Buenos Aires – 13 Julio 2026 – Total News Agency – TNA-. El mercado financiero argentino inició la semana con la mirada puesta en la posibilidad de que el riesgo país perfore la barrera de los 400 puntos básicos, luego de que el Gobierno completara el proceso de acreditación de unos US$4.500 millones correspondientes a vencimientos de capital e intereses de bonos soberanos en dólares.
El indicador elaborado por J.P. Morgan se ubicaba este lunes en torno a los 402 puntos, el nivel más bajo de la administración de Javier Milei y uno de los menores registros desde 2018. Durante julio acumuló una caída cercana al 6%, acompañada por una recuperación de los bonos argentinos negociados tanto en Buenos Aires como en Nueva York.
El pago involucró títulos Globales, emitidos bajo legislación extranjera, y Bonares, regidos por la ley argentina. Si bien el desembolso financiero comenzó a procesarse la semana pasada, una parte de las acreditaciones correspondientes a los bonos locales se completó este lunes por los diferentes plazos operativos de liquidación.
Fuentes del mercado calcularon el vencimiento en una cifra de entre US$4.300 millones y US$4.500 millones, según se contabilicen los distintos conceptos y mecanismos de acreditación. La operación comprendió amortizaciones de capital y cupones de intereses de los títulos surgidos de la reestructuración de deuda realizada en 2020.
La expectativa de los operadores se concentra ahora en el destino de los dólares recibidos por los acreedores. Una parte de esos fondos podría ser reinvertida en bonos soberanos argentinos, lo que aumentaría la demanda, elevaría sus cotizaciones y reduciría nuevamente el riesgo país.
Ese proceso ya comenzó a observarse en las últimas ruedas. Los títulos públicos en dólares registraron mejoras después de que el Ministerio de Economía confirmara que contaba con los fondos necesarios para afrontar los vencimientos y presentara el programa financiero para lo que resta de 2026 y todo 2027.
Además, una porción relevante de los bonos está en poder de organismos públicos, entre ellos el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En esos casos, los recursos cobrados suelen mantenerse dentro del circuito financiero estatal o reinvertirse en activos públicos, reduciendo la cantidad de dólares que abandona el sistema.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había anunciado que las necesidades financieras en moneda extranjera ascienden a unos US$19.200 millones durante 2026 y a aproximadamente US$24.900 millones en 2027.
Según el programa oficial, esos compromisos se cubrirán mediante colocaciones de bonos en el mercado local, créditos de organismos multilaterales, operaciones de financiamiento con bancos, ingresos provenientes de privatizaciones y recursos acumulados por el Tesoro.
Caputo sostuvo que los vencimientos de 2026 se encuentran financiados y que el Gobierno incluso proyecta cerrar el año con un excedente cercano a los US$3.700 millones, que quedaría disponible para cubrir parte de las obligaciones de 2027.
El ministro también remarcó que una eventual emisión de deuda en los mercados internacionales constituye “una alternativa más” y no el eje central del programa financiero. La estrategia oficial apunta a evitar una colocación externa mientras las tasas exigidas a la Argentina sigan siendo consideradas elevadas.
Con un riesgo país próximo a los 400 puntos, una nueva emisión internacional todavía podría implicar rendimientos cercanos al 8% anual, dependiendo del plazo, las condiciones globales y la tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
Una caída sostenida hacia la zona de los 300 puntos permitiría reducir considerablemente el costo de financiamiento y acercaría al país a una reapertura más favorable de los mercados voluntarios de crédito.
Caputo había señalado meses atrás que un nivel cercano a los 250 puntos básicos sería más adecuado para evaluar una emisión internacional en condiciones competitivas. Sin embargo, economistas y operadores consideran que perforar los 400 puntos tendría un fuerte valor simbólico y financiero, porque confirmaría la recuperación del precio de la deuda argentina.
La mejora de los bonos se apoya en el cumplimiento de los pagos, el sostenimiento del superávit fiscal y la promesa oficial de no recurrir a la emisión monetaria para financiar al Tesoro. No obstante, el mercado continúa siguiendo la evolución de las reservas internacionales, el acceso a dólares y el riesgo político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El desafío del Gobierno será transformar la actual recuperación de los activos financieros en una reducción estable del costo del crédito. Si los bonos mantienen la tendencia positiva, el riesgo país podría quebrar en las próximas ruedas la barrera de los 400 puntos, otorgándole al Palacio de Hacienda una herramienta adicional para administrar los vencimientos hasta el final del mandato de Milei.





