El Gobierno asegura contar con los votos en Diputados para avanzar con la suspensión de las primarias y negocia los apoyos que todavía necesita en el Senado. Diego Santilli busca comprometer a los gobernadores y Martín Menem pretende resolver la reforma antes de diciembre. Sin embargo, el debate electoral se entrecruza con las aspiraciones políticas de Patricia Bullrich, mencionada como posible compañera de fórmula de Javier Milei, y las disputas por el control de las candidaturas.
Buenos Aires – 16 Octubre 2026 – Total News Agency – TNA. El Gobierno de Javier Milei aceleró las negociaciones parlamentarias para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las elecciones presidenciales de 2027, convencido de que dispone de los votos necesarios en la Cámara de Diputados, aunque todavía enfrenta dificultades para garantizar su aprobación en el Senado. Detrás de la discusión sobre el sistema electoral aparece otra cuestión políticamente sensible: la definición de las candidaturas oficialistas y el eventual lugar que ocupará Patricia Bullrich en la fórmula presidencial.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, expresó este viernes su confianza en que la iniciativa será sancionada por el Congreso. “Vamos a tener reforma electoral”, aseguró durante una entrevista radial, en la que recordó que el oficialismo consiguió aprobar otras reformas pese a las dificultades iniciales para reunir mayorías parlamentarias.
La Casa Rosada pretende evitar que las PASO vuelvan a utilizarse para resolver las candidaturas nacionales y sostiene que su suspensión permitiría reducir gastos electorales. Santilli calculó que una elección primaria puede demandar alrededor de 200 millones de dólares, aunque esa cifra corresponde a su estimación y no a un presupuesto definitivo para 2027.
El argumento económico se combina con otro objetivo político: otorgar a las conducciones partidarias y a las alianzas electorales mayor capacidad para definir sus candidatos sin necesidad de someter las diferencias internas a una primaria nacional obligatoria.
En Diputados, el presidente de la Cámara, Martín Menem, considera que existen apoyos suficientes para avanzar con el proyecto y trabaja con la posibilidad de obtener su aprobación durante noviembre. El 20 de noviembre aparece entre las fechas evaluadas por su entorno para avanzar en el tratamiento parlamentario, aunque el calendario todavía depende de los acuerdos entre bloques y de las prioridades legislativas del oficialismo.
El principal obstáculo permanece en el Senado, donde las mayorías son más ajustadas y los gobernadores conservan una influencia decisiva sobre las posiciones de numerosos legisladores. La propia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, ha advertido que todavía no están garantizados todos los votos necesarios.
Esa diferencia entre el optimismo de Santilli y las reservas de Bullrich también refleja las tensiones dentro del oficialismo. Mientras sectores cercanos a Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem promueven una negociación más exigente con los aliados, otros dirigentes, entre ellos Santilli y representantes del entorno de Santiago Caputo, consideran necesario asegurar acuerdos antes de que las diferencias parlamentarias compliquen la agenda del Gobierno.
En última instancia, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura central en la organización de La Libertad Avanza, conserva una influencia determinante sobre la estrategia electoral y la conformación de las listas oficialistas.
El debate sobre las PASO adquirió mayor importancia después de que comenzara a circular en ámbitos gubernamentales la posibilidad de una fórmula Javier Milei-Patricia Bullrich para las presidenciales de 2027, una alternativa que todavía no fue formalizada y que plantea interrogantes sobre el reparto de poder dentro de una eventual nueva administración libertaria.
Bullrich aspira a conservar un papel político relevante y ha manifestado diferencias con determinadas decisiones adoptadas por la Casa Rosada sin consultas previas. Según versiones recogidas en el oficialismo, pretende intervenir en la definición de candidaturas legislativas, mantener vínculos directos con gobernadores y disponer de una agenda política propia.
La eventual eliminación de las PASO también modificaría las condiciones bajo las cuales podrían resolverse esas aspiraciones. Sin primarias nacionales obligatorias, la selección de candidatos dependería en mayor medida de acuerdos internos, congresos partidarios y decisiones de las conducciones políticas.
La situación se produce en medio del prolongado distanciamiento entre Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel, que modificó las relaciones internas del Gobierno y abrió anticipadamente la discusión sobre la integración de la próxima fórmula presidencial.
