Washington – 3 Agosto 2026 – Total News Agency – TNA – El presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos e Irán reanudarían conversaciones para abrir el Estrecho de Ormuz y discutir la desnuclearización de la República Islámica, pero Teherán negó que existan negociaciones directas. La Casa Blanca suspendió temporalmente una ofensiva militar de gran magnitud después de recibir pedidos de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, cuyos gobiernos advirtieron sobre posibles represalias iraníes contra campos petroleros, terminales de gas y plantas de desalinización.
Trump afirmó ante la prensa que las conversaciones tenían lugar por pedido de las autoridades iraníes, que buscarían impedir una nueva oleada de ataques estadounidenses después de cinco meses de guerra y del progresivo deterioro del acuerdo alcanzado en junio.
“Irán no quería sufrir un ataque, por lo que manifestó su deseo de dialogar”, sostuvo el mandatario, quien volvió a acusar al régimen de Teherán de mantener una actitud “hipócrita” y engañosa frente a Washington.
El presidente describió una eventual negociación dividida en dos etapas. La primera tendría como objetivo garantizar la reapertura completa del Estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo. La segunda abordaría el programa nuclear iraní y la exigencia estadounidense de que la República Islámica renuncie definitivamente a cualquier capacidad de producir armas atómicas.
“Queremos hablar sobre el estrecho, pero, desde mi punto de vista, lo más importante es hablar sobre la desnuclearización de Irán”, declaró Trump. “No pueden tener armas nucleares”, insistió.
La versión fue desmentida por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, quien afirmó que no existen reuniones programadas ni negociadores enviados para mantener conversaciones con funcionarios estadounidenses.
Baghaei reconoció únicamente contactos con Omán, país que actúa como intermediario regional, para establecer un mecanismo temporal que permita el paso seguro de embarcaciones por Ormuz. El funcionario añadió que esas gestiones no implican una reapertura definitiva mientras continúen los ataques estadounidenses y el bloqueo naval contra las costas iraníes.
Las versiones cruzadas volvieron a exponer la falta de confianza que domina las relaciones entre ambos países. Trump sostiene que Teherán utiliza intermediarios para pedir negociaciones y después niega públicamente esos contactos, mientras el régimen iraní acusa a Washington de anunciar acuerdos inexistentes para presionarlo y presentarlo como responsable del fracaso diplomático.
El mandatario estadounidense reconoció que decidió postergar una ofensiva que estaba preparada para el domingo después de mantener consultas con los principales aliados árabes del Golfo. Una llamada con el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, habría resultado decisiva para frenar el ataque.
Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos temen que una nueva escalada provoque ataques iraníes contra sus instalaciones energéticas y sistemas de desalinización, cuya destrucción podría afectar el suministro de agua potable a millones de personas. Los gobiernos del Golfo también advirtieron sobre el impacto económico de una guerra abierta sobre el precio del petróleo, el transporte marítimo y la estabilidad de sus mercados.
Trump aseguró que la suspensión de los bombardeos no es indefinida y presentó las conversaciones como la “última oportunidad” de Irán para evitar una intensificación de la campaña militar. Este lunes elevó nuevamente el tono y advirtió que la conducción iraní podría enfrentar una ofensiva destinada a desarticular sus centros de poder si rechaza un acuerdo.
Estados Unidos e Irán habían firmado el 17 de junio un memorando que buscaba detener los ataques, reabrir Ormuz y establecer un período de negociaciones. El entendimiento contemplaba el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a cambio del tránsito sin ataques ni peajes, pero las diferencias sobre la aplicación del documento impidieron consolidar el alto el fuego.
Teherán sostuvo que los buques debían circular por un canal próximo a sus costas y bajo regulaciones iraníes. Washington exigió, en cambio, que todas las vías fueran abiertas sin cobros ni autorización de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La disputa derivó en nuevos ataques contra barcos mercantes y en la reimposición del cerco naval ordenado por Trump. Estados Unidos respondió con bombardeos sobre posiciones iraníes, mientras Teherán declaró cerrado el estrecho para las embarcaciones que considerara no autorizadas.
La decisión de postergar la ofensiva tuvo consecuencias inmediatas en los mercados: el petróleo Brent cayó más de 5% y las bolsas del Golfo registraron subas ante la posibilidad de una salida negociada, aunque la desmentida iraní moderó las expectativas.
El Pentágono mantiene desplegados portaaviones, bombarderos, destructores y sistemas antimisiles en la región, mientras las conversaciones indirectas impulsadas por Omán intentan definir una ruta provisional para que los barcos atraviesen Ormuz sin quedar expuestos a ataques, inspecciones o cobros iraníes.





