Almería – 12 de julio de 2026 – Total News Agency – TNA-. El Plan Infoca dio por estabilizado este domingo el devastador incendio forestal iniciado el jueves en Los Gallardos, en la provincia española de Almería, después de tres días de avance incontrolable, doce víctimas mortales y unas 7.000 hectáreas arrasadas.
La mejora permitió reducir el nivel de emergencia y autorizar el regreso progresivo de cerca de un millar de personas que permanecían desalojadas, aunque los equipos de extinción continuarán trabajando durante las próximas jornadas para alcanzar el control completo del fuego y evitar posibles reactivaciones.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, anunció a las 11.05 que el incendio estaba “perimetrado y acotado” y que durante la noche no se habían registrado llamas ni crecimiento del perímetro.
La emergencia descendió a situación operativa 1, lo que implica que las autoridades andaluzas pueden mantener la conducción del operativo con sus propios recursos, aunque continúan desplegados unos 90 especialistas del Plan Infoca, apoyados por vehículos, maquinaria pesada y drones para localizar puntos calientes.
El fuego se convirtió en el incendio forestal con mayor número de víctimas mortales registrado en la historia reciente de Andalucía.
Una propagación de velocidad extrema
El incendio llegó a avanzar a una velocidad superior a los 100 metros por minuto, impulsado por el viento, las altas temperaturas, la vegetación seca y la compleja orografía de la zona.
La combinación de montañas, caminos estrechos, viviendas dispersas y urbanizaciones situadas dentro o junto a áreas forestales dificultó las evacuaciones y convirtió distintos sectores de Los Gallardos, Bédar y la sierra de Cabrera en auténticas trampas.
Durante los momentos más críticos, el operativo movilizó hasta 32 medios aéreos y aproximadamente 500 efectivos pertenecientes al Plan Infoca, la Unidad Militar de Emergencias, la Guardia Civil, bomberos provinciales, servicios sanitarios y cuerpos de protección civil.
Las condiciones meteorológicas más favorables, particularmente el aumento de la humedad nocturna y la reducción del viento, permitieron cerrar el perímetro y pasar de una estrategia defensiva a tareas directas de liquidación y enfriamiento.
El incendio habría consumido unas 7.000 hectáreas, aunque la medición definitiva será realizada cuando los técnicos puedan recorrer todo el perímetro afectado.
Regreso gradual de los evacuados
La estabilización permitió el regreso paulatino de los vecinos de Los Castaños, Almocaízar, Alfaix y del camping de Los Gallardos.
También se levantó el confinamiento decretado en el municipio de Lubrín.
Más de 1.400 personas llegaron a ser evacuadas durante las horas de mayor peligro. Muchas fueron alojadas en hoteles, viviendas de familiares, centros municipales y establecimientos habilitados de emergencia.
El Gobierno español anunció que asumirá el coste de los alojamientos utilizados por los damnificados que no pudieron regresar de inmediato a sus casas.
La Guardia Civil revisó alrededor de 250 viviendas en las zonas desalojadas y comprobó que la mayoría permanecía estructuralmente intacta. No obstante, el entorno natural, instalaciones agrícolas, vehículos y propiedades rurales sufrieron daños considerables.
Algunos vecinos regresaron después de permanecer varios días fuera de sus hogares sin conocer con precisión qué encontrarían. La devastación del paisaje, los caminos cubiertos de ceniza y la pérdida de vegetación reflejan la magnitud de un incendio que avanzó con una violencia poco habitual.
Continúa la identificación de las víctimas
El balance oficial se mantiene en doce fallecidos.
El Departamento de Biología del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil obtuvo los perfiles genéticos de los cuerpos recuperados, pero la identificación formal todavía no pudo completarse en todos los casos.
Las muestras fueron trasladadas a Madrid para su análisis y comparación con las aportadas por familiares, algunos de los cuales debieron viajar desde otros países.
Las autoridades mantienen abiertas ocho denuncias por personas ilocalizadas vinculadas con la emergencia. Un operativo integrado por alrededor de cien agentes, efectivos de protección civil y especialistas continúa realizando batidas para descartar la existencia de nuevas víctimas.
Moreno Bonilla expresó su confianza en que el número de muertos no aumente, después de las inspecciones realizadas en caminos, viviendas, vehículos y áreas quemadas. Sin embargo, las tareas de búsqueda continuarán hasta verificar cada denuncia.
Durante las primeras horas de la tragedia se difundieron cifras superiores de desaparecidos, pero la cantidad fue disminuyendo a medida que familiares y autoridades lograron localizar a personas que habían abandonado la zona sin poder comunicarse.
Investigan la caída de un cable eléctrico
La principal hipótesis sobre el origen del incendio apunta a la caída o rotura de un cable eléctrico en las proximidades de Almocaízar.
La Guardia Civil abrió diligencias para determinar si un tendido eléctrico privado produjo una chispa que encendió la vegetación junto a una carretera.
La investigación deberá establecer el estado de mantenimiento de la instalación, si existían deficiencias previas, qué empresa era responsable y si las condiciones del viento provocaron el contacto o la rotura de los cables.
Por el momento, se trata de una hipótesis bajo investigación y no existe una conclusión judicial definitiva sobre responsabilidades.
El Equipo de Grandes Catástrofes de la Guardia Civil participa tanto en la investigación del origen como en las tareas de identificación forense.
Debate por las alertas y la prevención
La tragedia abrió también una discusión sobre la falta de activación del sistema de alertas móviles Es-Alert, utilizado en España para enviar mensajes masivos a los teléfonos ubicados en zonas de emergencia.
La Junta de Andalucía sostuvo que la dispersión de las poblaciones y la dificultad para delimitar con precisión los sectores afectados podían generar confusión o dirigir personas hacia caminos peligrosos.
En su lugar, las autoridades recurrieron a avisos directos, vehículos policiales, voluntarios y evacuaciones puerta a puerta.
Especialistas y residentes cuestionaron esa decisión y señalaron que la velocidad de propagación dejó a numerosos vecinos con muy poco tiempo para reaccionar.
El episodio también reavivó las advertencias sobre el abandono y la acumulación de combustible vegetal en los montes, la construcción de viviendas en zonas forestales y la insuficiencia de los planes preventivos para enfrentar incendios de nueva generación.
Un verano que recién comienza
Moreno Bonilla advirtió que Andalucía atraviesa un verano especialmente peligroso.
La comunidad registra un promedio diario de conatos superior al habitual, en un contexto marcado por altas temperaturas, baja humedad y vegetación abundante tras las lluvias de primavera.
El presidente andaluz pidió máxima prudencia y recordó que todavía quedan varias semanas críticas.
La estabilización del incendio no significa que esté extinguido. Los equipos deberán asegurar kilómetros de perímetro, enfriar raíces y troncos, controlar zonas inaccesibles y vigilar que el viento no reactive focos ocultos.
La prioridad inmediata es completar la identificación de los doce fallecidos, localizar a todas las personas denunciadas como desaparecidas y permitir que los evacuados regresen de manera segura.
Después llegará la evaluación de daños, la investigación judicial y la discusión sobre si la tragedia pudo evitarse o reducirse mediante mejores sistemas de prevención, mantenimiento eléctrico y alerta temprana.





