradas del Juzgado nª2 del fuero federal en lo Penal Económico desató el fastidio de los jueces de cámara quienes, como se dijo, emprendieron un a virulenta y fraudulenta embestida contra el digno magistrado.
Desde esta columna, no ya desde una posición de colega, sino mas bien desde una pasada posición de colaborador, un otrora secretario de juzgado despide con profundo respeto e insondable dolor al digno magistrado.





