Ginebra-Madrid – 30 Julio 2026 – Total News Agency – TNA – La UEFA y sus 55 federaciones nacionales acordaron boicotear las competiciones organizadas por la FIFA mientras continúe vigente el proyecto impulsado por Gianni Infantino para transferir a fondos privados una participación en los negocios comerciales de la Copa del Mundo y otros torneos internacionales.
La decisión fue adoptada por unanimidad durante una reunión extraordinaria realizada este jueves y representa el mayor desafío institucional enfrentado por Infantino desde que asumió la conducción de la FIFA en 2016. Europa advirtió que ninguna de sus selecciones participará de torneos mundiales mientras la propuesta no sea abandonada completamente y la entidad no otorgue garantías vinculantes de que sus competiciones y estructuras de gobierno nunca serán abiertas a la propiedad privada.
“La Copa del Mundo no está en venta”, sostuvo la UEFA en un comunicado de extrema dureza, en el que acusó a la dirigencia de la FIFA de haber diseñado en secreto una operación capaz de modificar para siempre la propiedad y el control económico de las principales competiciones del fútbol.
El proyecto contempla la creación de FIFA Forward Enterprise, una sociedad valuada en aproximadamente 20.000 millones de dólares que concentraría las operaciones comerciales de la FIFA, incluidos los derechos de televisión, patrocinios y explotación de sus torneos. Un 20 por ciento del nuevo vehículo quedaría en manos de inversores privados.
Entre los potenciales inversores aparece una firma de Nueva York fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump. La propuesta también fue elaborada con asesoramiento de J.P. Morgan, según documentos presentados a las federaciones y conocidos por medios internacionales.
Infantino ofreció a cada una de las 211 asociaciones nacionales de la FIFA un pago inicial de 20 millones de dólares para respaldar la iniciativa antes del 19 de septiembre. El paquete duplicaría los fondos básicos prometidos para los próximos cuatro años y proyecta que cada federación reciba hasta 86 millones de dólares antes de 2038, frente a los aproximadamente 36 millones previstos bajo el modelo vigente.
La UEFA interpretó esa oferta como una forma de presión económica sobre federaciones que dependen en gran medida de los programas de financiamiento de la FIFA. “No se trata de una decisión democrática, sino de una gobernanza basada en la intimidación”, señaló el organismo europeo, que acusó a Infantino de intentar imponer un cambio estructural mediante la promesa de fondos extraordinarios.
El rechazo no se concentra solamente en la falta de consulta. Para las federaciones europeas, el ingreso de accionistas privados alteraría la naturaleza de los torneos porque obligaría a la FIFA a adoptar decisiones condicionadas por la necesidad permanente de aumentar la rentabilidad.
La UEFA advirtió que los intereses comerciales podrían determinar la cantidad de participantes, la frecuencia de los mundiales, los formatos de competencia y la extensión de los calendarios. La presión para multiplicar partidos y torneos también afectaría a las ligas nacionales, las copas continentales, los clubes y los jugadores, ya sometidos a una programación internacional cada vez más congestionada.
“El momento en que los inversores externos adquieren participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambia para siempre. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación permanente y las expectativas de los inversores en una presión diaria”, sostuvo el comunicado.
La medida podría tener una consecuencia inmediata. El próximo torneo de la FIFA será el Mundial Femenino Sub-20, que se disputará en Polonia entre el 5 y el 27 de septiembre, con 24 selecciones. Seis equipos europeos están clasificados, entre ellos Polonia, Inglaterra, Francia, Italia, España y Portugal. El partido inaugural está previsto entre el país anfitrión y la Argentina en Katowice.
Si la FIFA no retira la propuesta antes del comienzo de la competencia, el certamen podría perder a todas las selecciones europeas, incluida la anfitriona. Esa posibilidad obligaría a reorganizar grupos, calendario, venta de entradas, derechos televisivos y contratos comerciales cuando falta poco más de un mes para el inicio.
El boicot también comprometería el Mundial femenino de mayores de 2027, las competencias juveniles masculinas y femeninas, el Mundial de Clubes y las eliminatorias de las selecciones europeas. Las cuatro federaciones británicas, además, conforman la única candidatura presentada para organizar el Mundial femenino de 2035.
La UEFA, encabezada por Aleksander Čeferin, intenta extender la rebelión hacia otras confederaciones. La Confederación Asiática de Fútbol, considerada hasta ahora uno de los principales apoyos políticos de Infantino, expresó una inusual preocupación por las consecuencias del proyecto sobre los torneos continentales. Su presidente, Salman bin Ibrahim Al Khalifa, advirtió que una transformación de semejante magnitud no puede avanzar sin el respaldo de todas las confederaciones.
La Concacaf también mantuvo conversaciones con autoridades europeas y convocó una reunión de emergencia para analizar su posición. Una ruptura del respaldo de Asia y América del Norte dejaría a Infantino dependiendo principalmente de asociaciones africanas, sudamericanas y de federaciones pequeñas que necesitan los aportes económicos de la FIFA.
El conflicto puede trasladarse además a la elección presidencial prevista para marzo de 2027 en Rabat. Hasta esta semana, Infantino parecía encaminado a obtener un cuarto y último mandato sin oposición significativa, pero la unanimidad europea aumentó la posibilidad de que la UEFA impulse un candidato alternativo.
La FIFA defendió la nueva empresa como una herramienta destinada a profesionalizar su actividad comercial, atraer capital y aumentar los fondos distribuidos para el desarrollo del fútbol. Infantino afirmó que la adhesión será voluntaria y que el proyecto permitirá “acelerar” las inversiones en países con menores recursos.
Europa rechaza esa explicación porque las asociaciones ya son, formalmente, las propietarias de la FIFA, constituida en Suiza como una organización sin fines de lucro. Desde esa perspectiva, vender una participación de los torneos equivaldría a entregar a inversores externos una parte de activos construidos durante décadas por jugadores, clubes, selecciones y aficionados.
La disputa reproduce el enfrentamiento de 2021, cuando la amenaza de un boicot europeo contribuyó a bloquear la propuesta de Infantino de organizar el Mundial cada dos años. La diferencia es que, esta vez, las 55 asociaciones adoptaron una decisión formal y vincularon su participación futura a la retirada completa del plan.
El Gobierno británico respaldó públicamente la postura europea y afirmó que el fútbol pertenece a los aficionados, no a inversores multimillonarios. La UEFA también reclamó garantías legales que impidan que la privatización vuelva a presentarse bajo otra estructura o denominación.
Mientras Infantino mantiene el plazo del 19 de septiembre para que las federaciones acepten los 20 millones de dólares, Polonia debe inaugurar el Mundial femenino Sub-20 dos semanas antes. El primer efecto de la guerra por el control económico del fútbol podría producirse el 5 de septiembre, cuando las selecciones de Polonia y Argentina deberían salir al campo de juego en Katowice.
Fuentes consultadas: UEFA, FIFA, The Associated Press, The Guardian, Cadena SER, Confederación Asiática de Fútbol y calendario oficial del Mundial Femenino Sub-20 de la FIFA Polonia 2026.




