La crisis migratoria que desbordó Ceuta profundiza el deterioro político de Pedro Sánchez y acelera una transferencia de votos dentro de la derecha española. Un nuevo sondeo de Target Point sitúa al PSOE en 25,6%, al PP en 31,5% y a Vox en 18,9%, con Santiago Abascal capturando parte del electorado de Alberto Núñez Feijóo. La tendencia coincide con otras encuestas que muestran una amplia desaprobación de la gestión gubernamental de la crisis y colocan por primera vez al bloque PP-Vox por encima del 50% del voto.
Madrid – 13 Septiembre 2026 – Total News Agency – TNA- La crisis de Ceuta comienza a traducirse en un problema electoral de primera magnitud para Pedro Sánchez y, al mismo tiempo, modifica el equilibrio interno de la derecha española: el PSOE pierde otro medio punto y queda en 25,6% de intención de voto, el Partido Popular retrocede seis décimas hasta 31,5% y Vox salta 1,3 puntos para alcanzar 18,9%, según la nueva encuesta de Target Point realizada para El Debate. El movimiento más significativo no se produce entre izquierda y derecha, sino dentro del espacio opositor, donde Santiago Abascal está capturando electores que hasta hace pocas semanas respaldaban a Alberto Núñez Feijóo.
La encuesta, realizada mediante 1.012 entrevistas online, proyecta entre 135 y 136 diputados para el PP y entre 66 y 67 para Vox, lo que otorgaría a ambos partidos una horquilla conjunta de 201 a 203 escaños, ampliamente por encima de los 176 necesarios para la mayoría absoluta. El bloque conservador y nacionalista alcanzaría 50,4% de los votos, mientras PSOE, Sumar y Podemos quedarían en torno de 35,3% y un máximo de 119 diputados. Incluso sumando a todos los actuales socios parlamentarios de Sánchez —ERC, Junts, PNV, Bildu, BNG y otras formaciones regionales— el oficialismo ampliado no llegaría, según esa proyección, a los números necesarios para formar una mayoría.
La tendencia no aparece únicamente en el estudio de Target Point. El barómetro de septiembre de 40dB, elaborado para El País y la Cadena SER, situó también por primera vez al bloque PP-Vox por encima del 50% de los votos, con el PP en 32,4%, Vox en 17,8% y el PSOE en 27,6%. Ese sondeo fue realizado entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre y detectó movimientos menores que Target Point, pero confirmó la misma dirección política: la crisis de Ceuta no provoca todavía un terremoto electoral entre bloques, aunque amplía la ventaja de la derecha y fortalece especialmente a Vox.
El dato que explica ese desplazamiento está en la valoración ciudadana de lo ocurrido en la frontera. Cerca del 63% de los españoles considera mala o muy mala la gestión del Gobierno durante la crisis, mientras alrededor del 89% responsabiliza también a Marruecos por la entrada masiva. El endurecimiento de la opinión pública sobre inmigración es igualmente relevante: siete de cada diez consultados priorizan un mayor control fronterizo y Vox aparece como la fuerza considerada más capaz para gestionar esa cuestión.
La crisis comenzó el 30 de julio, cuando decenas de miles de personas intentaron cruzar masivamente desde Marruecos hacia Ceuta. Los documentos posteriormente desclasificados por el Gobierno revelaron que organismos españoles habían detectado durante los días anteriores convocatorias en redes sociales y una creciente presión migratoria. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) alertó a autoridades españolas y marroquíes sobre grupos digitales que convocaban cruces masivos, aunque los servicios de inteligencia sostienen que no consiguieron anticipar la magnitud final de la operación. Reuters informó que más de 70.000 migrantes llegaron a intentar el cruce durante aquella crisis, mientras organizaciones humanitarias estimaron alrededor de 140 muertos.
La desclasificación de 40 informes, comunicaciones y mensajes internos no cerró la controversia; por el contrario, abrió una discusión sobre quién recibió cada advertencia, qué información fue transmitida y por qué no se desplegaron medidas suficientes antes del asalto fronterizo. RTVE constató que hasta el 29 de julio no existió una alerta formal que anticipara exactamente una entrada de semejante dimensión, aunque sí se habían producido solicitudes de refuerzos, comunicaciones sobre llegadas marítimas y mensajes sobre convocatorias en redes.
