Scott Bessent dejó abierta la posibilidad de que el Tesoro estadounidense vuelva a intervenir en auxilio de la Argentina si reaparecen turbulencias financieras. El mensaje llega cuando el riesgo país escaló a 655 puntos y crecen las dudas sobre el financiamiento del próximo año electoral. Washington ya movilizó USD 2.500 millones en 2025 dentro de un acuerdo de estabilización por hasta USD 20.000 millones.
Buenos Aires – 05 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA-. Estados Unidos volvió a desplegar sobre la Argentina un paraguas financiero que, aunque todavía no implica nuevos desembolsos, constituye una señal política de considerable peso para los mercados. El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, dejó explícitamente abierta la posibilidad de repetir una intervención similar a la realizada en 2025 para sostener al gobierno de Javier Milei frente a eventuales tensiones cambiarias o financieras.
“¿Podríamos volver a hacerlo? Claro”, respondió Bessent cuando fue consultado sobre futuras intervenciones del Tesoro, después de reivindicar la operación desplegada durante la corrida previa a las elecciones legislativas argentinas del año pasado.
El funcionario recordó que aquella decisión contó con el respaldo directo del presidente Donald Trump y colocó a la Argentina dentro de una concepción estratégica más amplia según la cual la seguridad económica y la seguridad nacional forman parte de una misma política exterior estadounidense.
Bessent calificó a Milei como “un gran aliado de Estados Unidos” y destacó las reformas impulsadas por su administración. También sostuvo que, durante la tensión de 2025, sectores opositores buscaban generar temor en los mercados antes de las elecciones, argumento con el que Washington justificó entonces una intervención extraordinaria sobre activos argentinos.
El precedente no fue menor. En octubre de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Departamento del Tesoro estadounidense firmaron un acuerdo de estabilización cambiaria por hasta USD 20.000 millones, diseñado para aumentar la capacidad del organismo monetario argentino de enfrentar episodios de volatilidad cambiaria y financiera.
Dentro de ese marco, el Tesoro movilizó USD 2.500 millones mediante un swap de monedas, intercambiando dólares por pesos argentinos. Las operaciones fueron completamente canceladas por el BCRA antes de terminar 2025, de manera que aquel desembolso no permanece actualmente como deuda pendiente derivada de esa utilización.
Washington fue incluso más lejos durante aquella crisis: intervino directamente mediante compras de pesos, una decisión excepcional para el Tesoro norteamericano y una demostración del nivel de compromiso político que la administración Trump estaba dispuesta a asumir con Milei.
La nueva declaración de Bessent aparece precisamente cuando los mercados argentinos vuelven a exhibir síntomas de inquietud. El riesgo país alcanzó el 2 de octubre los 655 puntos básicos, su nivel más alto en once meses, después de avanzar 48 unidades solamente durante las primeras dos ruedas de octubre.
El indicador acumula además un incremento respecto del comienzo del año, mientras los inversores observan con creciente atención la capacidad del país para obtener financiamiento en dólares durante 2027, año en el que Milei deberá enfrentar una eventual candidatura a la reelección.
El mercado también comenzó a prestar atención al menor ritmo de acumulación de reservas del Banco Central, al calendario de vencimientos y a un escenario internacional con tasas de interés más elevadas. Luis Caputo atribuyó parte de la reciente suba del riesgo argentino a factores externos, aunque también reconoció que existe un componente político vinculado con la incertidumbre electoral de 2027.
La Argentina cuenta, de todos modos, con otras líneas defensivas. El BCRA refinanció en julio USD 6.000 millones en operaciones de REPO con diez bancos internacionales, extendiendo esos vencimientos hasta septiembre de 2028 y eliminando compromisos que originalmente estaban concentrados durante 2026 y 2027.
A ello se suma el swap vigente con el Banco Popular de China, la política de acumulación de reservas y la capacidad del Banco Central de intervenir mediante diferentes instrumentos financieros.
Pero ninguna de esas herramientas posee el mismo significado político que el respaldo directo del Tesoro estadounidense. La administración Trump convirtió la relación con Milei en uno de los pilares de su estrategia latinoamericana y Bessent presentó incluso el caso argentino como ejemplo de una intervención que, desde la óptica estadounidense, produjo resultados favorables.
Por ahora no existe anuncio de un nuevo rescate, tampoco un monto definido ni condiciones conocidas. La diferencia es importante: Bessent no prometió USD 20.000 millones adicionales ni confirmó que Washington esté preparando actualmente un desembolso.
Lo que hizo fue algo que los mercados difícilmente ignorarán: recordó que Estados Unidos ya intervino una vez, sostuvo que aquella operación funcionó y afirmó públicamente que podría volver a hacerlo.
Para Milei, que enfrenta el desafío de llegar a 2027 con reservas suficientes, acceso al crédito y estabilidad cambiaria, la declaración coloca nuevamente detrás del programa económico argentino un actor con una capacidad financiera que excede ampliamente la del resto de sus aliados. Y para los inversores introduce una variable que deberá incorporarse al cálculo del riesgo argentino: si reaparece una tormenta semejante a la de 2025, la Casa Blanca acaba de dejar claro que la puerta del Tesoro estadounidense continúa abierta.
Fuentes consultadas: Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, Banco Central de la República Argentina, Axios, Reuters,
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