En paralelo, Santilli intenta transformar las negociaciones legislativas con los gobernadores en acuerdos políticos más amplios. Durante su intervención radial advirtió sobre las consecuencias que, a su criterio, podría tener un eventual regreso del kirchnerismo al poder y mencionó particularmente la posibilidad de que se revisen los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El jefe de Gabinete planteó interrogantes sobre el futuro de las inversiones energéticas en Neuquén y Río Negro, la política minera de provincias como Salta y San Juan y las relaciones entre la Nación y los distritos productivos ante un hipotético cambio de orientación económica.
Sus declaraciones se produjeron después de que Máximo Kirchner anunciara que, si el peronismo regresa al Gobierno, se auditarán los proyectos incorporados al RIGI, aunque aclaró que se respetarán los derechos adquiridos de aquellos emprendimientos que cumplan las condiciones legales.
Santilli también mantuvo contactos con el gobernador pampeano Sergio Ziliotto, quien reclamó asistencia por compromisos previsionales y financiamiento de viviendas, mientras el Gobierno continúa explorando acuerdos con otros mandatarios provinciales.
La negociación electoral se entrecruza así con el tratamiento del Presupuesto 2027, cuya discusión constituye una herramienta central para las relaciones entre la Casa Rosada y las provincias. La posibilidad de reunir apoyos para ambos proyectos explica parte de los contactos políticos desarrollados durante las últimas semanas.
Desde la oposición, el expresidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó cuestionó la iniciativa al considerar que la suspensión de las primarias podría favorecer la fragmentación de las fuerzas que buscan competir contra el oficialismo.
Monzó sostuvo que las PASO permiten resolver liderazgos mediante el voto ciudadano y que eliminarlas obligaría a las alianzas opositoras a acordar previamente sus candidaturas, una tarea particularmente difícil en un escenario de dispersión partidaria.
La discusión también alcanza al peronismo, donde las diferencias entre sectores vinculados con Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa complican la construcción de una estrategia electoral común. En ese contexto, la continuidad o eliminación de las primarias puede modificar los incentivos para integrar alianzas y resolver disputas internas.
La reforma electoral deberá superar además el desafío de los plazos institucionales. La Cámara Nacional Electoral ha reclamado que las modificaciones de las reglas de competencia se realicen con suficiente anticipación, evitando alterar aspectos sustanciales del procedimiento durante el propio año electoral.
Esa advertencia agrega presión sobre el Gobierno para resolver la cuestión antes de finalizar 2026, aunque la negociación todavía depende del Senado y de los acuerdos que puedan alcanzar los distintos bloques.
El oficialismo intenta capitalizar el resultado de la frustrada sesión opositora del jueves, cuando la Cámara de Diputados no reunió quórum para tratar el rechazo del DNU 70/2023. Santilli interpretó aquel episodio como una demostración de la capacidad del Gobierno para construir respaldos parlamentarios mediante acuerdos con los gobernadores.
Sin embargo, la suspensión de las PASO plantea una negociación de características diferentes, porque afecta directamente los intereses electorales de todos los partidos, incluidos los socios provinciales y los propios dirigentes libertarios.
La definición del sistema de primarias podría anticipar, además, el equilibrio de poder que tendrá La Libertad Avanza de cara a 2027. Mientras la Casa Rosada pretende consolidar una estructura política nacional y controlar la selección de candidatos, Bullrich busca preservar capacidad de decisión dentro del oficialismo y los gobernadores reclaman margen para organizar sus propias competencias provinciales, factores que convierten a una reforma presentada como mecanismo de ahorro electoral en una negociación mucho más amplia sobre quiénes definirán las candidaturas y bajo qué reglas se disputará el poder el próximo año.
Fuentes consultadas: Investigación sobre la reforma electoral y la interna oficialista del 16 de octubre de 2026; Perfil; Radio Mitre, entrevista a Diego Santilli del 16 de octubre; Infobae; Clarín; antecedentes de la Cámara Nacional Electoral; declaraciones públicas de Patricia Bullrich y Emilio Monzó; información parlamentaria de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación.
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