Para Sánchez, el problema trasciende ya la gestión operativa de Ceuta. El presidente anunció esta semana que pretende volver a presentarse a las elecciones generales y completar una nueva legislatura hasta 2030, pero las cifras muestran un electorado socialista cada vez menos fidelizado. Según Target Point, apenas 65,6% de quienes votaron al PSOE en 2023 aseguran hoy que repetirían su voto y alrededor de 15,7% permanece indeciso. El partido habría perdido unos 117.000 votos desde julio, precisamente cuando parecía haber detenido parcialmente su deterioro.
La erosión socialista convive con un fenómeno diferente en el PP. Feijóo conserva una fidelidad superior, pero Vox le disputa cada vez con mayor eficacia el flanco derecho. Target Point calcula que alrededor del 15,3% de los votantes populares de 2023 migraría actualmente hacia Abascal, equivalente a unos 1,2 millones de electores. En sentido contrario, la transferencia de Vox hacia el PP sería mínima. Sólo desde julio, el partido de Abascal habría capturado unos 135.000 antiguos votantes populares y ganado alrededor de 351.000 sufragios netos en la estimación sobre el censo actual.
Ceuta proporciona además a Vox un terreno político especialmente favorable. Abascal exige expulsiones aceleradas de migrantes irregulares, un endurecimiento extremo de la frontera y revisar la relación con Marruecos, mientras su partido intenta convertir la inmigración y la seguridad en uno de los ejes de las próximas elecciones. El fenómeno empieza a alcanzar incluso segmentos donde históricamente tenía mayores dificultades: estudios recientes muestran un crecimiento importante de Vox entre las mujeres, asociado en buena medida con la preocupación por seguridad e inmigración.
El PP mantiene una posición dominante dentro del bloque y todavía aportaría aproximadamente dos de cada tres diputados de una eventual mayoría conjunta, pero el crecimiento de Vox introduce una dificultad estratégica para Feijóo: cuanto más fuerte llegue Abascal, mayor será su capacidad para condicionar un futuro gobierno. Con la actual proyección, ambos partidos no sólo superarían holgadamente la mayoría absoluta, sino que comenzarían a acercarse en determinadas cámaras a mayorías reforzadas capaces de alterar equilibrios institucionales que hasta ahora dependieron de pactos entre grandes partidos.
El panorama es todavía más complicado para Sánchez por la debilidad de sus aliados. Sumar mejora hasta 6,9% y recuperaría alrededor de 179.000 votos, pero continuaría limitado a unos diez diputados; Podemos conservaría apenas dos, mientras Junts, actualmente con siete escaños, podría caer a sólo tres o cuatro. La pérdida de capacidad parlamentaria de los partidos que sostuvieron al PSOE desde 2023 reduce drásticamente las combinaciones disponibles para reconstruir una mayoría.
La proximidad de los próximos Presupuestos añade otra variable. Sánchez ha reiterado que intentará presentar las cuentas de 2027 y ha sugerido que el debate de las enmiendas a la totalidad se produzca antes de terminar este año. Pero Junts mantiene actualmente una relación prácticamente congelada con el Gobierno y el Ejecutivo no tiene asegurados los votos para aprobar las cuentas. La imposibilidad de sacar adelante otro presupuesto alimenta en Madrid las especulaciones sobre un posible adelanto electoral a febrero o marzo, aunque Sánchez insiste públicamente en que pretende completar la legislatura y ha descartado celebrar las generales junto con las municipales y autonómicas.
La Audiencia Nacional, mientras tanto, mantiene abierta una investigación sobre lo ocurrido en Ceuta, y nuevos documentos siguen generando interrogantes sobre la cadena de alertas previa al ingreso masivo. Este domingo se conoció que la central del CNI en Madrid había indicado a su responsable en Ceuta que trasladara información a la Delegación del Gobierno, añadiendo otra pieza a una reconstrucción institucional que todavía está lejos de concluir.
Sánchez conserva el control del calendario electoral y todavía dispone de meses para intentar revertir el escenario, pero Ceuta ha alterado el centro de gravedad político español: el PSOE pierde capacidad de retención, el PP continúa primero pero cede terreno dentro de su propio bloque y Vox transforma la crisis migratoria en combustible electoral. Para Feijóo, la paradoja es evidente: la derecha está hoy más cerca que nunca de regresar al poder, pero una parte creciente de esa ventaja pertenece a un socio potencial que cada mes necesita menos del PP y está en mejores condiciones de exigirle más.
Fuentes consultadas: Target Point; El Debate; Reuters; El País; 40dB; Cadena SER; RTVE; documentación desclasificada por el Gobierno español sobre la crisis de Ceuta; Centro Nacional de Inteligencia (CNI); antecedentes parlamentarios y electorales de España.
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