Por RR- Opinión
Buenos Aires – 22 de agosto de 2026 – Total News Agency – TNA – Estados Unidos elevó el tono de sus advertencias sobre el ingreso de tecnología china en Vaca Muerta y señaló que equipos y sistemas suministrados por Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI podrían abrir riesgos de espionaje, ciberataques e interrupciones de redes en una infraestructura que adquiere creciente valor estratégico para la Argentina. El embajador estadounidense Peter Lamelas reclamó sustituir proveedores considerados de “alto riesgo”, mientras Washington lleva la discusión más allá de las telecomunicaciones y coloca ahora en el centro la protección de los datos energéticos, sistemas industriales y comunicaciones vinculados con uno de los mayores reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo.
La advertencia no aparece aislada. Total News Agency (TNA) viene señalando desde hace años que el avance chino sobre la Argentina excede largamente el comercio bilateral y se proyecta sobre nodos de infraestructura considerados sensibles: telecomunicaciones, puertos, energía, la Hidrovía Paraná-Paraguay, corredores logísticos, generación eléctrica en el extremo austral y la estación espacial instalada en Neuquén. El desembarco tecnológico en Vaca Muerta suma ahora un nuevo punto a esa trama, al incorporar la eventual gestión y almacenamiento de información industrial y energética de alto valor.
Lamelas sostuvo que las compañías mencionadas están sujetas a la legislación china y deben cooperar con los servicios de inteligencia de Beijing, una circunstancia que, según el diplomático, puede traducirse en riesgos de “espionaje, ataques informáticos e interrupciones de las redes”. El planteo coincide con la política de Estados Unidos, cuya Federal Communications Commission (FCC) mantiene restricciones sobre equipos de Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera y Dahua por razones vinculadas con la seguridad nacional.
La controversia argentina se concentró inicialmente en las conversaciones entre la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) y Huawei para incorporar equipamiento y eventualmente desarrollar infraestructura tecnológica vinculada con la expansión de servicios en el área de Vaca Muerta. La representación estadounidense manifestó su oposición y posteriormente Lamelas recibió a directivos de CALF, ante quienes vinculó expresamente la seguridad de los datos con la capacidad del país para captar nuevas inversiones.
La alarma había sido anticipada por TNA el 13 de agosto bajo el título “Huawei en Vaca Muerta: la alarma ya es de seguridad nacional”, donde se consignó que el embajador había advertido ante empresarios reunidos en el AmCham Energy Forum que la infraestructura digital energética no podía ser tratada como una compra tecnológica convencional. La posibilidad de que sistemas chinos ingresen en redes capaces de procesar información sobre pozos, producción, reservas, ductos, comunicaciones y operaciones trasladó la disputa comercial al terreno de la inteligencia y la seguridad estratégica.
Pero Vaca Muerta es apenas uno de los escenarios. En mayo, TNA informó sobre el avance regional de la naviera estatal china COSCO y sus conexiones con estructuras portuarias sudamericanas. En ese entramado apareció el empresario argentino José Luis Manzano, cuya participación indirecta en el megapuerto de Chancay, en Perú, lo coloca como socio de intereses vinculados con China en uno de los mayores proyectos logísticos del Pacífico sudamericano. TNA señaló entonces que la cuestión adquiría especial relevancia por los negocios e intereses de Manzano en la Argentina, particularmente en energía, medios, infraestructura y ámbitos relacionados con puertos y logística.
La expansión china también rozó de manera directa la Hidrovía Paraná-Paraguay, corredor de unos 1.300 kilómetros por donde circula aproximadamente el 80% del comercio exterior argentino. La estatal CCCC Shanghai Dredging intentó participar de los procesos vinculados al dragado y mantenimiento de la vía navegable, aunque finalmente quedó excluida de la actual licitación. La empresa había trabajado entre 2006 y 2020 en el dragado del canal de acceso al Puerto de Buenos Aires, y participó posteriormente en distintas asociaciones para competir por trabajos sobre la principal ruta fluvial argentina.
El tema adquirió una dimensión todavía mayor en abril, cuando integrantes del consorcio encabezado por la belga DEME denunciaron que su competidora Jan De Nul y la argentina Servimagnus podrían facilitar una participación indirecta de intereses chinos. Ambas compañías rechazaron esa acusación y afirmaron no mantener “actualmente” relaciones comerciales con empresas controladas por Estados extranjeros, aunque Servimagnus reconoció que trabajó con Shanghai Dredging Company hasta 2020.
TNA siguió esa disputa e informó que alrededor del negocio de la Hidrovía aparecieron empresarios y operadores con vínculos políticos transversales. Entre ellos fueron mencionados Juan y Patricio Neuss, a quienes publicaciones atribuyeron cercanía con el asesor presidencial Santiago Caputo; el empresario portuario Gustavo “El Turco” Elías; sectores históricamente relacionados con Hugo Moyano y el massismo; y compañías vinculadas al transporte y las terminales portuarias.
Otro cable de TNA, publicado el 19 de mayo, recogió una información del medio estadounidense The Floridian según la cual fuentes de inteligencia de Estados Unidos habrían detectado contactos entre dispositivos relacionados con la Embajada de China y áreas de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) durante el proceso de licitación de la Hidrovía. Aquella información colocó por primera vez el expediente directamente dentro del radar de seguridad estadounidense.
El sur argentino constituye otro capítulo que TNA viene siguiendo desde 2022. El gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, firmó acuerdos con compañías chinas para proyectos de energía e infraestructura y mantuvo negociaciones con POWERCHINA, representada localmente por Tu Shuiping, para desarrollar iniciativas en una provincia cuya ubicación frente al Atlántico Sur, el Canal de Beagle y la puerta de acceso a la Antártida despierta especial atención estratégica. El propio gobierno fueguino destacó en 2022 que su posición geográfica era uno de los principales activos para atraer ese tipo de inversiones.
En enero de 2023, TNA informó además sobre un memorándum firmado por Melella con la empresa estatal China Shaanxi Chemical Industry Group que contemplaba un puerto multipropósito en Río Grande, una central eléctrica y un complejo químico. El proyecto preveía inversiones por alrededor de US$1.250 millones y la construcción de instalaciones capaces de producir amoníaco, urea y glifosato, junto con infraestructura portuaria para barcos de hasta 20.000 toneladas.
La vinculación entre Tierra del Fuego y empresas chinas no desapareció con aquel proyecto. En marzo de este año, Melella recibió al embajador Wang Wei, quien recorrió junto con una delegación empresaria la nueva usina de Ushuaia. La comitiva incluyó representantes de Huawei, del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) y de compañías energéticas. El gobierno provincial confirmó además que la central se desarrolla mediante un convenio entre Terra Ignis y Austral Petróleo, Gas y Electricidad S.A., integrada por capitales chinos.
La penetración también avanzó hacia el nordeste. A fines de julio, Wang Wei visitó Corrientes, donde fue recibido por el gobernador Juan Pablo Valdés, el vicegobernador Pedro Braillard Poccard y el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Eduardo Tassano. La delegación china recorrió el Puerto de Ituzaingó y participó de encuentros con representantes de Huawei, entidades financieras y empresas energéticas, mientras ambas partes anunciaron su intención de ampliar la cooperación en infraestructura, producción y comercio.
El listado de interlocutores argentinos muestra que el avance de Beijing no responde a un único partido ni a una sola administración. Gobernadores como Gustavo Melella y Juan Pablo Valdés, empresarios como José Luis Manzano, operadores portuarios y logísticos, compañías provinciales y distintos sectores del Estado aparecen conectados, con diferentes niveles y modalidades, con proyectos en los cuales participan empresas chinas. En la esfera nacional también atravesaron esta relación funcionarios de gobiernos anteriores y actuales, mientras el vínculo financiero se mantiene respaldado por el swap de monedas con el Banco Popular de China, cuyo tramo activado representa varios miles de millones de dólares.
La dimensión tecnológica amplía ahora esa discusión. Huawei, ZTE, sistemas de videovigilancia chinos y equipamiento de telecomunicaciones ya forman parte de la infraestructura argentina, mientras la estación de espacio profundo instalada en Neuquén permanece desde hace años bajo observación de Washington por su dependencia de organismos chinos relacionados con el programa espacial del gigante asiático.
La llegada de esas tecnologías a Vaca Muerta une por primera vez varias piezas que hasta ahora podían observarse separadamente: recursos energéticos, comunicaciones, datos industriales, infraestructura logística, puertos y corredores de exportación. Para Washington, el problema no es exclusivamente quién vende los equipos, sino quién podría acceder en el futuro a la información que circula por ellos y qué grado de dependencia adquiere la Argentina cuando una misma potencia amplía simultáneamente su presencia en los puertos, la Hidrovía, la energía, las telecomunicaciones y territorios estratégicos del extremo sur.
Fuentes consultadas: Total News Agency, Departamento de Estado de Estados Unidos, Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Federal Communications Commission, Gobierno de Tierra del Fuego, Embajada de China en Argentina, Declaraciones de del embajdor Lamelas, Agencia Nacional de Puertos y Navegación, La Nación, Infobae y publicaciones empresariales y oficiales vinculadas a los proyectos mencionados.




